Audioclasica

08-XI-2017 Un clarinete para todos los tiempos

© Mats Backer

BARCELONA L’Auditori. Música de cambra. Temporada 2017-2018. Sala Pau Casals MARTIN FRÖST, CLARINETE. HENRIK MÅWE, piano. MARTIN FUNDA, violín. PETER-PHILIPP STAEMMLER, violonchelo. Obras de C. Debussy, J. Brahms y O. Messiaen. Aforo: 586 Asistencia: 75% Para el primer programa de su presentación esta temporada –el día siguiente, sobre los atriles el quinteto de Mozart– en el Auditori, adonde volverá a comienzos del próximo febrero junto a la OBC, Martin Fröst dispuso dos partes bien diferenciadas, ocupada la primera por la Primera rapsodia de Debussy y la Sonata para clarinete y piano n. 2 op. 120/2, de Brahms, y, en el…

© Mats Backer

© Mats Backer

BARCELONA

L’Auditori. Música de cambra. Temporada 2017-2018. Sala Pau Casals

MARTIN FRÖST, CLARINETE. HENRIK MÅWE, piano. MARTIN FUNDA, violín. PETER-PHILIPP STAEMMLER, violonchelo.

Obras de C. Debussy, J. Brahms y O. Messiaen.

Aforo: 586 Asistencia: 75%

Para el primer programa de su presentación esta temporada –el día siguiente, sobre los atriles el quinteto de Mozart– en el Auditori, adonde volverá a comienzos del próximo febrero junto a la OBC, Martin Fröst dispuso dos partes bien diferenciadas, ocupada la primera por la Primera rapsodia de Debussy y la Sonata para clarinete y piano n. 2 op. 120/2, de Brahms, y, en el segundo tramo y como plato fuerte de la velada, el imponente Quatuor pour la fin du temps de Messiaen.

Ya en la obra de Debussy se pudo apreciar, además de esa tan peculiar expresividad corporal suya, que casi establece un discurso coreográfico paralelo al propiamente sonoro, su conocida capacidad para obtener un sonido brillante (que no agresivo) de su instrumento, el dominio del fraseo y del colorido de las notas tenidas y la exactitud de reguladores y articulación; virtudes bien secundadas desde el piano –pese a una pulsación seca y algunas octavas forte ‘sucias’ en el segundo movimiento– por Henrik Måwe en la sonata brahmsiana, matizada en el inicio de la recapitulación del “Allegro amabile”, plena de nobleza en la sección central del “Allegro appassionato” y con lograda coordinación rítmica en el movimiento conclusivo, de coda especialmente afortunada.

La versión del Quatuor… de Messiaen, de la que el propio Fröst acaba de lanzar grabación en Sony Classical, superó incluso las ya crecidas expectativas de la primera parte, con la participación de Måwe y de dos miembros del Armida Quartett: el dibujo preciso del perfil temático de los instrumentos en la “Liturgie de cristal”, la magnífica conjunción y espíritu expresivo del “Intermède” y la “Danse de la fureur…”, la casi insoportable intensidad y acabado equilibrio de “Fouillis d’arc-en-ciel…” o episodios como la sección lenta del “Vocalise…” –sobresaliente en la exactitud de ataque de la cuerdas y el mimo de los acordes plaqué del piano– son otros tantos argumentos para subrayar la excelencia de una interpretación a la que Fröst contribuyó con increíbles crescendi y détimbrés en “Abîme des oiseaux”. Imposible no convenir tanto con el estruendoso aplauso que suscitó la actuación como con la decisión de los músicos de no ofrecer –¿qué podría haberse añadido tras la inefable “Louange” final del cuarteto?– propina alguna…

Germán Gan Quesada