Audioclasica

16-I-2017 Unas Goldberg contra la gripe

Crédito: Palau de la Música Catalana

BARCELONA PALAU DE LA MÚSICA CATALANA ZHU XIAO-MEI, piano J.S.Bach: Variaciones Goldberg, BWV 988 Aforo: 2.049 Asistencia: 80% Se ve que tal es la epidemia de gripe que asola esta condal ciudad y que tan atestados andan los pasillos de todos los hospitales barceloneses, que los médicos no han tenido ya otro remedio que ingresar a los pacientes en el Palau de la Música Catalana. Algunos parecen, desde luego, muy enfermitos: ora carraspean, ora tosen, aquí se suenan, acullá expectoran cual si no hubiese un mañana. Y otros le ponen a la tos tanto énfasis, tanta entrega, que se diría…

Crédito: Palau de la Música Catalana

Crédito: Palau de la Música Catalana

BARCELONA

PALAU DE LA MÚSICA CATALANA

ZHU XIAO-MEI, piano

J.S.Bach: Variaciones Goldberg, BWV 988

Aforo: 2.049 Asistencia: 80%

Se ve que tal es la epidemia de gripe que asola esta condal ciudad y que tan atestados andan los pasillos de todos los hospitales barceloneses, que los médicos no han tenido ya otro remedio que ingresar a los pacientes en el Palau de la Música Catalana. Algunos parecen, desde luego, muy enfermitos: ora carraspean, ora tosen, aquí se suenan, acullá expectoran cual si no hubiese un mañana. Y otros le ponen a la tos tanto énfasis, tanta entrega, que se diría que compiten por demostrar que están más graves que nadie, que lo suyo no es una gripecita de caldo y quietud, sino una tisis de cirio inminente. ¡Qué accesos los suyos, qué estertores tan de manual, qué barbaridad!

Ante esa turbamulta de bronquios estridentes vino la buena de Zhu Xiao-Mei a exponer unas Goldberg de auténtico lujo. Unas Goldberg emanadas de su innata devoción por Bach, que se remonta a su más prodigiosa niñez, que atravesó incólume la época nefanda de la revolución cultural china y que ha ido sublimando hasta llegar a la madurez auténtica y discreta que tan bien expresa su propia figura.

Xiao-Mei realiza una lectura de la celebérrima partitura que acentúa los contrastes entre las diversas partes del ciclo: la sutileza íntima –nunca gratuita, nunca lánguida– se alterna con tempi gráciles y expresivos o visita los territorios del virtuosismo y los resuelve con elegante maestría. Las suyas son, así, unas Goldberg académicas, pero en absoluto rutinarias, y dignas, desde luego, de audiciones más respetuosas y concentradas que la que permitieron aquellos impertinentes e inacabables tosiqueos. ¡Que la gripe acabe pronto, por amor de Bach!

Javier Velaza