Audioclasica

29.XII.2015. Un despropósito (más) para una obra genial

    TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARÍS (bastille) 29-XII-2015 KOCH, TERFEL, HYMEL, CROSSLEY-MERCER. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: JORDAN. Puesta en escena: Hermanis H.Berlioz: La damnation de Faust Aforo: 2.700   Asistencia: 100%   Hace unos años (no muchos), bajo otra gestión, Robert Lepage dio una lectura escénica –siempre tan difícil y polémica- de esta leyenda dramática que siempre sale mejor en forma de concierto. Alvis Hermanis, autor también de los ‘decorados’, decidió que el Fausto de nuestra época era el científico Stephen Hawking y allí lo plantó, al lado del protagonista que no sabía muy bien qué hacer,…


 

 

TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARÍS (bastille)

29-XII-2015

KOCH, TERFEL, HYMEL, CROSSLEY-MERCER. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: JORDAN. Puesta en escena: Hermanis

H.Berlioz: La damnation de Faust

Aforo: 2.700   Asistencia: 100%

 

Hace unos años (no muchos), bajo otra gestión, Robert Lepage dio una lectura escénica –siempre tan difícil y polémica- de esta leyenda dramática que siempre sale mejor en forma de concierto. Alvis Hermanis, autor también de los ‘decorados’, decidió que el Fausto de nuestra época era el científico Stephen Hawking y allí lo plantó, al lado del protagonista que no sabía muy bien qué hacer, hasta que al final, con trabaja, se levanta de su silla de ruedas (no sé si advirtió que el título de la obra es ‘la condenación’: ¿hay que suponer que Hawking ha sido condenado?). Como el principal motivo parece haber sido su afirmación de que había que intentar colonizar Marte, pues para allí nos vamos aunque no acabemos de. Eso da pie a videos que van desde hormigas agigantadas a tiburones, a pasajes lunares o planetarios, vestidos de astronautas, explicaciones sobre cuántos fueron elegidos y cómo para la primera colonia, etc. El diablo aparece en buen burgués, con reloj de cadena y tirantes, y Margarita como una modosa jovencita de vestiditos decentes (vestuario de Christine Neumeister). Lo mejor fueron las luces de Gleb Filsthinsky y responsable del video (bastante aburrido) Katrina Neiburga. Hay bailarines que evolucionan según la coreografía de Alla Sigalova (casi siempre en exquisita lencería y repitiendo los mismos movimientos dentro de unas cajas de vidrio empujadas por algo así como científicos y ayudantes, aunque es el coro, que, como de costumbre, suele terminar cantando como si en un concierto estuviera). Justamente la labor del coro ha sido estupenda, como lo es desde que está en las manos de José Luis Basso. La orquesta también sonó muy bien; en cuanto a la interpretación, Philippe Jordan pareció a veces ‘frenado’ en los momentos más exuberantes que requieren eso y pareció más cómodo en los puramente líricos (danza de los silfos, arias de la protagonista, invocación a la naturaleza). Edwin Crossley-Mercer en la pequeña parte de Brander dejó, como siempre, el deseo de oírlo en papeles de mayor compromiso y extensión ya que parece ser, además, muy buen actor. En las primeras representaciones el rol titular estuvo a cargo de Jonas Kaufmann, quien dejó paso en las últimas a Brian Hymel: el notable cantante norteamericano dominó la parte en todos los aspectos sin ningún problema (se podría desear una voz más brillante, pero es la única reserva –pequeña- que se me ocurre). Como artista aquí no lo juzgaremos porque es imposible hacerlo. Sophie Koch es muy apreciada en general por público y crítica; a mí me resulta una cantante tan correcta como poco interesante en todos los aspectos, y esta vez no ha sido la excepción. Bryn Terfel es sin duda una gran voz en magnífico estado, y suele ser un gran intérprete aunque tampoco él parecía saber muy bien qué estaba haciendo y por qué: dio una visión vocal un tanto estentórea de su papel, en todo caso más aceptable (no para quien esto firma) en Gounod que en Berlioz. El público, que en buena parte protestó la producción, aplaudió con calor a todos los demás participantes.

Jorge Binaghi

Crédito: (c) Felipe Sanguinetti