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05.X.2015. Impresionante comienzo

ss   PALAU DE LA MÚSICA CATALANA 05-X-2015 LEONIDAS KAVAKOS, violín. MIAH PERSSON, soprano. DIETRICH HENSCHEL, barítono. ORFEÓ CATALÀ Y COR DE CAMBRA DEL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA (JOSEP VILA I CASAÑAS, director). LONDON PHILARMONIC ORCHESTRA. VLADIMIR JUROWSKI, director. Obras de J. Sibelius y J. Brahms.   Aforo: 2.049 Asistencia: 98%     El primer concierto del ciclo Palau 100 dejó el listón muy alto para el resto de la temporada, al tiempo que un imborrable jalón en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de presenciarlo. Y es que, si la visita de la London Philarmonic Orchestra constituía…

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PALAU DE LA MÚSICA CATALANA

05-X-2015

LEONIDAS KAVAKOS, violín. MIAH PERSSON, soprano. DIETRICH HENSCHEL, barítono. ORFEÓ CATALÀ Y COR DE CAMBRA DEL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA (JOSEP VILA I CASAÑAS, director). LONDON PHILARMONIC ORCHESTRA. VLADIMIR JUROWSKI, director.

Obras de J. Sibelius y J. Brahms.

 

Aforo: 2.049 Asistencia: 98%

 

 

El primer concierto del ciclo Palau 100 dejó el listón muy alto para el resto de la temporada, al tiempo que un imborrable jalón en la memoria de quienes tuvimos la fortuna de presenciarlo. Y es que, si la visita de la London Philarmonic Orchestra constituía en sí misma un incentivo de primer orden, la demostración magistral que había de ofrecer su primera batuta, Vladimir Jurowski, y la catarata de virtuosismo aportada por el violinista griego Leonidas Kavakos iban a acabar por componer un regalo musical que en algunos momentos rozó lo sublime.

El Concierto para violín y orquesta en Re mayor op. 47 es, a mi modesto juicio, una partitura más bien desigual, desprovista todavía de la profundidad que investirá la obra posterior del compositor finlandés, pero que aun así proporciona al solista buenas oportunidades de lucimiento. Kavakos es un violinista de gestualidad mínima y concentración máxima, impecable de digitación y de volumen notable, que con tales herramientas consigue crear un auténtico magnetismo en torno a su interpretación. Jurowski recabó de la orquesta un tempo lento, casi ampuloso, al que esta replicó con la maravillosa sonoridad de todas sus secciones: lujosa la cuerda, deliciosas las maderas, extraordinarios esos metales broncíneos y aterciopelados que mecieron sus notas por los ondulados espacios del Palau. Entre todos firmaron así un concierto prácticamente mágico que Kavakos abrochó con una propina bachiana, la “Gavotte en rondeau” de la Tercera Partita para violín, nueva muestra de la profundidad casi mística de su concepción musical.

En el Réquiem alemán de Brahms, segunda parte del programa, la LPO iba a acompañarse del Orfeó Català acrecentado por el Cor de Cambra del Palau –o viceversa, según se desee– y de dos solistas de garantías: el barítono Dietrich Henschel, de voz timbrada pero un tanto evanescente en el registro bajo, y la excelente soprano sueca Miah Persson, especialmente celebrada por sus papeles mozartianos–. También aquí optó Jurowski –uno de los directores más interesantes que uno haya tenido la oportunidad de ver en los últimos años– por ralentizar los tiempos, lo que confirió si cabe más solemnidad y majestuosidad a la impresionante composición de Brahms. Especialmente preocupado por la dirección del coro –con buenas razones, sin duda–, consiguió una lectura compensada y rotunda de la obra, trufada de momentos especialmente afortunados como el aria Ihr habt nun Traurigkeit con una brillantísima Persson o el final Selig sind die Toten, die in dem Herrn sterben. Suntuoso y esperanzador comienzo de temporada.

Javier Velaza

Crédito: © Antoni Bofill