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12 al 30-IX-2015. Un otoño de calidad

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ss   xxiii OTOÑO MUSICAL SORIANO Del 12 al 30-IX-2015 FORMA ANTIQVA, JORDI SAVALL, ORQUESTA SINFÓNICA DE CASTILLA Y LEÓN, ORQUESTA SINFÓNICA DE BILBAO, MIGUEL POVEDA, SEXTETO CLUSTER. Obras de Tchaikovsky, Mahler, Falla, Mosquera, etc.       ¿Cuáles son las claves para que un festival de música clásica alcance su XXIII edición?, ¿dónde reside ese éxito que lo ha posicionado entre los festivales más importantes de España y con prestigio en Europa? Los datos avalan las posibles respuestas que se puedan ofrecer. El Otoño Musical Soriano ha recibido el galardón “EFFE Label” desde la Asociación Europea de Festivales, recompensa…

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xxiii OTOÑO MUSICAL SORIANO

Del 12 al 30-IX-2015

FORMA ANTIQVA, JORDI SAVALL, ORQUESTA SINFÓNICA DE CASTILLA Y LEÓN, ORQUESTA SINFÓNICA DE BILBAO, MIGUEL POVEDA, SEXTETO CLUSTER.

Obras de Tchaikovsky, Mahler, Falla, Mosquera, etc.

 

 

 

¿Cuáles son las claves para que un festival de música clásica alcance su XXIII edición?, ¿dónde reside ese éxito que lo ha posicionado entre los festivales más importantes de España y con prestigio en Europa? Los datos avalan las posibles respuestas que se puedan ofrecer. El Otoño Musical Soriano ha recibido el galardón “EFFE Label” desde la Asociación Europea de Festivales, recompensa a las más de dos décadas de trabajo a favor de la vida cultural soriana, gracias a la elevada calidad artística y creativa de los intérpretes nacionales e internacionales que año tras año forman parte de él.

No obstante, no se trata de meras cifras sobre el papel, puesto que unas 7.000 personas llenaron las localidades del Auditorio “Odón Alonso” del Centro Cultural Palacio de la Audiencia, además del Aula Magna “Tirso de Molina”, nueva sede para la música de cámara, en los trece conciertos del pasado mes de septiembre. En esta cantidad no están incluidos los aproximadamente 1.000 espectadores que estuvieron presentes en las actuaciones de la XII edición del Maratón Musical Soriano, que se celebró en diversos escenarios de la capital el sábado 19, día que se ha convertido en uno de los más esperados para los aficionados sorianos, con más de doce horas de música ininterrumpidas, o en el espectáculo de la clausura a cargo de Toom-Pak, literalmente “rescatadores de residuos”, un final de Festival y de fiesta innovador, atrevido y divertido, con una espectacular puesta en escena en la Plaza Mayor de la capital soriana.

Otra de las cuestiones que podría plantearse al hilo de esta información es qué resulta tan atractivo de estos conciertos. Pues bien, a simple vista, la respuesta es la variedad en la programación del Festival, dirigida a un público heterogéneo. Este año pasaron por los escenarios sorianos grandes formaciones sinfónicas y corales; la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en dos ocasiones, la primera de ellas con un concierto de Música de Cine, en homenaje a las bodas de oro de la película Doctor Zhivago, tan vinculada a la provincia de Soria, donde se rodaron un gran número de escenas, y la segunda, dirigida por el joven Maestro soriano Carlos Garcés, todo un éxito. Si el primer día la OSCyL no mostró su mejor versión, fue con Garcés cuando alcanzó sus cotas interpretativas más altas gracias al dominio que demostró de los diferentes estilos. La Orquesta Sinfónica de Bilbao contó igualmente con dos actuaciones, ambas dirigidas por Karl Sollak y la segunda de ellas junto al Coro de la Fundación Princesa de Asturias y la soprano Olatz Saitua, la mezzosoprano Maite Arruabarrena, el tenor Luis Dámaso y el barítono Fernando Latorre, como solistas, todos ellos acompañados al órgano por Gerardo Rifón. Los contrastes marcaron las dos intervenciones de la BOS, ya que en Noches en los jardines de España la orquesta no estuvo a la altura del solista, Josu de Solaun, y permaneció desajustada la mayor parte del tiempo, dominada por la ambigüedad de la afinación, aunque en la 5ª Sinfonía de Gustav Mahler se acercó más al nivel de exigencia de este Festival, más empastada en general, mientras que la interpretación del repertorio mozartiano del segundo concierto fue técnicamente perfecto.

soria 2Carlos Garcés al frente de la OSCyL. Crédito: Santiago Farizano.

