Audioclasica

04-II-2018 Robustez sinfónica

© Martí E. Berenguer

BARCELONA Palau de la Música Catalana. Temporada 2017-2018 LLUÍS CLARET, violonchelo. ORQUESTRA SIMFÒNICA CAMERA MUSICAE. SALVADOR MAS, director Obras de D. Shostakovich y L. van Beethoven. Aforo: 2000 Asistencia: 65% En su ya sexta temporada en el auditorio barcelonés, la Orquestra Simfònica Camera Musicae, fundada en Tarragona en 2006, comparecía en el Palau de la Música Catalana con dos de sus más recientes colaboradores: el violonchelista Lluís Claret, artista residente, y Salvador Mas, principal director invitado a partir de esta misma temporada. Ambos abrieron el programa con el Concierto para violonchelo y orquesta n. 1 op. 107, de D. Shostakovich;…

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BARCELONA

Palau de la Música Catalana. Temporada 2017-2018

LLUÍS CLARET, violonchelo. ORQUESTRA SIMFÒNICA CAMERA MUSICAE. SALVADOR MAS, director

Obras de D. Shostakovich y L. van Beethoven.

Aforo: 2000 Asistencia: 65%

En su ya sexta temporada en el auditorio barcelonés, la Orquestra Simfònica Camera Musicae, fundada en Tarragona en 2006, comparecía en el Palau de la Música Catalana con dos de sus más recientes colaboradores: el violonchelista Lluís Claret, artista residente, y Salvador Mas, principal director invitado a partir de esta misma temporada.

Ambos abrieron el programa con el Concierto para violonchelo y orquesta n. 1 op. 107, de D. Shostakovich; obra en la que Mas, con mano izquierda concisa y gesto austero, supo conducir con tempo giusto los movimientos extremos –en los que bregó con nota la trompa solista– y extraer de las maderas la necesaria acritud tímbrica, así como diseñar un buen arco de tensión general en el “Moderato”, con una cuerda compacta. Por su parte, Claret mostró un arco enérgico en los tempi rápidos, plena convicción expresiva y seguridad técnica en los pasajes polifónicos de la cadenza y su consabida capacidad para el legato y la precisión de armónicos en el movimiento lento.

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Menos convincente, pese al aplauso satisfecho del público, resultó la versión de la Eroica beethoveniana que ocupaba en su integridad la segunda parte del concierto: no faltaron detalles destacables, como el clima cantabile del tema del desarrollo del “Allegro con brio” y la construcción dinámica de su coda, la mesura de los acentos del “Scherzo” o la elegante conjunción de la cuerda en el inicio de las variaciones del “Finale”. Sin embargo, la frialdad expresiva de la exposición del movimiento inicial, el carácter muy pesante del pasaje fugado de la marcha fúnebre o la impresión dubitativa del cierre de numerosos fraseos vino a aliarse con otros defectos particulares –en especial la prestación irregular de los metales, el desequilibrio de los tutti en el segundo movimiento o la falta de empaste de las maderas en el episodio lento del último– que acabaron configurando una interpretación aún necesitada de numerosos ajustes.

Germán Gan Quesada