Audioclasica

12-II-2017 Una leyenda y una realidad

Crédito: © Antoni Bofill

BARCELONA Gran Teatre del Liceu GREGORY KUNDE, tenor. JUAN JESÚS RODRÍGUEZ, barítono. ORQUESTA SINFÓNICA DEL GRAN TEATRO DEL LICEU. director, MANUEL COVES. Obras de G. Verdi, R. Leoncavallo, G. Puccini y U. Giordano. Aforo: 2.292 Asistencia: 80% Discreta entrada en el Liceu para asistir a un concierto que, sobre el papel, presentaba varios ingredientes pintiparados para atraer al gran público: así, y sobre todo, el nombre de Gregory Kunde –destacado en el programa de mano sobre el de su compañero Juan Jesús Rodríguez– y un programa integrado por páginas verdianas y veristas de enorme popularidad. Pero los designios del respetable…

Crédito: © Antoni Bofill

Crédito: © Antoni Bofill

BARCELONA

Gran Teatre del Liceu

GREGORY KUNDE, tenor. JUAN JESÚS RODRÍGUEZ, barítono. ORQUESTA SINFÓNICA DEL GRAN TEATRO DEL LICEU. director, MANUEL COVES.

Obras de G. Verdi, R. Leoncavallo, G. Puccini y U. Giordano.

Aforo: 2.292 Asistencia: 80%

Discreta entrada en el Liceu para asistir a un concierto que, sobre el papel, presentaba varios ingredientes pintiparados para atraer al gran público: así, y sobre todo, el nombre de Gregory Kunde –destacado en el programa de mano sobre el de su compañero Juan Jesús Rodríguez– y un programa integrado por páginas verdianas y veristas de enorme popularidad. Pero los designios del respetable son insondables, a lo que probablemente hay que sumar la coincidencia del evento en el calendario musical barcelonés con el concierto del pianista Sokolov. En cualquier caso, el resultado de la sesión fue lo suficientemente interesante como para que los ausentes tengan motivo de contrición.

Kunde ha entrado ya, desde luego, en la categoría de las leyendas del canto y creo que en esa clave hay que valorar su interpretación liceísta. Si el repertorio era el que era, habremos de pensar que lo fue porque el tenor se encuentra cómodo con él, por más que haya construido su prestigio sobre otros fundamentos. Sin embargo, en algunos momentos pareció un programa demasiado exigente para su estado de voz actual. Su fraseo es siempre noble, su volumen y proyección aún notables y defendió con bravura y gran experiencia técnica las dificultades de algunas de sus arias y de los duetos que atacó con Rodríguez; sin embargo, su registro grave está más débil que antaño y en algunos pasajes de voz se hacen evidentes unos cambios de color que afean la emisión. Quizás conocedor de estas limitaciones, Kunde acentuó el dramatismo interpretativo de los personajes, aspecto en el que siempre ha destacado, y acabó por meterse en el bolsillo a un público que premió entusiasta su honestidad actual al mismo tiempo que su brillante carrera pasada.

Junto a él, Juan Jesús Rodríguez puso a las claras que se trata de un cantante de extraordinario nivel y en espléndida madurez. Su Rodrigo de Posa fue excelente, pero todavía más su versión del prólogo de Tonio en Pagliacci y su “Nemico della patria” de Andrea Chénier. En los duetos dejó patente su ya rica experiencia, porque supo hallar casi siempre el equilibrio entre las prestaciones de su colega Kunde y la exigencia de volumen impuesta por una dirección, la de Manuel Coves, que no facilitó en absoluto la tarea a los cantantes. Rodríguez dejó al Liceo con las ganas de nuevas comparecencias suyas y la tarde se saldó con dos propinas –un muy destacable “Cortigliani, vil razza dannata” y un “Nessun dorma” pundonoroso– y un semiencore –el “Si, pel ciel” de Otello–, para regocijo de un auditorio tan entregado a la realidad como a la leyenda.

Javier Velaza