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23.III.2016. Entre títeres y dobles

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MUNICH. NATIONALTHEATER/BAYERISCHE STAATSOPER. 23-III-2016 PIOTR BECZALA, ANJA HARTEROS/ELENA PANKRATOVA, GEORGE PETEAN, OKKA VON DER DAMERAU, SOFIA FOMINA. ORQUESTA Y CORO DE LA OPERA DEL ESTADO DE BAVIERA. JOHANNES ERATH: director de escena. ZUBIN MEHTA: director musical Verdi: Un ballo in maschera Aforo: 2.100 Asistencia: 100%       Lo que impresiona siempre de este teatro es su capacidad de convocatoria. Y no sólo con este autor, aunque últimamente yo pase por aquí cuando hay una nueva producción de Verdi (eso sí, impresiona –pero negativamente- tanta nueva producción arbitraria). Impresionan también, al menos en la intención, los repartos reunidos. En este…

Verdi: Un ballo in maschera

Verdi: Un ballo in maschera

MUNICH. NATIONALTHEATER/BAYERISCHE STAATSOPER.

23-III-2016

PIOTR BECZALA, ANJA HARTEROS/ELENA PANKRATOVA, GEORGE PETEAN, OKKA VON DER DAMERAU, SOFIA FOMINA. ORQUESTA Y CORO DE LA OPERA DEL ESTADO DE BAVIERA. JOHANNES ERATH: director de escena. ZUBIN MEHTA: director musical

Verdi: Un ballo in maschera

Aforo: 2.100 Asistencia: 100%

 

 

 

Lo que impresiona siempre de este teatro es su capacidad de convocatoria. Y no sólo con este autor, aunque últimamente yo pase por aquí cuando hay una nueva producción de Verdi (eso sí, impresiona –pero negativamente- tanta nueva producción arbitraria). Impresionan también, al menos en la intención, los repartos reunidos. En este caso, empezando por el director, un Mehta siempre recordado con afecto y entusiasmo aquí, y con razón, aunque algunos de sus tiempos a veces sean opinables. Orquesta y coro (preparado por Sören Eckhof) hicieron honor a su fama (y en el caso del coro también actuando de forma notable aunque totalmente en contra de texto y música).

Se dio la peculiaridad de que Harteros hiciera anunciar que no se encontraba bien y que cantaría el primer acto, pero luego seguiría sólo actuando (dijo todo el texto en silencio, lo cual es en sí un mérito) y en su lugar cantaba –a un costado del escenario- Elena Pankratova: voz enorme, muy bella en centro y grave, buen agudo aunque a veces resultara gritado, y buena voluntad para las medias voces, pero resultados modestos en ese aspecto. Beczala en cambio estuvo memorable en una de las partes más completas y difíciles que Verdi haya escrito para tener (y tiene unas cuantas). Conoce y domina la parte a la perfección, canta con aplomo y sin reservas, y los resultados son óptimos. Ya lo eran en Zúrich en el momento de su debut en el papel, y ahora se ha convertido en un verdadero especialista, incluso cuando la dirección escénica lo obligue a dar una visión superficial y caprichosa de Riccardo.

Petean fue llamado con tiempo para sustituir a Keenlyside. No se le puede negar voz en cantidad: calidad, variedad e interés artístico lo sitúan entre los cantantes eficaces que salvan una función, pero no dejan nunca huella. Muy musicales y convincentes (pese a las respectivas caracterizaciones) Fomina en Oscar y von der Damerau en la breve pero complicada parte de Ulrica. Interesantes el Silvano de Andrea Borghini (un rol corto, pero que permite medir a un cantante, cuya ‘excesividad’ en este caso no creo que se deba atribuir al intérprete) y los dos jefes de la conspiración, dos buenos bajos de figura y calidades distintas pero complementarias, Sivko y Conner. Precisamente el único momento acertado de la nueva puesta en escena de Erath fue el nada fácil final del segundo acto con su mezcla de frivolidad y tragedia, justamente porque fue el único en que se hizo caso de lo que decían texto y música. Parece que algo tan simple no es de recibo y tuvimos derecho a un decorado único con escalera de caracol que habría sido la envidia en un film de Hollywood de 1930-1940, una rubia platinada fatalísima (Ulrica), dobles y títeres para los personajes principales convocados sin orden ni concierto, con el hijo de Amelia y Renato que aparece no se sabe muy bien para qué al final del primer acto. Nunca pensé que ‘Di’ tu se fedele’ fuera cantado por el protagonista accionando un títere para que pareciera que cantara el texto, o que llegado el momento del regicidio, mientras el doble moría como debe, el cantante ascendiera la dichosa escalera en compañía de la despampanante Ulrica. El centro del escenario lo ocupa una enorme cama (básicamente la del protagonista, pero también la de Amelia y Renato) en la cual sucede de todo, incluso que la dama quiera asfixiar a su marido con la almohada en la introducción del segundo acto.

Me parece que con estos detalles (hay muchos más) he dado una idea. Si esto, como el enorme espejo que se encuentra sobre la cama (¿habré sido el único en preguntarme para qué lo querrían los protagonistas si no se trataba de un burdel?), no basta para hacerse una idea creo que se puede ver por Internet. De paso sea dicho que la transmisión por la cadena Arte de la representación anterior a esta que estoy reseñando es válida, pero sigue siendo cierto que es mucho mejor ver ópera en directo porque no siempre se sacan las mismas conclusiones.

Jorge Binaghi

Crédito: © Wilfried Hösl