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30.I.2016. El laboratorio dramatúrgico de Verdi

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Temporada de ópera 2015/2016. Teatro la Fenice   30-I-2016 STEFANO SECCO, JULIANNA DI GIACOMO, DIMITRI PLATANIAS, SIMON LIM, FRANCESCO MARSIGLIA. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO LA FENICE. JOHANNES WEIGAND, Dirección Escénica. DANIELE RUSTIONI, direción musical   Verdi: Stiffelio Aforo: 1.000 Asistencia: 80%     El Teatro la Fenice tiene una relación especial con el Stiffelio de Giuseppe Verdi. En 1985 gracias al interés del musicólogo Giovanni Morelli el teatro veneciano tuvo el merecimiento de recuperar este título verdiano (hasta entonces casi en el olvido dentro de su amplia producción) junto a la revisión que Verdi hizo del mismo, años después…

Temporada de ópera 2015/2016. Teatro la Fenice

 

30-I-2016

STEFANO SECCO, JULIANNA DI GIACOMO, DIMITRI PLATANIAS, SIMON LIM, FRANCESCO MARSIGLIA. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO LA FENICE. JOHANNES WEIGAND, Dirección Escénica. DANIELE RUSTIONI, direción musical

 

Verdi: Stiffelio


Aforo: 1.000 Asistencia: 80%
 

 

El Teatro la Fenice tiene una relación especial con el Stiffelio de Giuseppe Verdi. En 1985 gracias al interés del musicólogo Giovanni Morelli el teatro veneciano tuvo el merecimiento de recuperar este título verdiano (hasta entonces casi en el olvido dentro de su amplia producción) junto a la revisión que Verdi hizo del mismo, años después de su estreno en Trieste 1850, con el nuevo título de Aroldo (1856). Desde entonces Stiffelio ha sido parcialmente recuperado dentro del repertorio gozando de la suerte de tener intérpretes de la talla de Plácido Domingo y José Carreras. Sin embargo no lo suficientemente representado pese a su altísima calidad musical. De hecho la misma Fenice ha tardado treinta años para ponerlo nuevamente en escena. El motivo es, por un lado, su argumento que, tratando temas con la religión, la moral, la infidelidad y el matrimonio en un ambientación calvinista de principios del XIX y con un clérigo como personaje principal tiene muy poco de operístico, por otro la utilización por parte de Verdi de estructuras dramatúrgicas muy originales y a menudo casi experimentales. Este último aspecto es en realidad él que hace de Stiffelio no sólo una ópera que merecería ser representada con más frecuencia, sino sobre todo un título imprescindible para entender el laboratorio teatral verdiano. Un laboratorio de ideas musicales y de soluciones dramatúrgicas, en el sentido de la continuidad escénico-dramática, que empezarán a desarrollarse ya de forma más contundente y más conseguida a partir de la subsiguiente ópera: Rigoletto, de la que Stiffelio es sin duda un avance. Muchas son de hecho las novedades que cogen forma y cuerpo en su texto; apariciones inesperadas de formas convencionales así como concentración en el juego de las modulaciones tanto las esperadas como las inesperadas. A lo que hay que añadir suspensiones tonales imprevistas (que veremos repetidas y mejoradas únicamente con posterioridad en Otello y Falstaff) y situaciones dramáticas asincrónicas de gusto casi cinematográfico junto a relaciones entre temas musicales y desarrollo de las formas convencionales de la ópera decimonónica desconocidas hasta ese momento. Todo ello situado dentro de un tratamiento de las diferentes situaciones escénicas que nunca pierde tensión y que quiere superar indudablemente el marco angosto de la simple sucesión de diferentes “numeros” musicales.

El director Daniel Rustioni, al frente de esta nueva producción de la Fenice, tuvo el mérito de valorar muy bien todos estos aspectos. En el marco de los jóvenes directores dedicados a la ópera de esta época, Rustioni es sin duda el que tiene mayor sentido del teatro y no por último la capacidad de no dejar caer nunca la tensión musical y escénica. Aspectos imprescindibles fundamentalmente en el repertorio verdiano. Probablemente todavía le faltan sutilezas interpretativas y un control amplio y seguro del color orquestal y del equilibrio entre la diferentes secciones de la orquesta, si bien son aspectos que se espera dominará con el tiempo y que podrían convertirle en el director verdiano de referencia de los próximos años. La orquesta de la Fenice lo siguió con entrega así como los interpretes en perfecta sintonía con el foso. El tenor Stefano Secco fue uno Stiffelio muy seguro vocalmente y de gran temperamento. Le faltó sin embargo algo en la interpretación del personaje, cuyos tomentos interiores exigen un cantante actor con una fuerte presencia escénica. Limites similares que tuvo también la Lina de Julianna di Giacomo no obstante sus recursos vocales excelentes. Dejando de lado un control no completamente homogéneo de los diferentes registros de su voz, la soprano estadounidense supo superar sin problemas las dificultades de un papel que exige simultáneamente un registro muy amplio, diversificación de estilo y una fuerte dosis de dramatismo. Contundente y muy logrado estuvo Dimitri Platanis en el papel de padre de Lina Stankar, con una voz de barítono potente pero redonda como una eficaz presencia escénica, así como estuvieron bien delineados los personajes menores de Raffaele y Jorg, a cargo del tenor Francesco Marsiglia y del bajo Simon Lim respectivamente.

La puesta en escena del alemán Johannes Weigand supo resaltar acertadamente los rasgos novedosas de la ópera en su esencia de drama burgués (de matiz casi ibseniano), principalmente trabajando con un marco escénico minimalista donde la luz (a cargo, como la escena de Guido Petzold) fue el elemento principal en la definición de los personajes así como de las situaciones dramáticas. Un juego de claroscuros muy sugestivo que restó algo al trabajo sobre la definición psicológica de cada personaje, pero que permitió un desarrollo coherente y sin fisuras de la dramaturgia peculiar de la obra.

Al final de la velada la reacción del público fue calurosa pero no entusiasta demostrando una vez más como Stiffelio, pese a su indudable valor pero a causa de su argumento, no sea una ópera capaz de suscitar grande pasiones sino más bien el interés de finos paladares.

Gian Giacomo Stiffoni

Crédito: ©Michele Crosera

Pie de foto: Un momento de laescena final de Stiffelio