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16.XII.2015 al 03.I.2016. Martínez pudo

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Madrid. Teatro de la Zarzuela. 16-XII-2015 al 03-I-2016 Compañía Nacional de Danza (CND). JOSÉ CARLOS MARTÍNEZ, director artístico y coreografía (inspirada en las versiones de M. Petipá y A. Gorski). MAYTE CHICO, coreografía adicional de bolero y fandango. ORCAM. JOSÉ MARÍA MORENO, director. YAEGEE PARK (Quiteria), JOAQUÍN DE LUZ (Basilio) y SOLISTAS Y CUERPO DE BAILE DE LA CND. Don Quijote. Música de Ludwig Minkus Aforo: 1.242 Asistencia: 100% …algunos dellos, en altas voces, comenzaron a decir: — ¡Milagro, milagro! Pero Basilio replicó: — ¡No “milagro, milagro” si no industria, industria! Con este “milagro” de la CND “resucitada” como compañía…

Madrid. Teatro de la Zarzuela. 16-XII-2015 al 03-I-2016

Compañía Nacional de Danza (CND).

JOSÉ CARLOS MARTÍNEZ, director artístico y coreografía (inspirada en las versiones de M. Petipá y A. Gorski). MAYTE CHICO, coreografía adicional de bolero y fandango. ORCAM. JOSÉ MARÍA MORENO, director. YAEGEE PARK (Quiteria), JOAQUÍN DE LUZ (Basilio) y SOLISTAS Y CUERPO DE BAILE DE LA CND.

Don Quijote. Música de Ludwig Minkus

Aforo: 1.242

Asistencia: 100%


…algunos dellos, en altas voces, comenzaron a decir:

— ¡Milagro, milagro!

Pero Basilio replicó:

— ¡No “milagro, milagro” si no industria, industria!

Con este “milagro” de la CND “resucitada” como compañía clásica, que falleció hace 25 años a manos de Nacho Duato, muchos espectadores de la apoteósica noche del estreno en el Teatro de la Zarzuela estaban también tentados de gritar “¡milagro, milagro!”, como los que contemplaron la vuelta a la vida de Basilio tras haber fingido su suicidio y logrado que el cura bendijera su boda con la bella Quiteria in articulo mortis. Pero todos sabíamos que Basilio tenía razón: no ha sido cosa de milagro, si no de industria, de esfuerzo, de trabajo, de talento también, de astucia, quizás, al escoger como primer ballet completo del repertorio internacional la obra que mejor podía afrontar el limitado cuerpo de baile clásico de la CND y de la que con mas garantías de éxito podía José Carlos Martínez hacer una versión a la vez fiel a la tradición en lo esencial y distinta de las muchísimas versiones que pueden verse hoy día por tantas grandes compañías de ballet del mundo.

Y todo esto, el Director artístico lo ha conseguido, como el pobre Basilio, sin un duro, haciendo trabajar a los bailarines – que siguen cobrando sueldos de becarios mientras se esfuerzan y se juegan el físico mas que los deportistas de alta competición – como nunca.

Por lo demás, la apuesta era inteligente pero en absoluto segura: de todo el repertorio de Petipá, D. Quijote es siempre favorita del público, a pesar de que la música del currante Minkus no sea excelsa, porque es aquella en la que más se baila, donde solistas y cuerpo de baile no tienen un momento de respiro, especialmente para una compañía pequeña como es aún la CND, en la que todos doblan los papeles y pasan de amigas de Quiteria con variaciones solistas a etéreas “dríadas”, o de toreros en la mejor tradición de la “españolada” rusa a atléticos zíngaros. Y todo ello con la vivacidad, la alegría y el estilo propio que requiere cada escena. Por no hablar de los papeles principales, todos diseñados para estrellas deslumbrantes, sobre lo que se volverá.

