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16-VI-2017 ¿Y si Mozart hubiera nacido en Nueva Orleans?

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Valencia XXI Festival de Jazz. Palau de la Música. Sala Iturbi PAQUITO D’RIVERA. QUINTETO DE JAZZ. ORQUESTA DE VALENCIA. VICENT ALBEROLA, director. Obras de Paquito D’Rivera, Daniel Freiberg, W.A. Mozart, Arturo Márquez y Artie Shaw Aforo: 1.817 Asistencia: 65 % El Festival de jazz del Palau de la Música de Valencia alcanza su vigésimo primera edición. Por segundo año consecutivo Chevi Martínez, propietario del club Jimmy Glass, y Francisco Blanco “Latino”, saxofonista y director del colectivo Sedajazz, son sus coordinadores. El certamen ha pasado de una duración de quince días a casi un mes de actividades gracias a un considerable incremento…

Paquito D’Rivera y Vicent Alberola en el Concierto para clarinete de Artie Shaw. Créditos: Eva Ripoll

Valencia

XXI Festival de Jazz. Palau de la Música. Sala Iturbi

PAQUITO D’RIVERA. QUINTETO DE JAZZ. ORQUESTA DE VALENCIA. VICENT ALBEROLA, director.

Obras de Paquito D’Rivera, Daniel Freiberg, W.A. Mozart, Arturo Márquez y Artie Shaw

Aforo: 1.817 Asistencia: 65 %

El Festival de jazz del Palau de la Música de Valencia alcanza su vigésimo primera edición. Por segundo año consecutivo Chevi Martínez, propietario del club Jimmy Glass, y Francisco Blanco “Latino”, saxofonista y director del colectivo Sedajazz, son sus coordinadores. El certamen ha pasado de una duración de quince días a casi un mes de actividades gracias a un considerable incremento de presupuesto. Hasta el 15 de julio, sobre el escenario de la Sala Iturbi, se espera la actuación de figuras como Archie Shepp, Michel Camimo y Tomatito, Bill Evans, Gunhild Carling, Charenée Wade o Jorge Pardo, sin descuidar el jazz valenciano. También habrá conciertos en los barrios y un concurso de jóvenes músicos.

La sesión inaugural, además de servir de pórtico, se puede enmarcar en la iniciativa del Palau de buscar nuevos públicos. A lo largo de este curso ha programado varios Casual Concerts protagonizados por la Orquesta de Valencia (OV) dirigida por Josep Vicent y la aparición de músicos como Cameron Carpenter. Recientemente Juan Echanove dio vida al Hamlet de Dmitri Shostakóvich. En esta ocasión el protagonista fue Paquito D’Rivera, quien no participaba en el festival desde 2009. Hace tres años lo pudimos escuchar en Sagunt a Escena con el Quinteto Cimarrón. Sin embargo, a pesar del atractivo de la cita, la Sala Iturbi presentaba una entrada discreta. El público era más jazzístico (y clarinetístico) que sinfónico, sin atisbo de los asiduos abonados. Además, el evento coincidió con el festival Mar i jazz que se desarrolló durante todo el fin de semana a muy pocos kilómetros.

D’Rivera presentó un programa en el cual se pudieron rastrear los hitos que conforman su carrera: música clásica, swing, bebop y jazz latino. Abrió la primera parte la OV en solitario con el simpático poema sinfónico compuesto por el cubano The elephant and the clown, un homenaje a Gaby, Fofó y Miliki, de bonitos colores, con ritmo de bolero y danzón. Siguió el estreno en España de Latin American Chronicles del argentino Daniel Freiberg, presente en la sala. Es un concierto para clarinete en el ámbito del jazz latino que alterna momentos sinfónicos potentes y hermosas melodías con cadencias improvisadas, a medio camino entre el swing y el bebop, y una rítmica cautivadora. Contiene tres movimientos interpretados sin solución de continuidad: “Panorámicas”, “Diálogos” e “Influencias”, esta última con carácter de danzón. D’Rivera expuso los temas con complacencia. La misma que emplearon los solistas de la OV para contestarle. En la tercera parte aparece una elocuente cadencia en la que al clarinete se le une el contrabajo de Reiner “el Negrón” Elizarde y el piano de Pepe Rivero. Los metales tuvieron su momento en los riffs de esta misma parte.

Antes del descanso un imprevisible D’Rivera dio paso al “Adagio” del Concierto para clarinete en la mayor de Wolfgang Amadeé Mozart y a tararear numerosas de sus partituras. ¿Y si Mozart fuera de Nueva Orleans, se preguntaba el cubano? Pues eso, hubiera servido un blues. Además de divertido, resultó un baño antietnocentrista que dio pie a relajarse a una orquesta que no perdió del todo sus modos graves y sinfónicos. Aunque Paquito lleva mucho tiempo versionando esta pieza, aparece en el disco de 2014 Jazz meets the classics. En él también sostiene la teoría de que Beethoven fue peruano y Chopin tenía antecedentes caribeños.

Tras la pausa siguió una suite con temas pertenecientes al disco Charlie Parker with Strings (1995) sobre grabaciones de sesiones de trabajo del saxofonista con una sección de cuerda clásica y el cuarteto rítmico de jazz en 1950, además de algún añadido posterior. Comenzó con “Just Friends”, en la que lucieron los chelos, y siguió con “April in Paris”, “What is thing called love” e “Easy to love”. Para su interpretación contó con el oboísta Roberto Turlo y el hermoso sonido de la trompeta de Manuel Machado. No constaba en el programa, pero seguidamente apareció en el escenario el trompetista Pacho Flores, formado en el Sistema de Orquestas de Venezuela, quien acaba de sacar al mercado el disco Cantar en Deutsche Grammophon, para interpretar un tema con Paquito D’Rivera. Continuó una interesante primera interpretación por parte de la OV del Danzón nº 2 de Arturo Márquez y un trepidante y dialógico arreglo para dos clarinetes del Concierto de Artie Shaw. Quien le dio la vez a D’Rivera fue el propio director, Vicent Alberola, solista de la Mahler Chamber Orchesta y de Les Dissonances. Además de muy buenas maneras como instrumentista lució control y estilo en la dirección de una música que requiere tino y cintura rítmica. Su contribución al éxito del concierto fue notable, por más que no pudiera adelgazar en algunos momentos de la última pieza las texturas del conjunto. En ella contó con un brillante e imaginativo Javier Eguillor a la batería.

Finalmente, Paquito D’Rivera propuso un bis en el que el público tuvo que tararear una melodía. Con ella, a modo de comunión, cerró “una noche feliz” (como él bien dijo) en la que no le gritaron bravo, sino bravísimo.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI