Audioclasica

16-XII-2016 Suplente de lujo

Crédito: © KJO Photography

BARCELONA L’AUDITORI DIETRICH HENSCHEL, barítono. OBC. KAZUSHI ONO, director. Obras de G. Mahler y D. Shostakovitch. Aforo: 2.203 Asistencia: 80% La cancelación de Thomas Hampson en su compromiso con la OBC para cantar Des Knaben Wunderhorn de Mahler supuso sin duda una decepción para el público barcelonés y se reflejó en un número de butacas vacías mayor del que es usual en el Auditori. Pero los hechos demostraron que aquellos que decidieron quedarse en casa habían cometido un error de bulto, porque Dietrich Henschel no solo evidenció que era un suplente de lujo para el comprometidísimo programa, sino que debería…

Crédito: © KJO Photography

Crédito: © KJO Photography

BARCELONA

L’AUDITORI

DIETRICH HENSCHEL, barítono. OBC. KAZUSHI ONO, director.

Obras de G. Mahler y D. Shostakovitch.

Aforo: 2.203 Asistencia: 80%

La cancelación de Thomas Hampson en su compromiso con la OBC para cantar Des Knaben Wunderhorn de Mahler supuso sin duda una decepción para el público barcelonés y se reflejó en un número de butacas vacías mayor del que es usual en el Auditori. Pero los hechos demostraron que aquellos que decidieron quedarse en casa habían cometido un error de bulto, porque Dietrich Henschel no solo evidenció que era un suplente de lujo para el comprometidísimo programa, sino que debería ser un titular mucho más habitual por estos pagos.

Henschel es un barítono de elegante fraseo y registro amplio, proyecta su voz con eficacia y gusto, sin excesos innecesarios. Se reveló además como un consumado conocedor del Lieder mahleriano, que requiere una expresividad muy particular y diferente a la de otros compositores del género. Su interpretación de las seis páginas programadas, más las dos que dio como propina, desbordó precisión técnica al tiempo que intensidad y nos dejó con las ganas de escucharle en más partituras liederísticas y, cómo no, también en otras de ópera.

Pero es preciso no pasar por alto el soberbio acompañamiento que la OBC dispensó al solista y que habría de prolongarse también durante su trabajo en la segunda parte del concierto, ocupada por la Sexta Sinfonía en Sí menor op. 54 de Shostakovitch. Bajo la batuta de Ono, la orquesta está creciendo de manera manifiesta y parece seguro que la mejora será todavía mayor cuando el director nipón pueda pasar más tiempo en la ciudad. La obra no debe computarse entre las más geniales de su genial autor, pero la versión conseguida por Ono y por sus maestros resultó musicalmente poderosa y tremendamente convincente.

Javier Velaza