A Martínez la apuesta le ha salido redonda por varias razones: ha optado por dar un toque claro de autenticidad a los bailes españoles, sobre todo al bolero del Primer acto y alfandango del Tercero – montados por Mayte Chico, veterana de la Compañía de Antonio Gades – y perfumar todas las escenas de grupo de un aire español mas acusado de lo que se ve por el mundo: manejo de los abanicos, palmas festeras, pitos, adornos de manos y capotes, todo ello sin abusar y manteniéndose siempre dentro del buen gusto y la elegancia que es innato a José Carlos Martínez y que ha transmitido con total naturalidad a la Compañía.

Además, ha cambiado algo el libreto para alejarlo de la comicidad a menudo excesiva y ramplona que se ve por ahí, desarrollando un poco el papel de D. Quijote, en la escena de los molinos y la del sueño, especialmente, donde baila con Dulcinea (que aquí substituye a la Reina de las dríadas) y también el de Camacho, perfecto petimetre con toda su elegancia (Antonio de la Rosa), solo ligeramente ridícula. Las dríadas, por lo demás, consiguen el efecto onírico deseado y controlar el academicismo requerido, quizás no como los cuerpos de baile de compañías bicentenarias, pero sí con suficiente dominio del estilo como para resolver más que dignamente la papeleta.

El cuanto a las estrellas, se contó con Joaquín de Luz, probablemente el mejor bailarín español hoy en activo, principal del NYCB, en el papel de Basilio: derrochó su técnica hiperbólica, gracia y alegría, fallando solo un poquito como partenaire, sin duda por falta de ensayos (está previsto que baile otras tres noches mientras que el resto de las funciones correrán a cargo de primeros bailarines de la casa, Alessandro Riga, Anthony Pina, Moisés Martín Cintas, Esteban Berlanga o Aitor Arrieta). Quiteria fue, en el estreno, la solista de la compañía YaeGee Park, preciosa bailarina de giro extraordinario, que puso fuego al teatro con sus fouéttées múltiples. Alternará con la estrella del ballet de San Francisco de la que todo el mundo habla, la rusa María Kochetkova, con dos invitadas españolas poco vistas en esta plaza (Cristina Casa, del Ballet de Flandes y Elena Badenes, estrella del Stuttgart) y con Haruri Otani, recientemente incorporada al elenco de la CND.

Algunas de las solistas acusaron los nervios y la responsabilidad del estreno, lo que sin duda les restó brillantez (Aida Baída como Mercedes, Giulia Paris como Cupido, Seh Yun Kim como Dulcinea). En conjunto, impresionaron más los hombres, Esteban Berlanga (Espada), Anthony Pina (Gitano) y los grupos de los toreros y zíngaros mostraron una forma (y también una gracia y desenvoltura en el manejo de los capotes) notables. Isaac Montlor hizo un D. Quijote impecable en su sobrio delirio.

Hay que destacar, aunque resulte reiterativo, la elegancia y buena cabeza del escenógrafo Raúl García Guerrero, y la figurinista Carmen Granel. Ambos destacan en el conjunto de la producción, pero muy especialmente en el segundo acto, dominado por la noche estrellada, sacada directamente del Quijote, justo antes de ponerse en marcha hacia la boda..

La Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por José María Moreno, acompañó muy eficazmente a los bailarines.

Los aplausos, bravos, vítores y aullidos diversos no pararon hasta que los cortó una bajada definitiva y algo brusca del telón. Hasta en eso es elegante José Carlos Martínez, cuando lo habitual es mendigar el aplauso con levantadas interminables.

Aún la industria mas esforzada necesita respaldo, apoyo, comprensión, medios y, sobre todo, continuidad en los objetivos. La anterior Compañía, el Ballet Clásico Nacional, tardó doce años en hacerse y uno solo en desaparecer. Esta se ha hecho en apenas cuatro. Roguemos al INAEM que no vuelva a repetir la jugada.

Mercedes Rico

Crédito: Jesús Vallinas<

Pie de foto: Un momento de la representación de Don Quijote por la CND.