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21.IV.2016. Una obra rara

La donna serpente en el Teatro Reggio de Turín.

TURÍN. TEMPORADA ÓPERA. TEATRO REGIO 21-IV-2016 CARMELA REMIGIO, PIERO PRETTI, ERIKA GRIMALDI, ANNA MARIA CHIURI, SEBASTIAN CATANA, ROBERTO DE CANDIA. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. ARTURO CIRILLO: dirección escénica. GIANANDREA NOSEDA: director musical Casella: La donna serpente Aforo: 1.592 Asistencia: 70%   Siempre hay que apoyar el rescate de títulos que han tenido importancia, y por algún motivo no se han mantenido en el repertorio. En esta coproducción con el Festival de Martina Franca, y primera ejecución en Turín, se ha conseguido en buena parte que la representación haga justicia a la obra. Cree sin duda en ella Noseda, que…

La donna serpente en el Teatro Reggio de Turín.

La donna serpente en el Teatro Reggio de Turín.

TURÍN. TEMPORADA ÓPERA. TEATRO REGIO

21-IV-2016

CARMELA REMIGIO, PIERO PRETTI, ERIKA GRIMALDI, ANNA MARIA CHIURI, SEBASTIAN CATANA, ROBERTO DE CANDIA. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. ARTURO CIRILLO: dirección escénica. GIANANDREA NOSEDA: director musical

Casella: La donna serpente

Aforo: 1.592 Asistencia: 70%

 

Siempre hay que apoyar el rescate de títulos que han tenido importancia, y por algún motivo no se han mantenido en el repertorio. En esta coproducción con el Festival de Martina Franca, y primera ejecución en Turín, se ha conseguido en buena parte que la representación haga justicia a la obra. Cree sin duda en ella Noseda, que realizó una labor formidable, óptimamente secundado por la orquesta del Regio. El coro, preparado por Claudio Fenoglio, también tuvo una buena actuación. El problema está en que esta fábula de Carlo Gozzi (que llamó tanto la atención de Wagner como para que la convirtiera, con modificaciones importantes, en su primer trabajo escénico) al pasar al mundo lírico pierde la espontaneidad de la aparición de los personajes cómicos en medio de una historia ‘exótica’ algo tremebunda (hada que se casa con un mortal, maldición de su padre, conversión en serpiente, final feliz tras peripecias), y por otra parte la multitud de personajes hace que haya intervenciones episódicas más o menos breves, pero siempre difíciles, lo que complica las cosas. La escritura vocal, siendo buena, casi nunca permite lucimiento ni, mucho menos, caracteriza realmente personajes ni situaciones, y la falta de ‘gancho escénico’ pese a la rapidez con que se sucede todo es notable: lo más interesante está en el foso, y eso es algo que no sé si tiene reparación posible. El espectáculo es muy bonito, con mucho color, mucho movimiento (algunas veces bastante ingenuo o ‘kitsch’), elementos simples de decorado y excelente vestuario, pero no sé si se puede hablar de una dirección escénica en sí misma. De los intérpretes, salvo algún papel muy menor todos correctos, hay que destacar a los protagonistas: Piero Pretti (Altidòr) es un buen tenor lírico, pero la parte le requiere más fuerza en centro y grave, y no parecía muy convencido del papel que le tocaba (un lamento continuo). Carmela Remigio (Miranda) tenía a su cargo la parte más bella de toda la obra, el lamento inicial del tercer acto, a voz sola con coro (ecos del madrigal barroco, que al autor tanto parecía gustarle): se mueve y canta bien, con una voz que se tensa en el extremo agudo. En las partes ‘episódicas’ se lucieron todos los enumerados más arriba, y también, por ejemplo, Fabrizio Beggi, un bajo interesante. La reacción del público fue buena, pero no muy entusiasta. Dudo de que en mucho tiempo vuelva a circular esta ópera.

Jorge Binaghi

Crédito: © Ramella & Giannese/Edoardo Piva

Pie de página: Carmela Remigio como Miranda, en un momento de la representación de La donna serpente