Audioclasica

23-X-2017 Ad maiorem gloriam Mariæ

© A. Bofill

BARCELONA Palau de la Música Catalana. Palau 100. 2017-2018 COLLEGIUM VOCALE GENT. PHILIPPE HERREWEGHE, DIRECTOR. Claudio Monteverdi: Vespro della Beata Vergine Aforo: 2000 Asistencia: 90% Incluso en obras tan de repertorio, al menos en el campo de la música antigua, como las Vespro della Beata Vergine monteverdiana es posible la sorpresa… Al menos, cuando están en manos de intérpretes y director de la solvencia del Collegium Vocale Ghent y Philippe Herreweghe, cuya versión de este ineludible monumento de la sensibilidad contrarreformista era tan esperada como tumultuosa resultó la acogida final a una interpretación memorable. Mucho ha llovido desde la grabación…

© A. Bofill

© A. Bofill

BARCELONA

Palau de la Música Catalana. Palau 100. 2017-2018

COLLEGIUM VOCALE GENT. PHILIPPE HERREWEGHE, DIRECTOR.

Claudio Monteverdi: Vespro della Beata Vergine

Aforo: 2000 Asistencia: 90%

Incluso en obras tan de repertorio, al menos en el campo de la música antigua, como las Vespro della Beata Vergine monteverdiana es posible la sorpresa… Al menos, cuando están en manos de intérpretes y director de la solvencia del Collegium Vocale Ghent y Philippe Herreweghe, cuya versión de este ineludible monumento de la sensibilidad contrarreformista era tan esperada como tumultuosa resultó la acogida final a una interpretación memorable.

Mucho ha llovido desde la grabación para Harmonia Mundi, en 1987, de esta colección por parte de las mismas fuerzas; el tiempo suficiente, al menos, para que Herreweghe haya decantado una versión más recogida, austera en efectivos vocales (catorce voces en el coro) e instrumentales – al prescindir, por ejemplo, de las flautas en el “Magnificat”, reducir la participación de los dos cornetti empleados y restringir la diversidad del bajo continuo, confiado aquí fundamentalmente a un dúo de tiorbas, órgano y violone– y más atenta a la transparencia del tejido contrapuntístico (“Dixit Dominus” y a la expresión ajustada de los diversos afetti mediante la gradación de dinámicas y el contraste de tempi que a la espectacularidad más externa, apenas enfatizada en las partes extremas del “Lauda Jerusalem” o en la conclusión del “Ave maris stella”.

No se piense, sin embargo, en una visión monolítica: la diversidad tímbrica de los ritornelli del “Ave maris stella” o del acompañamiento de cada uno de los concerti, la vitalidad de la “Sonata sobre ‘Sancta Maria ora pro nobis’” y la contrastada lectura de las estrofas del “Magnificat” final lo desmiente, como también la exultación del “Nisi Dominus” y el espíritu danzante del “Lætatus sum”; tan solo –y por no caer en los dominios del elogio incondicional– cabría reprochar algún leve desajuste rítmico en este mismo número o la ruptura de la atmósfera de escucha por la larga afinación previa a la “Sonata…”.

Consignemos, por último, el compartido dominio del canto sprezzato y de los recursos de ornamentación (disminuciones, repercusiones) del octeto vocal solista, con mención especial para la expresividad de Barbora Kabátková –quien fungió, además, como directora de la reducida schola gregoriana encargada de las antífonas–, la pureza de timbre de Benedict Hymas y la homogeneidad y amplitud de registro de Samuel Boden, protagonistas singulares de unas Vespro de antología…

Germán Gan Quesada