Los jóvenes talentos sorianos tuvieron cabida en esta edición con la actuación de la Joven Orquesta Sinfónica de Soria, habitual ya en el Festival, bajo la batuta de su director titular, Borja Quintas, con un repertorio duro e intenso, al que se sumó la intervención de Oxana Yablonskaya como solista en el Concierto para piano y orquesta nº 2, en Sol mayor, opus 44, de Piotr Ilyich Tchaikovsky, o la del Sexteto Cluster junto al pianista también soriano Mario Molina, sin olvidar la participación de los escolares a lo largo de tres días de conciertos con la concienciación sobre la importancia del reciclaje como elemento conductor y con la colaboración de The Rolling Containers, del IES Antonio Machado, y del mismo grupo Toom-Pak.

En cuanto a la música de cámara la multiplicidad de estilos fue del mismo modo la nota predominante, desde el ciclo de tres conciertos de música antigua, iniciado por los acordes tañidos por los hermanos Zapico en Forma Antiqua, en torno a su trabajo Concerto Zapico sobre música ibérica para consort de continuo, y concluido por la belleza armónica de Ars Atlántica, con Cantos de Amor, programa dividido en dos partes sobre obras de autores españoles de los siglos XVII y XVIII, en primer lugar, y, posteriormente, de compositores italianos de los siglos XVI y XVII, pasando por el lirismo del barítono Aldo Heo, acompañado por la pianista Husan Park con un repertorio breve, ameno y variado, compuesto por obras de autores europeos y coreanos, dado el origen de ambos, hasta la apuesta más vanguardista del Sexteto Cluster, con obras del siglo XX y con el estreno absoluto del Concertino para sexteto de vientos del joven compositor Federico Mosquera y obra encargo del propio sexteto, o del Ensemble Neoars, en este día integrado por Juan Carlos Chornet (flauta), Kathleen Balfe (violoncello) y Antonio Jesús Cruz (piano), que incluía obras de Osvaldo Golidov, Alberto Ginastera, Heitor Villa-Lobos y Astor Piazzolla para su programa “Músicas del Nuevo Mundo”.

No podían faltar en esta edición el tradicional concierto de flamenco, este año a cargo del cantaor Miguel Poveda, con su espectáculo Sonetos y Poemas para la Libertad, además de las producciones más cómicas, como La ópera de cuatro notas, obra de Tom Johnson y adaptada al castellano por Paco Mir, miembro del grupo humorístico Tricicle, y por Manuel Coves, también director musical, o la presencia de solistas o primeras figuras del panorama internacional en sus respectivas disciplinas y estilos, entre las que sin lugar a dudas en esta ocasión es necesario destacar las Voces Humanas de Jordi Savall, una de las personalidades más reconocidas y admiradas de la música antigua a nivel mundial, en la que fue una noche memorable, tanto como para los más versados como para los más profanos en la historia del Festival, incluso para la propia Soria. Su magistral actuación se dividió en una primera parte de música del barroco alemán y francés, con obras de Bach o Marin Marais, y la segunda, de autores ingleses del siglo XVI como Tobias Hume y John Playford.

Estas son las principales pinceladas de la XXIII edición del Festival, dominada por la diversidad, la gran afluencia y participación del público, los contrastes entre estilos y períodos musicales, y que cada vez deja el listón más alto para los próximos años en los que seguro seguirá superándose. Todas estas circunstancias responden a las preguntas con las que comenzábamos este artículo y, a su vez, sirven de reconocimiento al buen hacer del Director del mismo, José Manuel Aceña, digno sucesor de nuestro querido Odón Alonso, alma mater del Otoño Musical Soriano.

Soledad Atienza Valero

Crédito: Santiago Farizano