Audioclasica

28-IX-17 Poesía visual

Oskara

MADRID – CENTRO CULTURAL CONDE-DUQUE. FESTIVAL danza_MOS 2017 Dirección del proyecto: JON MAYA Coreografía: MARCOS MORAU. Trama Argumental: FOLKLORE VASCO CONTEMPORÁNEO. Música: XAVIER ERKIZIA PABLO GISBERT. Diseño de Iluminación: ANGEL AGÜERO y DAVID BERNUÉS Vestuario: IRAIA  OIATZABAL Bailarines: ENEKO GIL, URKO MITXELENA, IBON HUARTE, ALAIN MAYA, MARTXEL  RODRIGUEZ.  Cantante en directo: ERRAMUN MARTIKORENA KUKAI DANZA: OSKARA Una de las mejores compañías de danza tradicional vasca del momento, Kukai,  formada y afincada en Rentería, contactó con el coreógrafo Marcos Morau (alma matter de La Veronal junto a Pablo Gisbert),  y ambas energías se unieron para crear OSKARA,  ganando así  tres galardones en los…

Oskara

Crédito: Kukai Dantza.

MADRID – CENTRO CULTURAL CONDE-DUQUE. FESTIVAL danza_MOS 2017

Dirección del proyecto: JON MAYA Coreografía: MARCOS MORAU. Trama Argumental: FOLKLORE VASCO CONTEMPORÁNEO. Música: XAVIER ERKIZIA PABLO GISBERT. Diseño de Iluminación: ANGEL AGÜERO y DAVID BERNUÉS Vestuario: IRAIA  OIATZABAL Bailarines: ENEKO GIL, URKO MITXELENA, IBON HUARTE, ALAIN MAYA, MARTXEL  RODRIGUEZ.  Cantante en directo: ERRAMUN MARTIKORENA

KUKAI DANZA: OSKARA

Una de las mejores compañías de danza tradicional vasca del momento, Kukai,  formada y afincada en Rentería, contactó con el coreógrafo Marcos Morau (alma matter de La Veronal junto a Pablo Gisbert),  y ambas energías se unieron para crear OSKARA,  ganando así  tres galardones en los últimos Premios Max . En el programa de mano del espectáculo se explica que la obra en cuestión “recorre algunos pasajes de la cultura vasca, relatando sus mitos y su iconografía de forma plástica, ambigua y desconcertante”, pero lo cierto es que no somos capaces  corroborar esta afirmación.  OSKARA se asemeja en muchos de sus planteamientos al espectáculo NIPPON- KOKU que Morau creó para la CND, así como a ISLANDIA de La Veronal. Esto nos conduce a la reflexión acerca de lo ancestral en el mencionado coreógrafo formado en el Institut del Teatre, que en el intento de  huir de los tópicos del folklore, lo ha estilizado tanto que ha quedado hueco o, en última instancia, que en realidad no hay una profunda reflexión  en estos mitos y valores populares, quedando a disposición del público tan solo un ejercicio de estilo, una ensoñación aséptica, fría, limpia y elitista que deleita a los ojos pero hambrienta de contenido.

Kukai crea espectáculos contemporáneos cuya esencia es el folclore vasco, cálido, guerrero, físico, lleno de barro… pero en OSKARA la compañía da un vuelco, ¿premeditado? y se transforman en distantes seres apolíneos con movimientos “marca de otra casa”. Si bien el folclore es repetitivo, el grand battement a la oreja y el enredarse con los pies en un perfecto empeine (fábrica coreográfica Morau), no deja de ser no sólo repetitivo en esta obra, sino repetitivo en todos los espectáculos de La Veronal. Faltó la sorpresa, resultó excesivamente lineal para tratarse de folclore. Muy cautivadoramente correcto para representar la impronta de un pueblo lleno de colores y matices. Las expectativas anunciaban una exaltación del corazón guerrero, pero el resultando final se reveló lleno de poesía visual y ensoñaciones sutiles, cosa nada desdeñable en los tiempos que acontecen, por otra parte.

Demasiadas entradas y salidas de camillas, enfermeros, médicos, desfibriladores, demasiadas subidas y bajadas del telón, demasiado vuelo de telas vaporosas… la sensación resultante era la de que los elementos tradicionales estaban traídos a desmano con afán decorativo; sea el caso de los Ziripots y el Joaldunak de carnaval.

OSKARA evidencia un excelente trabajo en el empaste de los bailarines, que  tienen que ser adaptados a la estética de La Veronal  para encajarlos en el vuelco formal pretendido en este montaje. Gran trabajo de entrenamiento y complicidad  de dirección y coreografía, que se manifestó en la precisión de reloj suizo de los cinco bailarines, matiz que potencia el virtuosismo y la sofisticación estética de este viaje por Euskadi.

El espacio sonoro tampoco dejó margen a la sorpresa: lineal y carente de contrastes, a excepción de la irrupción de la melancólica voz de Erramun Martikorena quien infundió algo de raíz a un espectáculo tan telúrico. La escenografía y el vestuario inciden en lo mismo, marca de un estilo muy característico, bien jugados ambos, pero poco más.

En suma: OSKARA intenta fusionar y sobresalir en su esencia, pero el producto final es fagocitado por La Veronal, compañía excepcional pero que tiñe de blanco todos los lugares/países  que toca. Igual hay que cambiar de color… o no.

Paola T.