Audioclasica

29-I-2018 Un nuevo gran Don José

© Wiener Staatsoper / Michael Poehn
Margarita Gritskova y Piotr Beczala

VIENA TEMPORADA OPERA. STAATSOPER MARGARITA GRITSKOVA, PIOTR BECZALA, CARLOS ÁLVAREZ, OLGA BEZSMERTNA, ALEXANDRU MOISIUC, SIMINA IVAN. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. FRANCO ZEFIRELLI: dirección escénica. JEAN-CHRISTOPHE SPINOSI: director musical Bizet: Carmen Aforo:1.709. Asistencia: Aforo completo Las tres representaciones de la popular obra de Bizet (los amantes de estadísticas parecen concordar en que es la más representada de todas las óperas) colgaron el cartel de ‘localidades agotadas’. El motivo era seguramente el primer don José que cantaba Piotr Beczala, incorporando así un nuevo personaje a su palmarés. Y cómo lo cantó. No sorprende que en las partes líricas luciera soberano en…

© Wiener Staatsoper / Michael Poehn Margarita Gritskova y Piotr Beczala

© Wiener Staatsoper / Michael Poehn
Margarita Gritskova y Piotr Beczala

VIENA

TEMPORADA OPERA. STAATSOPER

MARGARITA GRITSKOVA, PIOTR BECZALA, CARLOS ÁLVAREZ, OLGA BEZSMERTNA, ALEXANDRU MOISIUC, SIMINA IVAN. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. FRANCO ZEFIRELLI: dirección escénica. JEAN-CHRISTOPHE SPINOSI: director musical

Bizet: Carmen

Aforo:1.709. Asistencia: Aforo completo

Las tres representaciones de la popular obra de Bizet (los amantes de estadísticas parecen concordar en que es la más representada de todas las óperas) colgaron el cartel de ‘localidades agotadas’. El motivo era seguramente el primer don José que cantaba Piotr Beczala, incorporando así un nuevo personaje a su palmarés. Y cómo lo cantó. No sorprende que en las partes líricas luciera soberano en estilo, técnica, belleza de timbre, dicción y actuación. Sí lo fue su forma de reflejar los cambios del personaje desde que decide dejar que lo domine su pasión por Carmen: no se empeñó en ser un tenor spinto, ni tuvo acentos veristas, pero lo tuvo todo: la entrega, la autocompasión, la súplica, la rabia, y eso lo reflejó en las partes que podrían haberle supuesto un esfuerzo superior (no lo pareció) en los actos tercero y cuarto, y también fue personal en su traducción escénica. Un triunfo merecido. A su nivel, aunque el personaje sea más corto y menos lucido, estuvo un Carlos Álvarez pletórico como Escamillo, con agudos y graves en su sitio. Gritskova es una mezzo joven y bella, y con medios interesantes. Hasta ahora había cantado aquí básicamente Mozart y Rossini, lo que no sería un problema si no fuera que justamente cayó en todos los lugares comunes de la personificación de la gitana sin lograr hacerlos del todo creíbles; ni en su sensualidad entre fatal y juguetona en el fraseo y el canto (absolutamente artificial y exagerada), ni en su esfuerzo por impresionar con notas de pecho que no siempre respondieron y cuando lo hicieron (aria de las cartas) sonaron exageradas.

© Wiener Staatsoper / Michael Poehn Margarita Gritskova como Carmen

© Wiener Staatsoper / Michael Poehn
Margarita Gritskova como Carmen

© Wiener Staatsoper / Michael Poehn El gran Don José De Piotr Beczala en el momento final de Carmen

© Wiener Staatsoper / Michael Poehn
El gran Don José De Piotr Beczala en el momento final de Carmen

Bezsmertna es una Micaela también típica (y en la misma medida no muy interesante), pero el timbre no es de los que se recuerden, aunque tuvo buenos pianísimos y respiración, y sólo ocasionalmente (primer acto) el agudo pareció destemplado y demasiado metálico. Los secundarios lo hicieron bien o muy bien (el joven Igor Onishchenko en el Dancairo me pareció una revelación), desde Ivan en Frasquita a Orhan Yildiz en Morales (mucho más adecuado a sus medios que el Belcore que le escuché aquí mismo hace un par de meses), si bien Moisiuc impresionó en Zúñiga por el color y el volumen, mas no por el canto. El coro estuvo estupendo (también preparado en esta ocasión por Thomas Lang) y la orquesta respondió a un Spinosi sorprendentemente arrebatado (en los actos extremos demasiado, no sólo por el volumen sino por los tiempos). El espectáculo, que lleva sobre sus espaldas más de 160 representaciones, lleva la firma de Zefirelli, y desde luego lo es en lo positivo (belleza de decorados y vestuario, iluminación, pintoresquismo) y en lo no tanto (poca dirección de actores, manía auténtica por llenar de gente el escenario, manejo convencional de los coros y escenas de conjunto); al público le gustó mucho, como, al parecer, todo el resto, si bien reservó palmas especiales para Beczala. La coreografía de Rafael de Cordova se deja ver sin mucho más que agregar.

Jorge Binaghi