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06.VII.2015. Altas temperaturas

ss   Palau de la Música Catalana. Palau 100. 2014-2015 06-VII-2015 STAATSKAPELLE BERLIN. DANIEL BARENBOIM, DIRECTOR. Obras de R. Wagner y E. Elgar Aforo: 2.000  Asistencia: 90%     También recaló en Barcelona, y por partida doble, la Staatskapelle Berlin en su tournée española, una de esas citas obligadas en el calendario de comienzos de verano en nuestro país que, en el caso de la Ciudad Condal, suponía la presentación de la próxima temporada del Palau de la Música Catalana. A estas alturas, no se puede negar la suma complicidad del director argentino con la formación berlinesa, a la que,…

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Palau de la Música Catalana. Palau 100. 2014-2015

06-VII-2015

STAATSKAPELLE BERLIN. DANIEL BARENBOIM, DIRECTOR.

Obras de R. Wagner y E. Elgar

Aforo: 2.000  Asistencia: 90%

 

 

También recaló en Barcelona, y por partida doble, la Staatskapelle Berlin en su tournée española, una de esas citas obligadas en el calendario de comienzos de verano en nuestro país que, en el caso de la Ciudad Condal, suponía la presentación de la próxima temporada del Palau de la Música Catalana.

A estas alturas, no se puede negar la suma complicidad del director argentino con la formación berlinesa, a la que, con gesto parco y atención al fraseo al matiz apenas insinuadas, sabe arrancar un sonido pleno y cuidadoso en un repertorio sin riesgos que domina a la perfección: el aplauso rotundo con que el público recibió la propuesta wagneriana de la primera parte (preludio del primer acto y “Los encantos del Viernes Santo” de Parsifal y preludio del acto primero de Die Meistersinger von Nürnberg) lo demuestra. Si bien el inicio del concierto mostró un peligroso desajuste de ataque y una afinación dubitativa en las maderas agudas, el cuidado dinámico -¡esos pp de la cuerda!–, la nitidez de planos sonoros y la expansiva construcción dinámica de “Los encantos…” mostraron una clara progresión cualitativa hacia la luminosidad, fluidez de discurso rítmico y extrema brillantez del preludio de Los maestros cantores…, ciertamente incontestable.

Ocupó el segundo tramo del concierto en su integridad la infrecuente Sinfonía n. 1 en La b M op. 55, de Elgar, cuyo lanzamiento fonográfico por los mismos intérpretes para Decca es inminente, tras el éxito obtenido el pasado año con su versión de la segunda sinfonía del compositor británico. El esfuerzo de Baremboim por aligerar la textura de la apabullante opulencia tímbrica de la sinfonía, asociado con una suma claridad de concepto, obtuvo buenos frutos, especialmente en el brahmsiano movimiento final (“Lento-Allegro”) y en la exacta articulación del scherzo y superó los dos escollos principales de la obra: la tentación grandilocuente del “Andante. Nobilmente e semplice” y la discontinuidad formal del movimiento lento, servido con capacidad cantabile suma y sugerente claroscuro armónico. No es de extrañar, pues, el aplauso cerrado con que el aforo del Palau rubricó la velada. un aplauso tan estentóreo como la propia música de Elgar (y tan caluroso como las infernales temperaturas que esperaban al poco de salir de la sala…).

Germán Gan Quesada

Crédito: © A. Bofill