Audioclasica

25-XI-2016 Expectante Cenerentola

Crédito: copyright ABAO-E. MORENO ESQUIBEL
Rocha, lo Monaco, Bordogna, de Simone, Suárez, Ubieta

BILBAO. Palacio Euskalduna TEMPORADA DE LA ABAO LO MONACO, ROCHA, BORDOGNA, DE SIMONE, MAGOULAS, UBIETA, SUÁREZ. BILBAO ORKESTRA SINFONIKOA. CORO DE LA ÓPERA DE BILBAO. JEAN PHILIPPE CLARAC / OLIVER DELOEUIL, dirección de escena. ANTONELLO ALLEMANDI, director musical. Gioachino Rossini: La Cenerentola Aforo: 2124  Asistencia: 70 % Uno de los titulares del número 649 de la revista francesa Diapason reza: Mettre en scène l’opera, la question qui fâche!, en román paladino, “La puesta en escena, una cuestión que enfada”. En páginas interiores se desarrolla ampliamente el tema arrancando con algunas interesantes preguntas: ¿El director de escena es un creador o…

Crédito: copyright ABAO-E. MORENO ESQUIBEL Rocha, lo Monaco, Bordogna, de Simone, Suárez, Ubieta

Crédito: copyright ABAO-E. MORENO ESQUIBEL
Rocha, lo Monaco, Bordogna, de Simone, Suárez, Ubieta

BILBAO. Palacio Euskalduna

TEMPORADA DE LA ABAO

LO MONACO, ROCHA, BORDOGNA, DE SIMONE, MAGOULAS, UBIETA, SUÁREZ. BILBAO ORKESTRA SINFONIKOA. CORO DE LA ÓPERA DE BILBAO. JEAN PHILIPPE CLARAC / OLIVER DELOEUIL, dirección de escena. ANTONELLO ALLEMANDI, director musical.

Gioachino Rossini: La Cenerentola

Aforo: 2124  Asistencia: 70 %

Uno de los titulares del número 649 de la revista francesa Diapason reza: Mettre en scène l’opera, la question qui fâche!, en román paladino, “La puesta en escena, una cuestión que enfada”. En páginas interiores se desarrolla ampliamente el tema arrancando con algunas interesantes preguntas: ¿El director de escena es un creador o un intérprete? ¿Su libertad es un deber o un poder? La producción que nos ocupa recurre al extendido procedimiento la transposición temporal. Refiriéndose a la puesta en escena, una veterana aficionada comentaba con evidente enfado tras el primer acto: “esto es un ladrillo, si me llegan a avisar me quedo en casa”. Evidentemente esto es una muy respetable posición maximalista que suponemos no mayoritaria pero que ilustra lo expresado en la revista gala. Hay que decir que el trabajo de Jean Philippe Clarac y Oliver Deloeuil en la dirección de escena, escenografía y vestuario resulta divertido, colorista y de gran calidad y, a juicio del que suscribe no interfiere en la acción más allá que los propios cambios incluidos por Rossini y su libretista Ferretti en el conocido cuento de Perrault. El propio Alberto Zedda, editor de la versión interpretada, se pregunta en su libro “Divagaciones Rossinianas” por qué Don Gioachino trocó la ambientación del clásico cuento de hadas por un mundo de “mediocres mortales”. A esta “incomodidad” de la escena para una parte del público habría que sumar otro punto expectante, la sustitución del anunciado y celebrado Javier Camarena por el joven tenor Edgardo Rocha. Tenor importante, al que le queda recorrido pero con una indudable vocación de éxito en estos difíciles papeles. Llevó con solvencia la sustitución, agradó al público bilbaíno, y compartió calidad con su también joven compañera José María lo Monaco en el papel de Angelina. También compartieron el esfuerzo de intentar en muchos momentos superar a una gran orquesta que el Maestro Allemandi no adaptó a las circunstancias vocales de la pareja protagonista (y a las especiales características del Palacio Euskalduna). Claro que esto no le ocurrió al gran Bruno de Simone, sobrado de voz y teatralidad en su Don Magnífico. Junto al buen hacer de Paolo Bordogna como Dandini, sostuvieron la línea cómica de la ópera, sin olvidar a Marta Ubieta y María José Suárez, que con buen canto recrearon a las malas hermanastras de la desventurada Cenicienta. Gran interpretación del coro de voces graves, reforzado para la ocasión. Finalmente, la pareja protagonista se despide con sendos trajes principescos más propios de épocas pretéritas. ¿Confusión en el espectador? puede, pero no enfado.

Daniel Garay