Audioclasica

11.XII.2016. Coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto

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Otoño 2016. Abono 11. Palau de la Música. Sala Iturbi JAN LISIECKI, piano. LONDON PHILHARMONIC ORCHESTRA. VLADIMIR JUROWSKI, director Frédéric Chopin: Concierto nº 1 para piano y orquesta en mi menor, op. 11. Gustav Mahler: Sinfonía nº 4 en sol mayor Aforo: 1.781 Asistencia: 100 % En su soneto veintitrés Garcilaso nos anima a aprovechar la vida “antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa frente”. Como él, Vladimir Jurowski apeló al lema horaciano en su lectura de la Sinfonía nº 4 en sol mayor de Gustav Mahler. Es una página que sirve de bisagra entre su primer…

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Vladimir Jurowski y Jan Lisiecki en Valencia. Créditos: Revelarte. Arxiu Palau de la Música de Valencia.

Otoño 2016. Abono 11. Palau de la Música. Sala Iturbi

JAN LISIECKI, piano. LONDON PHILHARMONIC ORCHESTRA. VLADIMIR JUROWSKI, director

Frédéric Chopin: Concierto nº 1 para piano y orquesta en mi menor, op. 11. Gustav Mahler: Sinfonía nº 4 en sol mayor

Aforo: 1.781 Asistencia: 100 %

En su soneto veintitrés Garcilaso nos anima a aprovechar la vida “antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa frente”. Como él, Vladimir Jurowski apeló al lema horaciano en su lectura de la Sinfonía nº 4 en sol mayor de Gustav Mahler. Es una página que sirve de bisagra entre su primer periodo estético, el de la tetralogía “Wunderhorn”, y el intermedio de la Quinta, Sexta y Séptima. En ella anticipa algunos aspectos de estas y posteriores obras, escrita en un momento en el que el compositor de verano, poco empático con los músicos de la Hofoper, sufre ataques xenófobos. En ella vuelve a sus primeros trabajos y al lied Das himmlische Leben (La vida celestial) entre caramillos y cascabeles con un estilo tachado de pueril. Sin embargo, las sombras que se ciernen sobre su gracilidad y aparente ingenuidad son terribles. Así lo hizo ver el director ruso.

La carnosidad de la cuerda de la London Philharmonic Orchestra se vio compensada con lo incisivo en la redondez de sus vientos, aderezado todo ello por la creatividad sonora de la batuta. La cual, siempre con el gesto justo, obtuvo innumerables matices tímbricos y expresivos. Donald Mitchell dice que Mahler utiliza en el tratamiento del contrapunto una técnica telescópica: los temas aparecen y desaparecen sin que casi nos demos cuenta. Jurowski la aprovecha para crear un espejismo sonoro. Parece decir: goza del momento, pero no te confíes. Esta música tiene poco de ingenua. Así, llegan las sombras y arruinan el placentero solaz del “Ruhevoll” (tercer movimiento). Lo decía el poeta: “El viento helado marchitará la rosa y la edad ligera todo lo mudará”. Y como concluyó Sofia Fomina, con un timbre bello pero escaso volumen, solo en el banquete celestial “todo despierta con júbilo”.

Si Jurowski encara una madurez que va a dar mucho de sí, no hay que despreciar la primavera de Jan Lisiecki, ni dejar de pensar en lo que de él vendrá. El Concierto nº 1 para piano y orquesta en mi menor op. 11 de Chopin es una obra de juventud y como tal adolece de pericia en la escritura orquestal. El virtuosismo y la expresión lo pone el solista y el amplio registro del pianista quedó patente: acertados rubati, lirismo sin amaneramiento, justo grado de melancolía en ciertas frases, direccionalidad y gracia en las secciones que la necesitan hasta enunciar con pasmosa elocuencia, y un puntito chispeante, los ritornelos del Rondó sobre tempi ligeros. Atento a ello el director lo mimó todo lo que pudo. Algunos solistas como trompa y fagot dialogaron con él en igualdad de condiciones. Finalmente, Lisiecki en agradecimiento a los prolongados aplausos del público que abarrotó la sala regaló el Nocturno en do sostenido menor, op. póstumo, más serio y sentado en tempo que el concierto.

Daniel Martínez Babiloni