Audioclasica

15-II-2017 Barenboim & Barenboim

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Valencia Invierno 2017. Abono 7. Palau de la Música. Sala Iturbi DANIEL BARENBOIM, piano. Franz Schubert: Sonata en mi bemol mayor D 568, Sonata en la menor D 784 y Sonata en si bemol mayor D 960 Aforo: 1.817 Asistencia: 98 % Como hace diez años, Daniel Barenboim ha sido el elegido para festejar el aniversario del Palau de la Música. Entonces, el pianista y la Orquesta de Valencia, dirigidos por Yaron Traub, clausuraron la celebración. En este trigésimo cumpleaños el argentino-israelí actuó en dos sesiones contiguas. En la que aquí reseñamos abordó tres sonatas de Franz Schubert. En la siguiente, el Concierto…

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Daniel Barenboim en el Palau de la Música de Valencia. Créditos: Eva Ripoll

Valencia

Invierno 2017. Abono 7. Palau de la Música. Sala Iturbi

DANIEL BARENBOIM, piano.

Franz Schubert: Sonata en mi bemol mayor D 568, Sonata en la menor D 784 y Sonata en si bemol mayor D 960

Aforo: 1.817 Asistencia: 98 %

Como hace diez años, Daniel Barenboim ha sido el elegido para festejar el aniversario del Palau de la Música. Entonces, el pianista y la Orquesta de Valencia, dirigidos por Yaron Traub, clausuraron la celebración. En este trigésimo cumpleaños el argentino-israelí actuó en dos sesiones contiguas. En la que aquí reseñamos abordó tres sonatas de Franz Schubert. En la siguiente, el Concierto para piano nº 5 “Emperador” junto a la Sinfonía Pastoral dentro del Festival Beethoven. Su relación con la ciudad viene de lejos. La visitó por primera vez el 15 de octubre de 1959 para inaugurar el curso de la Sociedad Filarmónica en el Teatro Principal. Dirigía José Ferriz. Tuvo buena sintonía con los anteriores gestores del Palau y la tiene con los actuales, al menos por lo que se ve desde fuera. También a Traub le unen lazos estrechos. En el auditorio vecino actuó con Zubin Mehta y fue calificado, junto al indio y a Plácido Domingo, como uno de “los hombres de Helga Schmidt”. Algo tendría que ver en el nombramiento de Omer Meir Wellber como titular de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, segunda batuta judía de los conjuntos sinfónicos locales. Hace seis años ofreció su último recital en el Palau conformado por sonatas de Schubert.

Esta vez Daniel Barenboim no venía solo. Vino acompañado por su flamante piano Barenboim-Maene, diseñado por él mismo en colaboración con el fabricante de instrumentos históricos Chris Maene y la marca Steinway. Tal vez por eso lo quiso enseñar bien y ocupó la delantera del escenario en lugar del centro como es habitual. Convertido en una suerte de alquimista el argentino busca en este nuevo artilugio la sonoridad antigua del piano reconstruido de Liszt. Sus cuerdas presentan una disposición en paralelo en lugar de cruzadas como en los modelos modernos. Requiere una digitación y uso del pedal diferente. Su sonido es menos homogéneo que el de los pianos actuales. No sé en qué medida debido al instrumento o a la forma de tocarlo. A pesar de ser una reconstrucción historicista se escucha perfectamente en una sala moderna. No merma su amplitud, como así lo hemos comprobado con algún pianoforte. Facilita el ir y venir a dinámicas extremas (“Allegro giusto” de la Sonata D 784), los contrastes (grande el “Allegro vivace” de esta misma y rugientes los graves en el inicio de la D 960) y la limpidez de pasajes como los del “Scherzo” de esta última. En lo expresivo el recital fluctuó entre la frescura e ingenuidad de los dos últimos movimientos de la Sonata D 568, caminando en el tempo y bailado el “Minueto”, y la introspección del “Andante sostenuto” de la D 960, para acabar con cierta extroversión. El recorrido emocional y la densidad expresiva fueron intensos. Dejaron exhausto al pianista pero no al público: “No sé qué más se puede tocar después de esto.”, alegó humildemente para no ofrecer un bis ante su insistencia.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI