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30-X-2016 De monstruos y desasosiegos

Crédito: Audioclásica

Auditorio Nacional de Madrid (sala sinfónica). Ciclo Música&Video Juegos. OCNE. Cine y Música. Halloween. ORQUESTA Y CORO NACIONALES DE ESPAÑA (OCNE). ARTURO DÍEZ BOSCOVICH, director Música cinematográfica de Christopher Young, Danny Elfman, Jerry Goldsmith, Wojciech Kilar, Bernard Herrmann, Patrick Doyle y John Williams. Aforo: 2324 . Asistencia: 92%   Si bien los conciertos de música para cine arrastran la polémica, o al menos el hándicap, de no estar acompañados con las imágenes para las cuales estas partituras fueron creadas, en esta noche de sábado, noche de Halloween en la sala sinfónica del Auditorio Nacional de Madrid, poca imaginación hizo falta…

Crédito: Audioclásica

Crédito: Audioclásica

Auditorio Nacional de Madrid (sala sinfónica).

Ciclo Música&Video Juegos. OCNE. Cine y Música. Halloween.

ORQUESTA Y CORO NACIONALES DE ESPAÑA (OCNE). ARTURO DÍEZ BOSCOVICH, director

Música cinematográfica de Christopher Young, Danny Elfman, Jerry Goldsmith, Wojciech Kilar, Bernard Herrmann, Patrick Doyle y John Williams.

Aforo: 2324 . Asistencia: 92%

 

Si bien los conciertos de música para cine arrastran la polémica, o al menos el hándicap, de no estar acompañados con las imágenes para las cuales estas partituras fueron creadas, en esta noche de sábado, noche de Halloween en la sala sinfónica del Auditorio Nacional de Madrid, poca imaginación hizo falta para completar la parte visual. Y no sólo porque el repertorio abundó en películas célebres, sino porque los clichés musicales e instrumentales de las bandas sonoras musicales correspondientes resultan más que descriptivas y reconocibles: coros obsesivos, vientos metal en sus registros más agudos, ostinati y trémolos en las cuerdas y un largo etcétera.

El director y compositor Arturo Díez Boscovich fue el encargado de dirigir a la OCNE. El malagueño no es ajeno al mundo del cine ya que ha compuesto la música para cuatro cortometrajes y dos series de televisión (Frágiles y Rabia)

Comenzó el concierto con dos obras mayores dentro del repertorio del cine de terror y además de la música para este género, ambas escritas por Christopher Young: Hellraiser (Hellraiser, 1987 y Hellbound: Hellraiser II, 1988) con temas de las dos primeras partes de esta saga, dirigidos respectivamente por Clive Barker y Tony Randel. Quizá estaba la orquesta algo fría ya que los vientos estuvieron algo desacompasados, en esta anempática partitura, ya que el compositor persistió en los aspectos nostálgicos y evocadores enfrentándolo al creciente ambiente de desesperación que poco a poco impregna la película.

Danny Elfman y dos de sus mejores partituras estuvieron presentes en esta noche de Halloween: la ingeniosa y tierna Pesadilla antes de Navidad (The nightmare before Christmas, 1993) y Batman (Batman, 1989) de Tim Burton. De la primera, dirigida por Henry Selick, Elfman evidenció la influencia de Kurt Weill: canciones y música incidental enérgicas, con humor, además de ternura sin evitar lo jocoso. La OCNE abordó los títulos de crédito finales donde podemos escuchar citados prácticamente todos los motivos temáticos de la banda sonora musical, incluidos el boogie-woogie y swing que pudimos escuchar a tres saxofonistas que intervinieron brevemente. Quizá poco ágil la orquesta en esta obra, sí que se mostró pletórica en la interpretación del tema de Batman, captando la arrolladora vitalidad del tema principal.

Jerry Goldsmith, el siguiente protagonista de la noche y uno de los mejores compositores de la historia del cine, estuvo representado por tres obras relevantes de su extenso repertorio: Poltergeist: fenómenos extraños (Poltergeist, 1982), con su dulce y ambiguo tema principal; el Ave Satani, una de las piezas más conocidas e interpretadas de La profecía (The Omen, 1976) que el coro de la OCNE atacó con energía. Y saltándonos el orden del concierto, Gremlins (Gremlins, 1984), que serviría para cerrar la primera parte y de la que se interpretó una suite de esta gamberra película con aires pop: se incorporaron un sintetizador, una batería y un bajo eléctrico para la ocasión.

