Audioclasica

25-XI-2016 Curioso ‘double bill’

Crédito Elisa Haberer
Un momento de la representación de Sancta Sussana de P. Hindemith

PARÍS TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARIS (BASTILLE) GARANÇA, LEE, BILYY, ZAREMBA (Cavalleria). ANTONACCI, MORLOC, BRUNET-GRUPPOSO (Susanna). CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: RIZZI. Puesta en escena: M.MARTONE) P.Mascagni: Cavalleria rusticana P. Hindemith: Sancta Susanna Aforo: 2700. Asistencia: 95% Hacer seguir al popular título de Mascagni, enseña del verismo, un acto breve, brevísimo casi, perteneciente a la estética musical de la escuela alemana de los años veinte del pasado siglo, aunque sea de un ‘moderado’ como Hindemith, puede parecer –y ser- aventurado porque nada hay en común, si no la generalidad de la situación femenina en un convento o en una…

Crédito Elisa Haberer Un momento de la representación de Sancta Sussana de P. Hindemith

Crédito Elisa Haberer
Un momento de la representación de Sancta Sussana de P. Hindemith

Crédito Julien Benhamou Lee y Garança en un momento de Cavalleria Rusticana

Crédito Julien Benhamou
Lee y Garança en un momento de Cavalleria Rusticana

PARÍS

TEMPORADA OPERA. OPÉRA DE PARIS (BASTILLE)

GARANÇA, LEE, BILYY, ZAREMBA (Cavalleria). ANTONACCI, MORLOC, BRUNET-GRUPPOSO (Susanna). CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. Director: RIZZI. Puesta en escena: M.MARTONE)

P.Mascagni: Cavalleria rusticana

P. Hindemith: Sancta Susanna

Aforo: 2700. Asistencia: 95%

Hacer seguir al popular título de Mascagni, enseña del verismo, un acto breve, brevísimo casi, perteneciente a la estética musical de la escuela alemana de los años veinte del pasado siglo, aunque sea de un ‘moderado’ como Hindemith, puede parecer –y ser- aventurado porque nada hay en común, si no la generalidad de la situación femenina en un convento o en una sociedad rural por definición conservadora (por sder tan general, el nexo es débil). Si funcionó, incluso sin pausa más que la de los aplausos para los intérpretes de la primera ópera y la preparación de la escena para la segunda, se debió sobre todo a la validez de la propuesta escénica de Mario Martone, que repuso su elogiable puesta en escena para la Scala de ‘Cavalleria’, casi ascética y por lo mismo de gran tensión dramática, e ideó una para la situación casi estática de la obra de Hindemith (la primera parte, y más larga, en la celda de la monja ‘santa’; iluminada con una enceguecedora y cruel luz blanca; la segunda en un lóbrego subterráneo-iglesia en la parte inferior del escenario donde ocurre todo lo ‘perverso’). Curiosamente, la obra de Hindemith, menos teatral y de un interés musical indudable pero limitado, se impuso al ‘valor seguro’ de la de Mascagni por la intensa actuación vocal y escénica (desnudo incluido) de Anna Caterina Antonacci, bien secundada por Renée Morloc y otros (entre partes habladas y cantadas). El coro, que aquí tuvo una breve participación en su sección femenina, se lució muchísimo en ‘Cavalleria’ donde estuvo memorable, gracias también a la dirección de José Luis Basso. Al revés de lo que ocurrió con la dirección de orquesta: Carlo Rizzi trazó una pulcra visión de Hindemith, pero su Mascagni resultó lento, pesado, carente casi siempre de fuerza y de poco vuelo en los pasajes más líricos. La orquesta sonó siempre bien, por supuesto, pero en otras manos bien habría podido alcanzar otras cotas.

Elina Garança es una ‘estrella’ del firmamento lírico. Falta que convenza como intérprete de partes apasionadas como Santuzza. Hizo todo bien, pero sin ninguna espontaneidad. Como cantante estuvo bien, pero su registro ambiguo le impidió alcanzar graves dignos de ese nombre en más de una ocasión, y en el himno de Pascua el volumen y la extensión la llevaron al límite. Yonghon Lee fue un muy eficaz Turiddu: canta con valentía aunque el agudo ha perdido brillo y si la emisión es buena uno puede seguir paso a paso cómo la prepara el tenor: interesante en cuanto técnica, pero poco natural. El volumen es mayor que antes y el color más oscuro, y el cantante se mueve bien. Mientras el Alfio de Vitaly Bilyy fue correcto pero sin demasiado relieve (sus engolamientos tuvieron buena parte de la culpa de que no brillara más), y lo mismo puede decirse de la correcta pero poco impresionante Lola de Antoinette Dennefeld, la Mamma Lucia de Elena Zaremba rayó a gran altura desde todo punto de vista. Mucho público, muy caluroso al final de cada espectáculo.

Jorge Binaghi