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07.X.2015. Inicio de temporada, sull’ali dorate

ss   Temporada 2015/16. Gran Teatre del Liceu 16-VI-2015 MAESTRI, SERAFIN, KOWALJOW, DE BIASIO, PIZZOLATO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. DANIEL OREN, director musical. DANIELE ABBADO, dirección de escena. ALISON CHITTY, escenografía y vestuario. Giuseppe Verdi: Nabucco Aforo: 2.286  Asistencia: 80%     Inauguró la stagione liceísta el Nabucco de Verdi… Y pese al chaparrón otoñal que sorprendió a buena parte de los asistentes (este crítico incluido) en su bajada de las Ramblas y al clima de incertidumbre empresarial –nuevas reivindicaciones del Comité de Empresa, en pie de huelga futura– y política –tímidos aplausos tras el…

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Temporada 2015/16. Gran Teatre del Liceu

16-VI-2015

MAESTRI, SERAFIN, KOWALJOW, DE BIASIO, PIZZOLATO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. DANIEL OREN, director musical. DANIELE ABBADO, dirección de escena. ALISON CHITTY, escenografía y vestuario.


Giuseppe Verdi: Nabucco

Aforo: 2.286  Asistencia: 80%

 

 

Inauguró la stagione liceísta el Nabucco de Verdi… Y pese al chaparrón otoñal que sorprendió a buena parte de los asistentes (este crítico incluido) en su bajada de las Ramblas y al clima de incertidumbre empresarial –nuevas reivindicaciones del Comité de Empresa, en pie de huelga futura– y política –tímidos aplausos tras el grito de “Visca el president!” que acogió la entrada de Artur Mas en el palco– que circundaba la representación, la coproducción del título verdiano (Scala, Covent Garden y Chicago) triunfó ante un público numeroso y poco habitual del recinto, como demostró su aplauso continuo tras todos los números y su impaciencia interrumpiendo el desenlace de las cabalette.

Y eso que la propuesta de Daniele Abbado fue acogida con división de opiniones justificada: más bien inane, demasiado austera y elíptica en su ambientación en el período de entreguerras, visible solo en el vestuario o en las alusiones algo más explícitas al ambiente concentracionario o a la Shoah en los actos segundo y cuarto, con momentos de desconcierto en el movimiento escénico –la destrucción del templo de Jerusalén al final del acto primero–, un pobre uso de videoproyecciones que apenas aportan profundidad de campo y mutaciones excesivamente largas entre actos. En su haber, al menos, la calidad de la iluminación, las esculturas metálicas que vivifican la segunda parte de la ópera o golpes de efecto teatrales como ese Nabucco fulminado tras su empeño de deificación.

En el rol titular, un Ambrogio Maestri de imponente presencia escénica se mostró menos lucido en lo vocal de lo que nos tiene acostumbrados, si bien abordó con suficiencia su “Dio di Giuda!” y obtuvo tintes expresivos notables en su aria final (“Chi mi toglie il regio scettro”), así como en su dúo con Abigaille del acto tercero, con una espléndida cabaletta; fue, precisamente, la furibunda princesa babilonia de Martina Serafin la presencia más destacada del elenco, por su capacidad de matiz y la buena colocación vocal de episodios como el aria “Anchio dischiuso un giorno”, compartiendo protagonismo femenino con la umbría y cálida emisión de Marianna Pizzolato (Fenena), un lujo en su papel y sumamente cantabile en “Oh dischiuso è il firmamento”. Ambas eclipsaron la participación de los dos deuteragonistas masculinos, el debutante Roberto De Biasio, que mejoró su dubitativo Ismaele inicial en el acto segundo, y Vitalij Kowaljow como Zaccaria, más consistente que flexible e insulso en la plegaria de ese mismo acto.

Mención aparte merece la buena labor del coro, bajo su nueva directora titular, Conxita García, que bisó, como era de esperar, su momento de gloria (“Va pensiero”), perjudicado por el desequilibrio dinámico en favor de una orquesta –maderas y metales notables, cuerda algo agria– regida con gesto muy amplio y comunicativo por Daniel Oren, eficaz en la obertura y dotado para la concertación de los números de conjunto, especialmente en el finale del primer acto. Nada que objetar, pues, al aplauso convencido que saludó su actuación, compartido lógicamente con Maestri y Serafin, como rúbrica del inicio de una temporada en que Verdi (Otello, Simon Boccanegra) se llevará la palma…

Germán Gan Quesada

Crédito: © A. Bofill