Audioclasica

24.IX.2015. La re-Creación de Jacobs

ss   Barcelona. L’AUDItori 24-IX-2015 SOPHIE KARTHÄUSER, soprano. MAXIMILIAN SCHMITT, tenor. JOHANNES WEISSER, barítono. B’ROCK ORCHESTRA. COLLEGIUM VOCALE GENT. RENÉ JACOBS, director. F. J. Haydn: Die Schöpfung (La Creación) Hob XXI: 2. Oratorio en tres partes para solistas, coro y orquesta.   Aforo: 2.203 Asistencia: 80%     Inaugurar la temporada de Música antigua del Auditori con René Jacobs y el Collegium Vocale Gent sería sin duda ponerse el listón a una altura prácticamente insuperable para los restos, de no ser porque la programación incorpora otros hitos tan elevados como la Misa en do Menor de Mozart dirigida por Gardiner…

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Barcelona. L’AUDItori

24-IX-2015

SOPHIE KARTHÄUSER, soprano. MAXIMILIAN SCHMITT, tenor. JOHANNES WEISSER, barítono. B’ROCK ORCHESTRA. COLLEGIUM VOCALE GENT. RENÉ JACOBS, director.

F. J. Haydn: Die Schöpfung (La Creación) Hob XXI: 2. Oratorio en tres partes para solistas, coro y orquesta.

 

Aforo: 2.203 Asistencia: 80%

 

 

Inaugurar la temporada de Música antigua del Auditori con René Jacobs y el Collegium Vocale Gent sería sin duda ponerse el listón a una altura prácticamente insuperable para los restos, de no ser porque la programación incorpora otros hitos tan elevados como la Misa en do Menor de Mozart dirigida por Gardiner o The Fairy Queen en versión de Jordi Savall. Si a ellos se añade la presencia de Anna Prohaska, de Valer Sabadus o de la Akademie für alte Musik Berlin, habrá que admitir que este es uno de los ciclos más prometedores de la temporada barcelonesa –y no sólo–.

Por si fuera poco, Jacobs acudía con una obra, La Creación de Haydn, de la que ya había generado en 2009 una versión discográfica de referencia y convenía estar atentos a si el inconformista músico era fiel a ella o bien la revisaba en algunos aspectos. Como todo el mundo sabe, Jacobs convierte todo lo que toca en Jacobs, lo que viene a ser que

recaba de cada partitura su prístina esencia, le devuelve su fundamento histórico y la expone con un discurso transparente, pero le impone también su sphragís, su sello personal en detalles pequeños que, sin embargo, la hacen inconfundible.

Esta Creación de Jacobs es, así, una re-creación o, incluso si se quiere, una re-re-creación, porque, aun conservando la sustancia de su propuesta anterior –e incluso algunas de las voces–, el director la matiza y la enriquece, particularmente en lo tocante a los contrastes sonoros. Bajo su batuta, y es esta una de sus virtudes más sobresalientes, todo –orquesta, coro, solistas– componen un unicum homogéneo, equilibrado, sin solución de continuidad ­–la voluntad de mantener esta última es manifiesta siempre en las creativas transiciones delegadas en el pianoforte, en esta ocasión manejado por el excelente Andreas Küppers–. La B’rock Orchestra, con solo diez años de trayectoria, muestra ya una solidez y una experiencia extraordinarias: deliciosas sus maderas –mención especial merece la flautista Tami Krausz–, delicados los metales –especialmente lujosas las trompetas de Fruzsi Hara y Antonio Faillace–, equilibradísimas en general las cuerdas. De las voces del Collegium Vocale Gent apenas queda ya nada por descubrir: su perfecta musicalidad, su precisión y su luminoso sonido las han convertido en uno de los conjuntos corales más importantes del repertorio barroco y su prestación en esta Creación fue absolutamente admirable. Como también lo fue indiscutiblemente la de los tres solistas, el tenor Maximilian Schmitt, el barítono Johannes Weisser y la soprano Sophie Karthäuser; los tres responden perfectamente al perfil de las voces que Jacobs acostumbra a seleccionar para sus títulos –así hemos tenido oportunidad de comprobarlo, por ejemplo, estos últimos años en las óperas mozartianas interpretadas en el Palau–: a saber, técnica depurada y exquisita musicalidad por encima de cualquier otra virtud. Los tres derrocharon buen gusto en el canto, pero si fuera obligado destacar una interpretación, nos quedaríamos con la de Karthäuser, con momentos absolutamente sublimes.

Se dice que durante el proceso de composición de La Creación Haydn tuvo una experiencia que resultaría decisiva para la estética de la obra: William Herschel, que era organista y oboísta pero que acabaría pasando a la historia como gran astrónomo, ofreció al compositor la posibilidad de contemplar el firmamento con su telescopio. Durante buena parte de este concierto Jacobs hizo lo mismo con todos nosotros.

Javier Velaza

Crédito: (c) Philippe Matsas