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28.XI.2015. El regreso de Idomeneo

    Temporada de ópera 2015/2016. Teatro la Fenice 28-XI-2015 BRENDEN GUNNEL, MONICA BACELLI, EKATERINA SADOVNIKOVA, MICHAELA KAUNE, ANICIO ZORZI GIUSTINIANI, KRYSTIAN ADAM. Orquesta y Coro del teatro La Fenice. ALESSANDRO TALEVI, Dirección Escénica. JEFFREY TATE, direción musical   Mozart: Idomeneo Aforo: 1.000 Asistencia: 99%    El Idomeneo, estrenado en Múnich en 1780, es sin duda la primera obra maestra de Mozart para el teatro musical más completa y compleja. Una Ópera Seria donde el joven compositor (Mozart tenía tan sólo 24 años) consiguió una fusión de estilos musicales y recursos dramatúrgicos milagrosa y cuyas características principales son una relación…


 

 

Temporada de ópera 2015/2016. Teatro la Fenice

28-XI-2015

BRENDEN GUNNEL, MONICA BACELLI, EKATERINA SADOVNIKOVA, MICHAELA KAUNE, ANICIO ZORZI GIUSTINIANI, KRYSTIAN ADAM. Orquesta y Coro del teatro La Fenice. ALESSANDRO TALEVI, Dirección Escénica. JEFFREY TATE, direción musical

 

Mozart: Idomeneo



Aforo: 1.000 Asistencia: 99%
 

 

El Idomeneo, estrenado en Múnich en 1780, es sin duda la primera obra maestra de Mozart para el teatro musical más completa y compleja. Una Ópera Seria donde el joven compositor (Mozart tenía tan sólo 24 años) consiguió una fusión de estilos musicales y recursos dramatúrgicos milagrosa y cuyas características principales son una relación texto-música meticulosa y precisa así como un entramado orquestal original para la época y sin duda espectacular. Entramado que oscurece la mayor parte de las óperas italianas anteriores y coetáneas y cuya paleta de colores está siempre al servicio de una invención melódica y de un desarrollo dramático que sobrepasa el de cualquier compositor de la época. No cabe duda que Idomeneo es una de las cumbres más altas del arte mozartiano acercándose en todo y por todo a las grandes óperas siguientes y no sólo como simple antecedente de ellas. El genio único e inimitable del compositor de Salzburgo en esta obra está sin duda ya completamente desarrollado.

Hay que agradecer por tanto al Teatro la Fenice el haber elegido volver a esta obra para la inauguración de su nueva temporada dejando claro, no sólo la importancia que tiene este título en la historia de la música, sino la necesidad de que sea vea representado más a menudo en los escenarios de los teatros más importantes. Máxime si al frente de la orquestra está un director del calibre de Jaffrey Tate cuya interpretación estuvo en todo momento a la altura de la obra y que aseguró el éxito de la producción veneciana. Su lectura resultó atenta a cada detalle, manejando muy bien la tensión y las texturas y fue asimismo capaz de sacar a luz con precisión los detalles armónicos de la partitura, como la utilización original de las estructuras musicales. Quizá habría que hacer un pequeño reproche a la elección en ciertos momentos, principalmente en el tercer acto, de unos tiempos algo lentos. Aspecto éste que quitó algo de dinamismo al desarrollo de la dramaturgia pero que nunca dejo de ser coherente con una lectura más bien dramática de la obra. Ayudaron favoreciendo la lectura del director tanto una orquesta muy concentrada así como la actuación de los cantantes, casi todos ellos de excelente calidad. Destacaron sobre todo el Idomeno de Brenden Gunnel (interprete de voz potente, ágil y con una relevante presencia escénica), y el Idamante de Monica Bacelli, hábil en evidenciar con poderío y relieve teatral cada inflexión del texto y su relación a la conducta de la línea vocal. Ekaterina Sadovnikova (Ilia) tuvo una actuación en “crescendo” y consiguió valorizar, gracias a una voz limpia y transparente, la belleza de sus tres arias, verdaderas joyas de la partitura. Contrariamente, Michaela Kaune tuvo algunos problemas con en el difícil papel de Electra que necesita de una cantante con voz más dramática y con unos recursos vocales más seguros. Muy bien finalmente el Sacerdote de Krystian Adam y el Arbace de Anicio Zorzi Giustininani que además se benefició de la recuperación del aria del tercer acto normalmente eliminada en casi todas las producciones.

Lo menos interesante de la representación fue la puesta en escena del director surafricano Alessandro Talevi. Aún agradeciendo su respeto a las indicaciones de la partitura (su estudios musicales se apreciaron en este aspecto), su visión de la obra resultó ser algo anodina e inconsistente. El conflicto generacional y el tema de la evolución emocional de los personajes debido a los cambios vitales a los que cada uno tiene que enfrentarse, resultó poco evidente pese a ser el centro exegético de su lectura, tal como lo describió en el programa de mano. Lo mismo se puede decir de la escenografía (obra de Justin Arienti junto a los trajes de Manuel Pedretti y el diseño de luces de Giuseppe Calabrò), a veces demasiado simple y en otras ocasiones sobre recargada de objetos con el riesgo de ser a menudo insustancial y poco clara. No faltaron algunos momentos logrados, como por ejemplo la dramática invocación a Neptuno del tercer acto con los personajes rodeados por los cadáveres de las víctimas de la serpiente marina enviada a castigar a Idomeneo. Pero fueron solo esporádicos destellos, insuficientes para moldear una eficaz y coherente idea interpretativa. El público que llenaba por completo el teatro de La Fenice acogió a todos los artistas con un sincero aplauso a lo largo de toda la velada.

Gian Giacomo Stiffoni

Crédito: ©Michele Crosera

Pie de foto: Brenden Gunnel en la escena final del primer acto de Idomeneo