Audioclasica

23-VI-2017 Gran exhumación

Crédito: © Patrice Nin

TOULOUSE TEMPORADA OPERA. CAPITOLE JOHN OSBORN, KATE ALDRICH, SOFIA FOMINA, DIMITRI IVASCHENKO, MIKELDI ATXALANDABASO, THOMAS DEAR y LEONARDO ESTÉVEZ. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO. STEFANO VIZIOLI: dirección escénica. CLAUS PETER FLOR: director musical Meyerbeer: Le Prophète Aforo:1161. Asistencia: 90% Animarse con este título, hoy casi desaparecido del repertorio, es un acto de valentía, por fortuna sumado al buen juicio en la selección de intérpretes y producción. Para brillar como debe esta obra (y todos los títulos de su autor, aun hoy sujeto a un estigma sin sentido) requiere muchos elementos de primer nivel, empezando por los cantantes. Y Osborn demostró…

Crédito: © Patrice Nin

Crédito: © Patrice Nin

TOULOUSE

TEMPORADA OPERA. CAPITOLE

JOHN OSBORN, KATE ALDRICH, SOFIA FOMINA, DIMITRI IVASCHENKO, MIKELDI ATXALANDABASO, THOMAS DEAR y LEONARDO ESTÉVEZ. ORQUESTA Y CORO DEL TEATRO. STEFANO VIZIOLI: dirección escénica. CLAUS PETER FLOR: director musical

Meyerbeer: Le Prophète

Aforo:1161. Asistencia: 90%

Animarse con este título, hoy casi desaparecido del repertorio, es un acto de valentía, por fortuna sumado al buen juicio en la selección de intérpretes y producción. Para brillar como debe esta obra (y todos los títulos de su autor, aun hoy sujeto a un estigma sin sentido) requiere muchos elementos de primer nivel, empezando por los cantantes. Y Osborn demostró que prácticamente no tiene rival hoy para Jean de Leyde: soberano en el fraseo, extensión excepcional, voz mixta impecable, agudo poderoso, medias voces transparentes, buen actor. Un tenor de esos que tal vez sea menos mediático que otros aunque sea más relevante para el canto lírico. Aldrich es una mezzo, pero su voz se ha desarrollado mucho y muy bien, y si algunos de los graves extremos que se le solicitan no fueron bellos o naturales, habitó el rol comprometido de la madre (Fidès) y dominó el resto de la tesitura. Fomina hizo lo máximo con una parte ingrata como la de Berthe y ganó intensidad en su actuación a partir del cuarto acto. Los tres pérfidos anabaptistas tuvieron tres intérpretes de gran relevancia en Ivaschenko, Atxalandabaso y Dear, y el despótico Oberthal fue bien encarnado por Estévez. Del coro salieron las numerosas pequeñas partes y demostraron que no en vano la labor de conjunto fue descollante (maestro preparador: Alfonso Caiani). La orquesta se lució muchísimo esta vez y se trata sin duda de la mejor prestación de las que le he visto a Flor, que parece no sólo entender sino también amar esta música. La versión fue con el ballet (el de los patinadores, que esta vez no patinaron) , dirigido por Pierluigi Vanelli. La puesta en escena de Vizioli fue comprensible, prudente, adecuadamente espectacular sin ser demasiado enfática, ayudado por las luces de Guido Petzold y los sobrios pero acertados decorados y bello vestuario de Alessandro Ciammarughi. El éxito, que era ya importante al terminar el primer acto, fue arrollador a partir del tercero, y con razón. Merecería los honores de un dvd, mucho más necesario en este caso que en otros.

Jorge Binaghi