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26-V-2017 Broche de oro

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BILBAO.TEMPORADA DE LA ABAO. PALACIO EUSKALDUNA Kunde, Pirozzi, Maestri, Zilio, Esteve, Vas, Pintó, Latorre, Díaz, Etxabe. Bilbao Orkestra Sinfonikoa. Coro de la Ópera de Bilbao. Alfonso Romero Mora, dirección de escena. Stefano Ranzani, dirección musical. Umberto Giordano: Andrea Chénier Aforo: 2124 Asistencia: 82 % Esta coproducción con el Festival de Peralada cierra una gran temporada de ABAO que parece haber dejado más que satisfechos a los aficionados que acuden regularmente al coliseo bilbaíno. Como nos recuerda Roger Parker, en los años del cambio de siglo XIX al XX parece que hubo una epidemia de compositores de “una sola ópera”. Recordemos…

Crédito: ABAO-E. Moreno Esquivel.

BILBAO.TEMPORADA DE LA ABAO. PALACIO EUSKALDUNA

Kunde, Pirozzi, Maestri, Zilio, Esteve, Vas, Pintó, Latorre, Díaz, Etxabe. Bilbao Orkestra Sinfonikoa. Coro de la Ópera de Bilbao. Alfonso Romero Mora, dirección de escena. Stefano Ranzani, dirección musical.

Umberto Giordano: Andrea Chénier
Aforo: 2124 Asistencia: 82 %

Esta coproducción con el Festival de Peralada cierra una gran temporada de ABAO que parece haber dejado más que satisfechos a los aficionados que acuden regularmente al coliseo bilbaíno. Como nos recuerda Roger Parker, en los años del cambio de siglo XIX al XX parece que hubo una epidemia de compositores de “una sola ópera”. Recordemos a Leoncavallo, Mascagni, Cilea y algunos otros entre los que está Umberto Giordano (1867-1948) con su Andrea Chénier. Si bien es cierto que su ópera Fedora es ocasionalmente representada, el binomio Giordano-Chénier está definitivamente anclado en el repertorio.

En la representación que nos ocupa, la gran puesta en escena, de decidida vocación realista con algunos elegantes e inteligentes toques de sutil modernidad, pone al público en situación del disfrute estético desde que se levanta el telón. La siempre muy cuidada información previa de ABAO expresa literalmente que la producción está “construida con absoluto respeto por el libreto y los cantantes” y que “nos traslada a la época de la Revolución Francesa con toda su crudeza”. Planteamiento muy de agradecer. Andrea Chénier es verismo en estado puro y así lo ha entendido la dirección de escena de Alfonso Romero Mora, aun sabiendo dar toques personales. Para verismo, verdad, Gregory Kunde, que lo da todo modulando su inmensa calidad vocal a todos los matices de cada situación dramática. En toda ópera hay pasajes solísticos consolidados por la tradición y esperados por el público preparado. Este gran tenor no necesita esperar esos fragmentos porque toda la obra es su gran momento. Proyecta su arte desde una visión holística de su papel, lo que sin duda se trasmite al público creando una atmósfera de calidad continuada, sin fisuras. Aun así, esto es ópera y uno solo no puede con todo por bueno que sea.

Ana Pirozzi fue la perfecta partenaire en voz, presencia y decibelios para los exultantes y declamatorios cantos al amor de las escenas finales que coronan esta apasionada tragedia que nos sitúa en los postreros estertores de un romanticismo exagerado. Qué decir de Ambrogio Maestri como Carlo Gérard, excelente barítono e imprescindible entre los protagonistas del éxito. La mezzosoprano Elena Zilio, en su doble papel de La Condesa de Goigby/Madelon recibió un aplauso muy especial por su breve pero intenso y muy cuidado trabajo. Muy bien el coro, a destacar durante su participación durante el “juicio”, y la Orquesta Sinfónica de Bilbao a la que el foso no resta ni un ápice de su buen hacer. En definitiva, un gran cierre de temporada que nos deja expectantes para la siguiente que promete ser también muy grande.

Daniel Garay