Audioclasica

22.III.2017 Tremenda vendetta!

Crédito: © A. Bofill

BARCELONA Temporada 2016/17. Gran Teatre del Liceu ÒDENA, SIRAGUSA, MORENO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. RICCARDO FRIZZA, director musical. MONIQUE WAGEMAKERS, dirección de escena. MICHAEL LEVINE, escenografía. SANDY POWELL, vestuario. REINER TWEEBEEKE/COR VAN DEN BRINK, iluminación. Giuseppe Verdi: Rigoletto Aforo: 2286 Asistencia: 95% En una ya viajada puesta en escena, y en coproducción con el Teatro Real, inició el Gran Teatre del Liceu el último tramo de su temporada con Rigoletto, cuyo segundo reparto contaba con el aliciente principal de asistir al estreno de Antonio Siragusa y Àngel Òdena en los papeles principales masculinos de la…

Crédito: © A. Bofill

Crédito: © A. Bofill

BARCELONA

Temporada 2016/17. Gran Teatre del Liceu

ÒDENA, SIRAGUSA, MORENO. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. RICCARDO FRIZZA, director musical. MONIQUE WAGEMAKERS, dirección de escena. MICHAEL LEVINE, escenografía. SANDY POWELL, vestuario. REINER TWEEBEEKE/COR VAN DEN BRINK, iluminación.

Giuseppe Verdi: Rigoletto

Aforo: 2286 Asistencia: 95%

En una ya viajada puesta en escena, y en coproducción con el Teatro Real, inició el Gran Teatre del Liceu el último tramo de su temporada con Rigoletto, cuyo segundo reparto contaba con el aliciente principal de asistir al estreno de Antonio Siragusa y Àngel Òdena en los papeles principales masculinos de la ópera verdiana.

Son bien conocidos los rasgos definitorios de la propuesta escénica de Monique Wagemakers, que no puede juzgarse como una aportación demasiado significativa: abstracción espacial, presidida por una plataforma inclinada móvil –que establece los planos de la acción argumental y favorece los mutis de los personajes–, reducción absoluta del atrezzo y confianza en el poder de la elección cromática, presidida por rojos, sienas y dorados que dan paso en el acto tercero a una paleta más fría.

De los dos debutantes, Siragusa mostró que aún le queda camino por recorrer para abordar satisfactoriamente el rol del Duque de Mantua: mejoró en el inicio del acto segundo (e incluso su papel en el dúo con Gilda del primero resultó aceptable), pero habrá de cuidar más las cadenze, potenciar el brillo de los agudos, forzados, y moderar la nasalidad del timbre. Por el contrario, Òdena firmó un Rigoletto de altura, resuelto con buen legato, capacidad dramática en el segundo acto y registro homogéneo, quizá con algún titubeo de afinación en la zona media; por su parte, la Gilda de María José Moreno superó la prueba con elegancia y corrección en las agilidades (su “Caro nome” fue justamente aplaudido), si bien en ocasiones se podría haber deseado un mayor volumen sonoro, en tanto al apagado Sparafucile de Enrico Iori respondió con timbre carnal y categoría escénica Ana Ibarra como Maddalena.

Notable la participación de la sección masculina del coro liceísta, poco favorecido por un movimiento escénico insípido, así como la labor de Riccardo Frizza, quien, sin resultar en exceso original en la elección de tempi y en el relieve de los acompañamientos, concertó sin titubeos los números de conjunto (especialmente, el cierre del segundo acto y el cuarteto del tercero) y sacó un provecho razonable de la orquesta, en la que esta velada sobresalieron los metales.

Germán Gan Quesada