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01.V.2015. Gran programa doble

  Bilbao. Palacio Euskalduna. TEMPORADA DE LA ABAO 01-V-2015 DANIELA BARCELLONA, GREGORY KUNDE, INVA MULA, LUCA GRASSI, NURIA LORENZO, ANNIE VAVRILLE, JOSÉ MANUEL ZAPATA, MANEL ESTEVE. ORQUESTA SINFÓNICA DE NAVARRA. CORO DE LA ÓPERA DE BILBAO. JOAN ANTON RECHI, director de escena. ALESSANDRO VITIELLO, director musical.   Pietro Mascagni: CavalleriaRusticana Ruggero Leoncavallo: Pagliacci Aforo: 2.124 Asistencia: 89%     Los más jóvenes recordarán aquellos carteles a la puerta de los cines que anunciaban un “gran programa doble en sesión continua”, presagiando una larga tarde de emociones, entonces sin palomitas, con posibilidad de ver dos películas e incluso quedarse a repetir…

 

Bilbao. Palacio Euskalduna. TEMPORADA DE LA ABAO

01-V-2015

DANIELA BARCELLONA, GREGORY KUNDE, INVA MULA, LUCA GRASSI, NURIA LORENZO, ANNIE VAVRILLE, JOSÉ MANUEL ZAPATA, MANEL ESTEVE. ORQUESTA SINFÓNICA DE NAVARRA. CORO DE LA ÓPERA DE BILBAO. JOAN ANTON RECHI, director de escena. ALESSANDRO VITIELLO, director musical.

 

Pietro Mascagni: CavalleriaRusticana

Ruggero Leoncavallo: Pagliacci

Aforo: 2.124 Asistencia: 89%

 

 

Los más jóvenes recordarán aquellos carteles a la puerta de los cines que anunciaban un “gran programa doble en sesión continua”, presagiando una larga tarde de emociones, entonces sin palomitas, con posibilidad de ver dos películas e incluso quedarse a repetir si uno no se levantaba de la butaca. Claro está que no se garantizaba la unidad del género cinematográfico de las proyecciones. En el caso que nos ocupa desde luego se puede afirmar que el clásico doblete Cavalleria-Pagliacci cumplió con creces las condiciones de “gran programa doble” con el acierto añadido por parte de la dirección escénica de dotar al conjunto de unas muy acertadas condiciones de continuidad. Personajes y tramas diferentes se muestran amalgamados en un cuidado ambiente inspirado en el neorrealismo italiano, sirviendo de soporte al extremo verismo del texto literario y musical. Sirva de ejemplo que la plaza pública con la escalinata que lleva a la iglesia, elemento central en Cavalleria, prepara el espacio para recibir a la carreta-escenario de Pagliacci. Pero estamos hablando de ópera y aquí estaba Gregory Kunde para asegurar la continuidad musical. Compuso un buen Turiddu dejando la sensación de que, sobre todo, le sirvió de preparación para brillar con un Canio muy aplaudido. Algo parecido se percibió en Luca Grassi con sus Alfio-Tonio. Daniella Barcellona se despidió tras su Santuzza. Recibió calurosos aplausos que quizá hubieran sido más efusivos si hubiera cerrado la velada. Aún quedaba mucha música que fue muy bien servida por la Nedda de una Inva Mula, cuya excelente línea de canto encajó con el apasionado trabajo de su partenaire, heredado de la representación previa. El Silvio de Manel Esteve, con un interesante color de voz, aportó un nuevo elemento de interés al reparto de Pagliacci. El Coro de la Ópera de Bilbao dio una lección de canto coral en Cavalleria convirtiéndose en el auténtico protagonista del título que abría la sesión. El foso bien, pero con ese bien falto de un punto de emoción que se puede ilustrar en la ausencia del aplauso espontáneo tras el célebre y esperado Intermezzo de Cavalleria. Basilio Astúlez dirige al coro infantil Kantika Korala cuyo trabajo, algo escondido en la trama musical pero no menos importante para el buen resultado final, hay que elogiar. En resumen, un gran programa doble que incluso hubiera podido sustentar una sesión continua para los amantes de estas dos breves pero intensas óperas.

Daniel Garay

Crédito: E. MORENO ESQUIBEL

Pie de foto: Un momento de la representación de Pagliacci