Audioclasica

27.IV.2016. Música contra la desmemoria

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#38 Festival Internacional de Música Contemporánea Ensems. Palau de la Música. Sala Rodrigo   27-IV-2016 GRUP MIXTOUR. PABLO RUS BROSETA, director. Georg Friedrich Haas: in vain Aforo: 423 Asistencia: 80%   Georg Friedrich Haas dice estar extrañamente influenciado por el carácter montañoso y fronterizo del estado austríaco de Voralberg donde pasó su infancia. Protestante entre católicos no aprendió su dialecto. Percibe la naturaleza como una fuerza oscura y amenazadora. De carácter pesimista, no esconde su impotencia y amargura ante un mundo sobre el que poco puede influir como compositor. Melancholia se titula su ópera de 2006. La diatriba entre luz…

1_VALENCIA_04-27-2016#38 Festival Internacional de Música Contemporánea Ensems.

Palau de la Música. Sala Rodrigo

 

27-IV-2016

GRUP MIXTOUR. PABLO RUS BROSETA, director.

Georg Friedrich Haas: in vain

Aforo: 423 Asistencia: 80%

 

Georg Friedrich Haas dice estar extrañamente influenciado por el carácter montañoso y fronterizo del estado austríaco de Voralberg donde pasó su infancia. Protestante entre católicos no aprendió su dialecto. Percibe la naturaleza como una fuerza oscura y amenazadora. De carácter pesimista, no esconde su impotencia y amargura ante un mundo sobre el que poco puede influir como compositor. Melancholia se titula su ópera de 2006. La diatriba entre luz y oscuridad está presente en toda su producción: Hyperion, concierto para luz y orquesta (2006), Sayaka para percusión y acordeón o la significativa Ins Licht (2007). En 1998 compuso una ópera titulada Nacht sobre textos de Hölderlin y el año pasado, Simon Rattle, quien junto a Alex Ross ha bendecido esta “asombrosa obra maestra del siglo XXI”, estrenó dark dreams. En ella, su autor pretende poner en contacto sonido y emoción sin nada que intermedie.

A pesar de que Haas declara no encontrarse cómodo con la etiqueta de compositor microtonal, el uso del intervalo 24/25 es simbólico en in vain: 24 músicos y director. Por tanto, tan sustancial es su uso de la luz, como el tratamiento espectral del sonido. Busca en instrumentos analógicos lo que produciría la electrónica, y el acordeón y los instrumentos metálicos de la percusión ayudan sobremanera a esta sensación. La obra está en sintonía con la atmósfera de Ligeti, y hacia el final, con la rítmica del work in progress marca Steve Reich. También pudimos entrever concomitancias entre este concepto sonoro y el paisajismo, más placentero, propuesto por Emmanuel Holterbach hace unos días en esta misma sala. El uso de la iluminación es directo: cambios de intensidad, molestos fogonazos que deslumbran al espectador y largos periodos en completa oscuridad en los que los músicos tocan de memoria. Con ello Haas pretende remover la conciencia de quien escucha. La obra denuncia el ascenso de la extrema derecha en Austria en las elecciones de 1999. Pero, más allá, es una llamada de atención ante la desmemoria, representada por un interminable descenso sonoro en bucle, no se sabe bien a dónde. Con él el compositor intenta reflejar su desconcierto y miedo, como en otro momento, expresó su impotencia: Wer, wenn ich schriee, hörte mich… (1999), compuesta mientras Europa intervenía en la guerra de los Balcanes.

Sin duda, es un a partitura redonda y difícil, de las de coleccionar y estudiar detenidamente. Ante ella, el joven valenciano Pablo Rus Broseta demostró hechuras de director serio, solvente y capacitado. Como Ramón Tebar hace las Américas en este momento: próximamente será ascendido a director asociado de la Seattle Symphony. Su pequeña intervención para explicar la visión que tienen sus músicos sobre la obra fue acertada y consonante con el talante didáctico del festival. El joven Grup Mixtour, también de la tierra y formado en 2011, mostró intención e interés por agradar. No obstante, faltó cuidado en la afinación, especialmente de metales y clarinetes, y que los primeros entrasen más en el conjunto. Éste debe ser un bloque sin fisuras e imaginativo en la tímbrica, lo cual se consiguió en muchos momentos en general y en la granítica sección grave en particular. También echamos de menos mayor inteligibilidad en lo que parece una cita del despertar de las Hijas del Rin en los metales, repartida a lo largo de la obra. Ya lo había avisado Rus Broseta, los músicos no se habían encontrado con nada de este calibre. El envite era dificultoso y fue resuelto notablemente.

Entre el numeroso público se vieron caras repetidas en las sesiones anteriores: en la del creativo Avelino Saavedra en Drumscapes junto al citado Holterbach y en la profunda, sensible y emocionante propuesta del zaragozano Luis Tabuenca, después de la visceral intervención de Santiago López que hizo rugir el claustro del Centre del Carme. Nadie se movió de su asiento durante los sesenta minutos que dura in vain, lo cual quiere decir mucho.

Daniel Martínez Babiloni

Crédito: (c) Universal Edition, Eric Marinitsch
Pie de foto: Georg Friedrich Haas