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14-X-2017 El Día D y la Hora H de Butterfly

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Valencia  Temporada 2017/2018. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal  14-X-2017 LIANA ALEKSANYAN. NOZOMI KATO. MATTEO LIPPI. RODRIGO ESTEVES. MOISÉS MARÍN. JOSÉ JAVIER VIUDES. PABLO LÓPEZ. JORGE ÁLVAREZ. JAVIER GALÁN. ARTURO ESPINOSA. EMILIO LÓPEZ, director de escena. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCESC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. DIEGO MATHEUZ, director musical. Giacomo Puccini: Madama Butterfly Aforo: 1412 Asistencia: 100 % Para inaugurar la pretemporada, antes de que la temporada propiamente dicha llegue con Don Carlo en diciembre, el Palau de Les Arts ha estrenado una nueva producción de uno de los títulos más representados: Madama Butterfly.…

Madama Butterfly de Giacomo Puccini. Palau de Les Arts. Créditos: Miguel Lorenzo y Mikel Ponce.

Madama Butterfly de Giacomo Puccini. Palau de Les Arts. Créditos: Miguel Lorenzo y Mikel Ponce.

Valencia

 Temporada 2017/2018. Palau de les Arts Reina Sofía. Sala Principal

 14-X-2017 LIANA ALEKSANYAN. NOZOMI KATO. MATTEO LIPPI. RODRIGO ESTEVES. MOISÉS MARÍN. JOSÉ JAVIER VIUDES. PABLO LÓPEZ. JORGE ÁLVAREZ. JAVIER GALÁN. ARTURO ESPINOSA. EMILIO LÓPEZ, director de escena. COR DE LA GENERALITAT VALENCIANA. FRANCESC PERALES, director. ORQUESTRA DE LA COMUNITAT VALENCIANA. DIEGO MATHEUZ, director musical.

Giacomo Puccini: Madama Butterfly

Aforo: 1412 Asistencia: 100 %

Para inaugurar la pretemporada, antes de que la temporada propiamente dicha llegue con Don Carlo en diciembre, el Palau de Les Arts ha estrenado una nueva producción de uno de los títulos más representados: Madama Butterfly. Es obvio decir que Davide Livermore no quería fallar en este preámbulo a precios asequibles. La sala principal estaba repleta.

En esta Butterfly se ha dado oportunidad  a un regidor de la casa que empezó, como cuentan las películas americanas, desde abajo. No fue de botones, pero sí estudió canto, fue figurante y después ayudante de dirección. Es la primera vez que un valenciano rige uno de los grandes títulos en esta sala. Las virtudes de su propuesta son muchas: buena iluminación y movimiento de actores, escenas plásticas (de jarrón de porcelana) que ayudan a dejarse llevar e ideas propias que, como la danza de la mariposa durante el coro a bocca chiusa, potencian los recursos dramáticos que los autores plasmaron en libreto y música. No cabe duda de que Emilio López sabe tocar adecuadamente esos resortes: enfatiza la elipsis que se indica en el primer acto al mostrar el arma con la que Cio-Cio-San pondrá fin a su vida, destaca el uso melodramático del niño y la dubitativa presencia de Pinkerton, quien, a pesar de lo deseado, no salva a la protagonista.

Argumentalmente López crea un paralelismo entre el repudio de la familia de la joven geisha y el bloqueo de EE.UU. a Japón entre 1941 y el 9 de agosto de 1945. El segundo acto comienza tras el estallido de bomba atómica en Nagasaki. La escenografía es una réplica de las fotografías que muestran la devastación de esta ciudad. Solo el torii (arco de entrada a los santuarios sintoístas) se mantiene en pie. Aquí es donde se podría poner alguna pega. En una situación tan extrema supongo que poco importa si a Butterfly le quedan ahorros, y sobre todo, si todo está asolado, ¿dónde va a encontrar Suzuki flores para arreglar la casa y dar la bienvenida al marino? Con este panorama “Un bel dì, vedremo” resulta más desolador que esperanzador. Totalmente desolador. El regidor consigue llevarse a Puccini a su terreno y convierte en plomiza una música luminosa, aun a pesar del drama que narra.

A esta pesadumbre contribuyó, de otro modo, Diego Matheuz, quien debutaba como director de ópera en el podio de Les Arts. El joven director y violinista es una de las figuras más visibles de “El Sistema”, junto a Gustavo Dudamel. Matheuz comenzó con demasiado volumen y una orquesta desajustada. Después se fue atemperando. En pocas ocasiones aprovechó el dúctil instrumento que tenía delante y a los cantantes los dejó a su suerte. Consecuentemente, las opiniones en cuanto a fraseo fueron frecuentemente dispares.

Hay que añadir que Matteo Lippi fue el cuarto Pinkerton anunciado para esta producción, la víspera de esta representación. Aun así, casi llegamos a creer que amaba a su esposa al final del primer acto. Liana Aleksanyan puso empeño en mostrar el tránsito de niña a madre desengañada, tan derrumbada como la ciudad. En lo vocal fue irregular: sonido grande y presente por arriba pero poco dúctil en los graves. En la famosa aria del segundo acto, ya mencionada, se vio atropellada por el confuso criterio del director. A Nozomi Kato la escuchamos en The Turn of the Screw y como entonces resolvió su papel notablemente: con gusto y bonito color. Rodrigo Esteves hizo gala de un amplio recorrido expresivo y sonido redondo. Moisés Marín fue un Goro interesante. El resto de intervenciones fueron correctas y el coro muy acertado. Al acabar, el público aplaudió con ganas y una parte puesta en pie.

DANIEL MARTÍNEZ BABILONI