Audioclasica

20.XII.2015. Macbeth, la ópera que no necesitó escena

  Temporada 2015/2016. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal 20-XII-2015 PLÁCIDO DOMINGO. ALEXANDER VINOGRADOV. EKATERINA SEMENCHUK. FEDERICA ALFANO. GIORGIO BERRUGI. FABIÁN LARA. PETER STEIN, director de escena. ESCOLANÍA DE LA MARE DE DÉU DELS DESEMPARATS. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANSESC PERALES, director. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA. HENRIK NÁNÁSI, director musical. Giuseppe Verdi: Macbeth   Aforo: 1.412 Asistencia: 100%     Después de una acertada pretemporada en la que parece que se ha conseguido despertar el interés popular hacia este teatro, Plácido Domingo se ha encargado de poner el cartel de todo vendido en las seis funciones…

 

Temporada 2015/2016. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal

20-XII-2015

PLÁCIDO DOMINGO. ALEXANDER VINOGRADOV. EKATERINA SEMENCHUK. FEDERICA ALFANO. GIORGIO BERRUGI. FABIÁN LARA. PETER STEIN, director de escena. ESCOLANÍA DE LA MARE DE DÉU DELS DESEMPARATS. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANSESC PERALES, director. ORQUESTA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA. HENRIK NÁNÁSI, director musical.

Giuseppe Verdi: Macbeth

 

Aforo: 1.412 Asistencia: 100%

 

 

Después de una acertada pretemporada en la que parece que se ha conseguido despertar el interés popular hacia este teatro, Plácido Domingo se ha encargado de poner el cartel de todo vendido en las seis funciones programadas de Macbeth. También la prensa ha andado muy revuelta con este inicio de temporada por ello. Aunque el madrileño encarnó al soberano del Reino de Alba en la Staatsoper de Berlín el año pasado, en las declaraciones previas al estreno afirmó que accedió a cantar el rol en Valencia porque incluye el final de la versión de 1847, y lo hace más interesante. Así, si Verdi consigue en él que el rey se arrepienta de la desmesurada ambición que lo lleva al deliro, Domingo lo redime. Decían las crónicas berlinesas que a Plácido se le vio sufrir a pesar del buen nivel de su interpretación. Respecto a las primeras funciones de este curso también se escucharon comentarios similares. Por el contrario, esta tarde lo vimos cómodo e inmerso en su papel, aun con apuntador. Su presencia llenó el escenario y en muchas ocasiones parecía tirar teatralmente del resto del elenco. Ciertamente su sonido se reduce al ámbito central y los graves de barítono verdiano no aparecen, pero resultó poderoso en la escena de las brujas del tercer acto. También hay momentos en los que le falta fiato y el cansancio hace mella (el próximo 21 de enero cumplirá 75 años) pero valió la pena esperar a escuchar con cuanta musicalidad cantó sus dos últimas arias, a las que no continuó el victorioso coro de la versión parisina. Macbeth está llena de conversaciones sottovoce. El aparte del rey con el sicario que ha asesinado a Banco fue extremadamente dramático: “Tu di sangue hai brutto il volto” y los susurros entre los esposos en la escena del espectro que continúa, muy ilustrativos. Tanto Domingo como Ekaterina Semenchuk los llenaron de intención y tensión. La rusa compuso un papel lleno de matices y lo llevó al extremo. En el tercer acto fue impresionante la forma con la que dijo “Vi trovo alfin! Che fate?” al entrar en escena. El compositor pedía una voz con matices diabólicos y aquí la tuvo. Su genio y perversidad empequeñecieron al monarca. No nos hubiera gustado estar en su piel. La mezzo cantó con mucho arrojo y en el dúo del primer acto el contraste entre sus partes picadas y el legato del barítono fue hermoso. Vinogradov lució un sonido potente y robusto. El de Berrugi es muy igualado y bonito. Fue conmovedor en “O figli, o figli miei!”. Un dolor acentuado por la presencia de los niños asesinados. Los escolanes estuvieron muy bien en las partes cantadas. También el ballet de ondinas y sílfides, mientras Macbeth está desvanecido, sobre una coreografía más cercana al Cascanueces que al drama que estábamos viviendo. Verdi decía que este título tiene tres personajes principales: dos son los esposos, de los que ya hemos hablado, y el tercero es el coro de brujas. Éste se mostró lleno de matices, empastado con la orquesta y dúctil en el fraseo. Sobresaliente. Pero aquí hubo un cuarto protagonista: Henrik Nánási y la OCV, a pesar de los titubeos en la afinación de fagotes y oboes en el Preludio. Al húngaro, a quien conocimos en una excelente lectura de El castillo de Barbazul, no se le pasó ningún matiz. Y los hay a raudales. Su instrumentación incluye momentos de sonoridades fantasmagóricas (escalas que se desvanecen en el primer acto y armonía del tercero), un oboe y corno inglés que parecen plañideras y un coro de clarinetes, oboes y fagotes con sonoridad a órgano para la terrible escena de los ocho reyes. El director destacó todo eso dentro de unos tempi que caminaron siempre hacia delante y una atenta preparación de las arias. Sirva de ejemplo “La luce langue” para la soprano. Entre todos llenaron un espacio escénico al cual no le hacía falta más aditamento que el de los bloques geométricos en negro que hubo. En su estreno en el Festival de Salzburgo, Rupert Christiansen en The Telegraph dijo que a la escenografía de Peter Stein le faltaba imaginación, aunque no estaba del todo mal. Coincidimos en que algunos elementos figurativos y, sobre todo, lo ramplón del movimiento afean el resultado. Tampoco entendimos muy bien el vestuario. Pero dio igual. En Macbeth encontramos al Verdi que fue, de ahí el coro “Patria opressa”, y al que será: Lady Macbeth brinda como lo hará Violetta Valéry, y así se pudo percibir mejor.

Daniel Martínez Babiloni

Crédito: Tato Baeza

Pie de foto: Plácido Domingo y Ekaterina Semenchuk en el banquete del segundo acto de Macbeth