Audioclasica

24.X.2015. De nuevo, un maestro

1_MADRID_10-24-2015

Madrid. Auditorio Nacional de Música. CNDM – Bach Vermut   24-X-2015 THOMAS TROTTER, órgano.   Johann Sebastian Bach: BWV 536, 583, 640, 641, 643, 644, 770, 616, 617, 635, 637, 1080/9, 540. Aforo: 1.800 Asistencia: 99%     Tras el concierto del maestro Zerer la pasada temporada, que considero el más bachiano hasta la fecha en toda la integral Bach Vermut, el pasado sábado escuchamos la interpretación de uno de los grandes organistas ingleses, Thomas Trotter. Organista estrella y muy reconocido en el ámbito orquestal, su amplia discografía comprende registros de obras desde Alain, Poulenc, Messiaen o Dupré hasta los conciertos…

Madrid. Auditorio Nacional de Música. CNDM – Bach Vermut

 

24-X-2015

THOMAS TROTTER, órgano.

 

Johann Sebastian Bach: BWV 536, 583, 640, 641, 643, 644, 770, 616, 617, 635, 637, 1080/9, 540.

Aforo: 1.800 Asistencia: 99%

 

 

Tras el concierto del maestro Zerer la pasada temporada, que considero el más bachiano hasta la fecha en toda la integral Bach Vermut, el pasado sábado escuchamos la interpretación de uno de los grandes organistas ingleses, Thomas Trotter. Organista estrella y muy reconocido en el ámbito orquestal, su amplia discografía comprende registros de obras desde Alain, Poulenc, Messiaen o Dupré hasta los conciertos de Soler para dos órganos (con Peter Hurford en la Catedral de Salamanca). Ha trabajado con directores como Rattle, Haitink, Chailly o Mackerras.

Así visto, no parece un organista que centre su interés y estudio principal en la obra de Bach (ha grabado contadas obras suyas). Por esto abordaba su concierto con mucha curiosidad: no todos los organistas “eclécticos” llegan a Bach con el suficiente rigor interpretativo, sin entrar siquiera en el debate historicista.

Pues bien, la sorpresa fue mayúscula. Trotter ofreció un concierto memorable. Dominó el programa de comienzo a fin, dando muestra de un absoluto control y una ejecución impecable. Los buenos organistas son los que prestan igual atención a todas las obras del programa. En una integral de estas características, la tentación de pasar por encima de las obras fáciles (Orgelbüchlein, por ejemplo) para centrarse en las más grandes y vistosas, es muy grande. Trotter dio una elegante lección en este sentido, aportando una interpretación magnífica de los ocho corales del Pequeño libro para órgano que le tocaron tocar (el programa viene impuesto para cada organista, para cumplir con los requisitos de la integral).

Tras la sorpresa inicial (no comenzó con la Toccata en fa mayor BWV 540, como estaba marcado en el programa, sino con el Preludio en la mayor BWV 536, intercambio mucho más lógico), fue un concierto en el que lo único que cupo fue disfrutar. Con un toque suave y enérgico, apabullando con un control absoluto del instrumento tanto en el manual como en el pedal, acertó de lleno con una registración equilibrada e interesante en todas las obras. Suplió la simplicidad de la registración en el coral Wenn wir in höchsten Nöten sein (para cuya melodía empleó una sencilla pero preciosa flauta de 8’) con una gran riqueza ornamental y de articulación. El Trío en re menor destacó por la pulcra independencia de cada una de las voces (el contrapunto se disfruta sobre manera cuando se toca de esta manera). También destacaron la Partita BWV 770, que Trotter tocaba por primera vez en este concierto, y el noveno contrapunctus de El arte de la fuga.

Pero donde Trotter exhibió toda su maestría fue en la obra final, pieza más importante -y difícil- del programa: la Toccata y fuga en fa mayor BWV 540. Fue perfecta. La perfección en música es muy difícil de conseguir y/o de consensuar. Pienso que esta obra llegó a tal grado por la ejecución en sí (quizá hubo una anecdótica nota falsa en toda la obra), por el carácter expuesto y el respeto mostrado hacia la partitura de Bach. Bravo.

Miguel Araiz

Thomas Trotter en el Auditorio Nacional (crédito CNDM)