Audioclasica

10.XII.2016. Basada en hechos reales

SICILIENNESpeg

Temporada 2016/2017. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal GREGORY KUNDE. CRISTIAN DÍAZ. ALEXÁNDER VINOGRADOV. MARIBEL ORTEGA. JUAN JESÚS RODRÍGUEZ. ANDREA PELLEGRINI. NOZOMI KATO. MOSIÉS MARÍN. ANDRÉS SULBARÁN. JORGE ÁLVAREZ. FABIÁN LARA. DAVIDE LIVERMORE, director de escena. BALLET DE LA GENERALITAT. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANSENC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. ROBERTO ABBADO, director musical. Giuseppe Verdi: I vespri siciliani Aforo: 1412 Asistencia: 95 % Decir que la política hace tiempo que se convirtió en un espectáculo ya no sorprende a nadie. Podríamos poner numerosos ejemplos de nuestro país, pero qué decir de Italia. En los…

SICILIENNESpeg

E. Moreno Esquibel – ABAO-OLBE. Crédito: Tato Baeza.

Temporada 2016/2017. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal

GREGORY KUNDE. CRISTIAN DÍAZ. ALEXÁNDER VINOGRADOV. MARIBEL ORTEGA. JUAN JESÚS RODRÍGUEZ. ANDREA PELLEGRINI. NOZOMI KATO. MOSIÉS MARÍN. ANDRÉS SULBARÁN. JORGE ÁLVAREZ. FABIÁN LARA. DAVIDE LIVERMORE, director de escena. BALLET DE LA GENERALITAT. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANSENC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. ROBERTO ABBADO, director musical.

Giuseppe Verdi: I vespri siciliani

Aforo: 1412 Asistencia: 95 %

Decir que la política hace tiempo que se convirtió en un espectáculo ya no sorprende a nadie. Podríamos poner numerosos ejemplos de nuestro país, pero qué decir de Italia. En los últimos 70 años ha tenido 63 primeros ministros. En vísperas de este estreno Matteo Renzi ha sido el último en cesar. Quien más tiempo ostentó el cargo fue Silvio Berlusconi en su cuarto mandato entre 2001 y 2005. Él trajo a la televisión privada española a las mamachichos. De ahí a la telebasura hubo solo un paso. En esta producción los políticos se muestran con una máscara que los hace impersonales. Todos no son iguales, cierto, pero los hay que viven su particular reality show en un parlamento-plató atestado de eslóganes y vacío de contenido. Además está la Mafia. Cosa Nostra asesinó al juez Giovanni Falcone, a su esposa y a sus escoltas en Capaci. Una de sus viudas clamó contra los mafiosos durante el funeral. Livermore hace que Elena sea ella. Ahí coloca a los personajes de I vespri siciliani. Una historia medieval que traída al siglo XXI de esta guisa deja asomar algunos ripios.

Es una producción de 2011 encargo del Teatro Regio de Turín para conmemorar el 150 aniversario de la Unificación de Italia. El destino y la política quisieron que coincidiera con la denuncia que Ricardo Muti hizo del abandono de la cultura por parte del gobierno de Berlusconi. Ocurrió en el Teatro dell’Opera de Roma, después de que el público interrumpiera la representación de Nabucco tras “Va pensiero”. La lectura de Livermore abunda en la recepción política de Verdi. De V.E.R.D.I. debería decir. Sin embargo, ante tal espectáculo abandona la parte humana del drama: Arrigo apenas se siente contrariado al saber que a quien más odia es su padre, Elena se enamora de él y se lo pone tan fácil que no emociona. Finalmente el rigor con el que el parlamento cae sobre Monforte, Arrigo y Elena parece surgir de la nada. Mediada la ópera, no falta la soflama patriótica con la proyección de rostros de la cultura y el deporte italiano conocidos. Acabamos con una duda, no sabemos si la impresión del primer principio fundamental de la Constitución italiana que habla de la soberanía popular es la moraleja, un anhelo, una amenaza o una simple cita.

La impronta de un edificio racionalista añade carácter oficial al opresivo ambiente. La escenografía es oscura. Solo en un momento del quinto acto aparece un atisbo de luminosidad, cuando Arrigo canta la mélodie “La brezza aleggia intorno”. Un instante en el que música y texto tuvieron el refuerzo de la iluminación de Andrea Anfossi. En el segundo acto encontramos una de las escenas más hermosas: Alexánder Vinogradov como Procida aparece en medio de una oscuridad brumosa para cantar “Oh patria”. Su voz fue la más rotunda y potente de entre los tres protagonistas masculinos. Juan Jesús Rodríguez puso una hermosa línea melódica y muy bonito color y Kunde, más mate que brillo en el registro agudo, un dominio absoluto y una musicalidad apabullante. A Maribel Ortega, quien tuvo que sustituir a Anna Pirozzi, le costó sobresalir ante tan brillante trío. Los comprimarios estuvieron muy acertados. El coro, algo revuelto al principio. Roberto Abbado, bastante precavido, hizo una versión seria en la que desatacaría los colores que extrajo a las maderas y cuerdas en algunos acompañamientos, así como los de la orquesta en su conjunto.

Daniel Martínez Babiloni