Audioclasica

02-X-2017 Sonidos de amor y guerra

© Josep Molina

BARCELONA Palau de la Música Catalana. Palau Cambra. 2017-2018 CUARTETO QUIROGA Obras de F. Schubert y G. Crumb. Aforo: 2000 Asistencia: 40% Como apertura del ciclo de cámara anual del Palau de la Música Catalana, en su sala principal y con una ocupación casi completa del espacio de platea, presentaba el Cuarteto Quiroga un programa de gran interés, involuntariamente cargado de evidentes resonancias políticas, en su segunda parte, tras los acontecimientos del 1-0. La tensa expectación inicial de la sala halló su inesperado reflejo, apenas iniciado el concierto, en la anecdótica rotura de una cuerda del primer violín… Tras ello,…

© Josep Molina

© Josep Molina

BARCELONA

Palau de la Música Catalana. Palau Cambra. 2017-2018

CUARTETO QUIROGA

Obras de F. Schubert y G. Crumb.

Aforo: 2000 Asistencia: 40%

Como apertura del ciclo de cámara anual del Palau de la Música Catalana, en su sala principal y con una ocupación casi completa del espacio de platea, presentaba el Cuarteto Quiroga un programa de gran interés, involuntariamente cargado de evidentes resonancias políticas, en su segunda parte, tras los acontecimientos del 1-0.

La tensa expectación inicial de la sala halló su inesperado reflejo, apenas iniciado el concierto, en la anecdótica rotura de una cuerda del primer violín… Tras ello, una versión desigual del Cuarteto n. 14 ‘La muerte y la doncella’ D810, de Franz Schubert, presidida por una expresividad contenida, buen dibujo de las voces intermedias y gradaciones dinámicas controladas, que dieron buen fruto en la exposición del tema del segundo movimiento, en el equilibrado “Scherzo” y en el “Presto” final, de coda ligeramente precipitada; mejorables, en cambio, resultaron la continuidad formal del desarrollo del “Allegro” inicial y la claridad de articulación de algunos pasajes del “Andante con moto”.

Para completar la velada, y precedido de una concisa presentación por Cibrán Sierra, los Black Angels de Crumb, una obra que el cuarteto ha incorporado a su repertorio en las últimas temporadas y cuya conexión schubertiana es palpable en su segunda parte; casi medio siglo ha transcurrido desde su composición y, sin embargo, conserva su fuerza transgresora, la fascinación de su enérgico virtuosismo y la eficacia ingenua de sus componentes escénicos, elementos que el Cuarteto Quiroga supo subrayar tanto en la frágil emoción de “Pavanæ Lachrymæ” o “God-music” como en la agresividad de “Danse macabre” o “Threnody II” y que el público, tras algunas deserciones en el intermedio y pese a una atención más bien dispersa, supo reconocer con un cerrado aplauso final.

Germán Gan Quesada