Audioclasica

11-X-2017 Un ballo no muy movido

© A. Bofill

BARCELONA Temporada 2017/18. Gran Teatre del Liceu SARTORI, SIRI, MEONI, TRETYAKOVA, BARDON. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. COR INFANTIL AMICS DE LA UNIÓ. RENATO PALUMBO, DIRECTOR MUSICAL. VINCENT BOUSSARD, DIRECCIÓN DE ESCENA. VINCENT LEMAIRE, ESCENOGRAFÍA. CHRISTIAN LACROIX, VESTUARIO. GUIDO LEVI, ILUMINACIÓN. Giuseppe Verdi: Un ballo in maschera Aforo: 2286 Asistencia: 70% Tras el ‘aperitivo’ rossiniano de Il viaggio a Reims, la responsabilidad de la apertura real de la stagione liceísta recayó en la producción de Un ballo in maschera de Vincent Boussard, en colaboración con los coliseos de Toulouse y Nürnberg; es cierto que la extrema…

© A. Bofill

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BARCELONA

Temporada 2017/18. Gran Teatre del Liceu

SARTORI, SIRI, MEONI, TRETYAKOVA, BARDON. ORQUESTRA SIMFÒNICA I COR DEL GRAN TEATRE DEL LICEU. COR INFANTIL AMICS DE LA UNIÓ. RENATO PALUMBO, DIRECTOR MUSICAL. VINCENT BOUSSARD, DIRECCIÓN DE ESCENA. VINCENT LEMAIRE, ESCENOGRAFÍA. CHRISTIAN LACROIX, VESTUARIO. GUIDO LEVI, ILUMINACIÓN.

Giuseppe Verdi: Un ballo in maschera

Aforo: 2286 Asistencia: 70%

Tras el ‘aperitivo’ rossiniano de Il viaggio a Reims, la responsabilidad de la apertura real de la stagione liceísta recayó en la producción de Un ballo in maschera de Vincent Boussard, en colaboración con los coliseos de Toulouse y Nürnberg; es cierto que la extrema simplificación de la escena, salvo en el baile conclusivo, permite subrayar la tensión psicológica interna del trío protagonista – con una omnipresente figura femenina al fondo–, la combinación entre un vestuario moderno neutro y esporádicos toques históricos y la ausencia de alardes en la iluminación, de tintes plateados y nocturnos que modulan el dicromatismo básico, son bienvenidos, como lo es el empleo de los planos escénicos, con numerosos medios telones e inteligente aprovechamiento del proscenio. Sin embargo, esa misma austeridad despoja de todo impacto escénico a los momentos más proclives a él (la escena de Ulrica o todo el acto segundo), priva de sentido mutaciones tan larga como la intermedia del primer acto y se contradice con el énfasis cómico puesto en ciertas situaciones –la confabulación contra Riccardo o el baile de máscaras–  y con el empleo de aislados elementos de atrezo inanes o de simbolismo ineficaz.

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Asistíamos a la primera función del segundo reparto, menos llamativo por la ausencia de Beczala y Álvarez (en sustitución de Hvorostovsky) en roles principales –lo que quizás explique la escasa efusividad del público en el aplauso final–, pero aún con elementos válidos, incluso entre los comprimarios, de los que destacó la seductora presencia escénica y seguro ataque agudo de Katerina Tretyakova como Oscar y la solvencia de Roman Ialcic y Antonio Di Matteo en su papel de conspiradores. Tampoco anduvo mal servido el triángulo amoroso protagonista: sobrado de medios, salvo en el extremo grave, y algo duro en su emisión el Riccardo de Fabio Sartori, muy aplaudido en “La rivedrà nell’estasi”, dominadora del legato y con buen gusto en el fraseo María José Siri como Amelia, sobresaliente en el acto segundo, y convincente, especialmente en el tramo de cierre, Giovanni Meoni (Renato), tras remontar cierta timidez y envaramiento anteriores.

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Renato Palumbo, con gesto enérgico y preciso en el cierre de los números, superó las dudas de la orquesta en el primer acto y logró, a partir del preludio del segundo, un equilibrio notable entre lirismo y concepción dramática, sacando buen partido de los metales, de algunas participaciones solistas (corno inglés y flauta) y de la notable prestación de la sección masculina del coro liceísta.

Germán Gan Quesada