Antes de esta última, los Gremlins, pudimos escuchar tres obras más: una suite de la partitura de Psicosis (Psyco, 1960), de Bernard Herrmann, con el breve tema de la ducha incluido, tocado con corrección, y dos obras escritas por Wojciech Kilar: La novena puerta (The ninth gate, 1999), con la colaboración de la soprano Gloria Londoño para las vocalizaciones del tema principal y una selección amplia de la barroca versión de Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker’s Dracula, 1992) de Bram Stoker realizada por Francis Ford Coppola. Todos los recursos orquestales tuvieron cabida en estos minutos dedicados a la barroca obra de Coppola: gran variedad de percusión, coro, clave, celesta, campanas, etc. Si bien la percusión resultó bastante confusa, no sucedió así con el resto de la orquesta que solventó como un bloque bien sincronizado los abundantes cambios de dinámica: lentos crescendos en la cuerda y repentinos fortissimos que tenían que ejecutar los vientos metal. Uno de los mejores momentos de la orquesta.

La segunda parte comenzó con la versión del monstruo de Frankenstein de Mary Shelley (Mary Shelley’s Frankenstein, 1994) realizada por Kenneth Branagh. Su compositor habitual, Patrick Doyle aportó a esta noche de Halloween el tema The Creation, que el director Arturo Díez leyó perfectamente al llevar a la orquesta a un allegro desenfrenado y unos metales al límite de su tesitura aguda, muy habitual en la orquestación del compositor británico.

Bernard Herrmann reaparecía con Vértigo: De entre los muertos (Vertigo, 1958), una de las cumbres del maestro del suspense Alfred Hitchcock. La influencia de Richard Wagner en esta partitura se evidenció en esta versión en directo, con la OCNE aportando una intensidad y belleza que nos transportó por momentos a las calles de San Francisco, donde se desarrolla esta desasosegante historia.

Muy esperadas por el público, a tenor de los aplausos emitidos, fueron las últimas obras interpretadas Todas ellas escritas por John Williams, el mayor superventas de música cinematográfica y quien ha creado algunas de las melodías más populares de los últimos 50 años. Vamos primero con las dos películas dirigidas por Steven Spielberg: una suite con los temas de E.T, el extraterrestre (E. T.: The Extra-Terrestrial, 1982), que arrancó grandes aplausos así como la excelente música de Parque Jurásico (Jurassic Park, 1993), con el bello inicio de la trompa, seguido por las flautas, para llegar a un tutti orquestal con las trompetas llevando el tema principal.

El coro nacional tuvo la oportunidad de participar en dos piezas muy apreciadas por los seguidores de La guerra de las galaxias, ideadas por George Lucas y que pertenecen a la segunda trilogía de películas de esta larga franquicia galáctica. Hablamos de dos temas corales de La guerra de las galaxias: Duel of the fates y Battle of the Heroes (Star Wars: Episode I, the phanton menace, 1999 y Episode III, Revenge of the Sith, 2005) dirigidas por el propio George Lucas y en una interpretación imponente de sonido aunque simplemente correcta en cuanto a la ejecución.

Las propinas, como era de esperar, redundaron en la música del maestro neoyorquino. Y son dos piezas que en concierto impresionan por su buena orquestación y sugerentes imágenes: la Marcha Imperial de La guerra de las galaxias: el Imperio contraataca (Star Wars. Episode V: The Empire Strikes Back, 1980) dirigida por Irving Kershner y Tiburón (Jaws, 1975), de Steven Spielberg, dos de los leitmotiv más reconocidos del cine mundial.

Decir que la OCNE disfrutó y se lució con estas propinas que cerraron una buena noche de música cinematográfica, con una interpretación a veces correcta, la mayor de las veces intensa y vibrante.

Por poner un “pero” nos referiremos al repertorio seleccionado. Cierto es que prescindir hoy día en un concierto de este género musical de las archiconocidas obras del gran John Williams y en especial de La guerra de las galaxias parece arriesgado. Pero en un concierto dedicado a Halloween escuchar fragmentos de E.T. El extraterrestre, Star Wars o Parque Jurásico, así como la excelente música de Vértigo de Bernard Herrmann, o por qué no, la de Batman de Danny Elfman, parece una decisión al menos cuestionable. Partituras fundacionales como La novia de Frankenstein, españolas recientes como Evil Dead de Roque Baños o El orfanato de Fernando Velázquez, o clásicos imprescindibles como Alien, La mosca, Carrie… podrían haber asomado al menos fuera del programa, por poner sólo un ejemplo de partituras más cercanas al espíritu del cine de terror. En cualquier caso, todas las músicas seleccionadas son merecedoras de estar en una sala de conciertos y no sólo en la noche de los muertos.

Raúl Luís García