Audioclasica

10-II-17 Solvente Sotorres

@audioclasica010317

MADRID AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA. TEMPORADA 16/17. CONCIERTO 13 ORQUESTA Y CORO NACIONALES DE ESPAÑA. JOSÉ SOTORRES, flauta. ROBERTA INVERNIZZI, soprano. MAITE BEAUMONT, soprano. ANTONIO POLI, tenor. JOSÉ ANTONIO LÓPEZ, barítono. DAVID AFKHAM, director. Liebermann: Concierto para flauta, opus 39. Mozart: Gran misa en do menor, KV 427 Aforo: 2.324 Asistencia: 99% Es difícil ver en la programación de la Orquesta Nacional de España dos conciertos de flauta en una misma temporada, pero en este caso estaba sobradamente justificado. Primero fue el gran Emmanuel Pahud, con el Concierto para flauta, op. 283 del alemán Carl Reinecke, y ahora le tocaba…

@audioclasica010317

La OCNE y solistas tras la interpretación de la Gran Misa de Mozart. Crédito: Fernando Marcos

MADRID
AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA. TEMPORADA 16/17. CONCIERTO 13

ORQUESTA Y CORO NACIONALES DE ESPAÑA. JOSÉ SOTORRES, flauta. ROBERTA INVERNIZZI, soprano. MAITE BEAUMONT, soprano. ANTONIO POLI, tenor. JOSÉ ANTONIO LÓPEZ, barítono. DAVID AFKHAM, director.

Liebermann: Concierto para flauta, opus 39. Mozart: Gran misa en do menor, KV 427

Aforo: 2.324 Asistencia: 99%

Es difícil ver en la programación de la Orquesta Nacional de España dos conciertos de flauta en una misma temporada, pero en este caso estaba sobradamente justificado. Primero fue el gran Emmanuel Pahud, con el Concierto para flauta, op. 283 del alemán Carl Reinecke, y ahora le tocaba el turno al alicantino y atril solista de flauta en la propia OCNE, José Sotorres, con el fabuloso concierto de Lowell Liebermann. Este pianista y compositor nacido en Nueva York en 1.961 es actualmente uno de los creadores americanos más interpretados gracias a sus magníficas composiciones dentro de los más diversos géneros, que abarcan desde la música para instrumento sólo hasta la ópera, pasando por la música de cámara y el género sinfónico. El Concierto para flauta y orquesta, op.39, encargo del gran intérprete James Galway, se estrenó el 16 de noviembre de 1992 en el Powell Hall de St. Louis de Missouri por la Saint Louis Symphony con Leonard Slatkin como director y el mismo Galway como solista. También lo grabó el propio Galway bajo la dirección del compositor.
Está incluido en lo que se podría llamar la segunda etapa compositiva de Lowell Liebermann, una etapa de corte más tonal que la precedente. Estructurado en tres movimientos, el primero arranca con un comienzo lírico que progresivamente va exigiendo cada vez más de la solvencia técnica y musicalidad del intérprete, a través de sus continuos escarceos con diferentes tonalidades, secuencias, cambios de compás y tempos que convierten este movimiento en un despliegue de posibilidades compositivas que hacen de esta obra en una “grande” del repertorio de la flauta del siglo XX, que por momentos evoca una sonoridad cinematográfica, finalizando con una reexposición variada del inicio. El segundo movimiento, más pausado y cantabile que no abandona el juego con la tonalidad característico de Liebermann, comienza con un acompañamiento oscuro que por momentos se va tornando más luminoso y potente por parte de la orquesta, hasta acabar en un pianísimo de la flauta. En el tercer movimiento, ya desde el principio, no hay tregua: semicorcheas, secuencias variadas y cambios de compás, luego una sección que recuerda a una danza de tipo popular en la que los vientos juegan un importante papel y vuelta a la tensión y el drama exigiendo el máximo de eficiencia técnica, siempre jugando con la tonalidad y llevándola al extremo, lo que convierte a Liebermann en un respetuoso innovador de la tradición tonal.
En lo que a la ONE se refiere, sonó con la solvencia propia de estos nuevos tiempos bajo la batuta de David Afkham; es una orquesta con sonido fresco y flexible capaz de abordar cualquier repertorio con éxito ayudado por la sorprendente juventud de sus miembros. La habilidad del director alemán de origen persa para mover a la orquesta hacia el terreno necesario en función del repertorio hace que los profesores de la ONE le sigan incondicionalmente, y ésta es clave del buen sonido de una orquesta. José Sotorres, en esta ocasión dejó su atril de solista en la formación en la que lleva más de tres décadas, para acometer un gran trabajo en este concierto de exigencias virtuosísticas a la vez que demandante de una gran musicalidad. Tras el éxito obtenido, José Sotorres nos obsequió con una propina: La Rêveuse (La soñadora), una de las piezas para viola de gamba y continuo que forma parte de la suite Les goûts étranges de Marais, de su Libro 4 de piezas de viola. En esta ocasión se trataba de un arreglo muy acertado para flauta sola del propio Sotorres, quien nos deleitó con esta íntima y dolorosa pieza.
La monumental y parcialmente inacabada Gran Misa en Do menor, K. 427 ocupó la extensa segunda parte de este concierto, que nos llevó desde finales del siglo XX hasta el clasicismo mozartiano representado aquí por esta monumental obra. Esta Misa forma parte del grupo de las solemnes de Mozart junto con, la Missa solemnis, KV 337 y la Misa de la coronación, KV 317, entre otras. Compuesta entre 1782 y 1783, y estrenada en Salzburgo el 26 de octubre de 1783 con Constanza, su reciente esposa como soprano solista. Obra que parece beber de influencias tanto de Bach como de Haendel. En términos generales, podemos decir que fue interpretada a un fantástico nivel tanto de la orquesta como los solistas y el coro. En lo vocal, la soprano Roberta Invernizzi pareció no empezar con la voz muy ajustada en cuanto a balance, aunque en el transcurso de los sucesivos movimientos tuvo la oportunidad de revelarnos que, tal vez, esto fuera sólo un problema de calentamiento vocal y, junto con el resto de los solistas, nos llevaron a altas cotas de disfrute. Cabe destacar la interpretación del barítono José Antonio López, quien a pesar de su breve participación en comparación con el resto de solistas, tuvo especial protagonismo por su buen hacer a pesar de lo dilatado de la espera antes de su intervención.
Este concierto presentado bajo el epígrafe “El riesgo está en la armonía” superó sin problemas los riesgos que le atribuye su título. Lieberman, Sotorres y Afkham demostraron ser una apuesta segura con la que no se corren riesgos.

Gabriel Castellano