Audioclasica

23.XI.2015. Pianismo íntimo

ss   PALAU DE LA MÚSICA CATALANA 23-XI-2015 CHRISTIAN ZACHARIAS, piano. Obras de D. Scarlatti, M. Ravel, A. Soler y F. Chopin. Aforo: 2.049 Asistencia: 90%     Pianismo íntimo –o intimismo pianístico, según se quiera– es exactamente lo que exhibió Christian Zacharias en esta velada del Palau. El programa, integrado en su totalidad por piezas breves, parecía una de esas colecciones de miniaturas vítreas que se contemplan con tanta admiración como desasosiego, porque al menor descuido puede una de ellas quebrarse, venirse abajo y romper todas las demás, causando un estropicio. Y la lectura de Zacharias pareció aspirar a…

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PALAU DE LA MÚSICA CATALANA

23-XI-2015

CHRISTIAN ZACHARIAS, piano.

Obras de D. Scarlatti, M. Ravel, A. Soler y F. Chopin.

Aforo: 2.049 Asistencia: 90%

 

 

Pianismo íntimo –o intimismo pianístico, según se quiera– es exactamente lo que exhibió Christian Zacharias en esta velada del Palau. El programa, integrado en su totalidad por piezas breves, parecía una de esas colecciones de miniaturas vítreas que se contemplan con tanta admiración como desasosiego, porque al menor descuido puede una de ellas quebrarse, venirse abajo y romper todas las demás, causando un estropicio.

Y la lectura de Zacharias pareció aspirar a ese mismo cristal: fraseo cristalino, estilizados tempi, transparencia melódica. Y estos principios, que tan pertinentes se antojarían para las sonatas de Scarlatti o para las de Antoni Soler, se aplicaron con idéntica filosofía a la sonatina de Ravel ­–toda luz– y aun a las páginas chopinianas que centraban la segunda parte del concierto: resultó curioso constatar entonces cómo Chopin, tan expansivo y vehemente en otros pianismos, puede también interpretarse en clave íntima, casi espiritual. Un rubato discretísimo y una acusada tendencia a los pianissimi construyeron unas mazurcas y unos scherzi casi insólitos por concentrados y por reflexivos.

De este modo, Zacharias expuso –e impuso– esa envidiable madurez musical suya, dejando una vez más en Barcelona la impronta de un magisterio a estas alturas ya ejemplar.

Javier Velaza

Crédito: © Nicole Chuard / Idd