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25.V.2016. Surrealismo y buen canto como escape

1_VALENCIA_05-25-2016

Un momento en los ensayos de Café Kafka CRÉDITOS: TATO BAEZA Valencia. Temporada 2015/2016. Teatre Martin i Soler. TATIANA IRIZARRY. PABLO GARCÍA LÓPEZ. ELISA BARBERO. WILLIAM PUREFOY. PABLO ARANDAY. ALEXANDER HEROLD, director de escena. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. CHRISTOPHER FRANKLIN, director musical. Francisco Coll: Café Kafka Aforo: 400 Asistencia: 85 % Algo debe funcionar bien (o mal, según se mire) en este país cuando un compositor, que se ha tenido que ir a estudiar a Londres y trabaja en Suiza, compone tan bien para la voz. Casi todos los compositores de la vanguardia española (léase histórica), y algunos de…

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Un momento en los ensayos de Café Kafka
CRÉDITOS: TATO BAEZA

Valencia. Temporada 2015/2016. Teatre Martin i Soler.

TATIANA IRIZARRY. PABLO GARCÍA LÓPEZ. ELISA BARBERO. WILLIAM PUREFOY. PABLO ARANDAY. ALEXANDER HEROLD, director de escena. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. CHRISTOPHER FRANKLIN, director musical.

Francisco Coll: Café Kafka
Aforo: 400
Asistencia: 85 %


Algo debe funcionar bien (o mal, según se mire) en este país cuando un compositor, que se ha tenido que ir a estudiar a Londres y trabaja en Suiza, compone tan bien para la voz. Casi todos los compositores de la vanguardia española (léase histórica), y algunos de los posteriores, que quisieron emular el arte de Monteverdi fracasaron al convertir sus composiciones en tediosos recitativos con incoherentes saltos vocales. No es que la línea vocal de Café Kafka sea sencilla y ligera, pero está escrita de manera natural en su amplia interválica y tratamiento melódico. En otros momentos es un instrumento más del pequeño conjunto que la acompaña, y nunca deja de servir como vehículo expresivo del texto, ya sea en sus chispeantes agudos o en las oscuras sonoridades que Pablo Aranday emite como Cazador Gracchus. El elenco del Centre de Perfeccionament entendió bien estos postulados y lo interpretó en consecuencia. William Purefoy, contratenor participe del estreno británico, repitió en su papel.

Christopher Franklin defendió con solvencia la partitura. Dejó fluir la expresividad de los cantantes y las diversas texturas propuestas con un claro enfoque narrativo. Tan efectivo, que los cuarenta minutos que duró la representación pasaron en un suspiro. Diez instrumentistas sobre el escenario hacen frente a una escritura comunicativa que combina algunos elementos reiterativos para enfocar a los personajes con pasajes sonoramente más libres. La obra se estructura en escenas breves muy definidas. Como Stravinski en Historia del soldado, Coll deconstruye un pasodoble a modo de fugaz introducción. La coherencia y agilidad de su partitura es otro de los hallazgos de esta obra encargo de la Royal Opera House, Covent Garden, Opera North de Leeds y del Festival de Aldeburgh, donde se estrenó en 2014. No es de extrañar por tanto, que el alumno de Thomas Adès haya sido alabado por la prensa del Reino Unido por su talento, técnica e imaginación. Sus Four Iberian Miniatures se podrán escuchar el próximo 15 de agosto en los PROMS, dirigidas por el propio Adès, y en la próxima temporada, Mural, con la OCV y George Pehlivanian en Les Arts.

La acción de Café Kafka transcurre en un bar de cualquier parte del mundo. Uno de esos escenarios que retrata Lost in traslation o Mapa de los sonidos de Tokio. Un entrono urbano opresivo en el que no por estar rodeado de una multitud uno se siente mínimamente acompañado. Alexander Herold enmarca entre las líneas negras de las pinturas de Piet Mondrian esa angustia. Mientras, en el exterior, se proyectan trazos del expresionismo abstracto estadounidense. Sólo el alcohol, el contacto superficial y a veces violento, un atisbo de enamoramiento y mucho surrealismo sirve de escape. Como el matrimonio Smith o el matrimonio Martin de La cantante calva, estos personajes impersonales, sin nombre, dialogan en un cuarteto sobre la rutina del día a día. Hombre 2 se emborracha y habla de los vecinos y de que le gustaría estar en las montañas. Hombre 1 vive solo, es soltero, no tiene amigos y es rechazado. Chica le dice que es estúpido. Mujer mueve a Hombre 2 como una marioneta. “No me pidáis coherencia”, exclama Gracchus en una onírica aparición cual náufrago en una isla desierta. Como una sentencia se eleva una de las últimas frases: “Lo impenetrable siempre es impenetrable”. Sin embargo, la música de Coll lo hace todo accesible. Es la argamasa que une los retazos inconexos de los escritos de Kafka reunidos por Meredith Oakes.

La representación del día 25 de mayo formó parte del #38 Ensems.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI