Warning: filemtime(): stat failed for https://www.audioclasica.com/wp-content/themes/report/css/main.scss.php in /home/audiocla/public_html/wp-content/themes/report/functions/wp-sass/wp-sass.php on line 119

Warning: filemtime(): stat failed for https://www.audioclasica.com/wp-content/themes/report/css/main.scss.php in /home/audiocla/public_html/wp-content/themes/report/functions/wp-sass/wp-sass.php on line 127

Audioclasica

16-II-2018 Los otros clásicos del siglo XX: Weill en el Real

MADRID. Temporada de Ópera. Teatro Real PAULO SZOT, Frank Maurrant. PATRICIA RACETTE, Anna Maurrant. MARY BEVAN, Rose Maurrant. JOEL PRIETO, Sam Kaplan. LUCY SCHAUFER, Emma Jones. JENI BERN, Greta Fiorentino. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. TIM MURRAY, director. Dirección escénica de JOHN FULLJAMES. Kurt Weill: Street Scene Aforo: 1.746 Asistencia: 99 % La campaña institucional del Teatro Real para Street Scene de Kurt Weill ha insistido en justificar la presencia de este excepcional título en la parrilla operística pese a sus plebeyos orígenes como musical de Broadway. Precaución innecesaria para quien puede considerarse uno de los autores de teatro musical más…

Una escena del Acto II de Street Scene de Kurt Weill (crédito fotográfico: Javier del Real).

Una escena del Acto II de Street Scene de Kurt Weill (crédito fotográfico: Javier del Real).

MADRID. Temporada de Ópera. Teatro Real

PAULO SZOT, Frank Maurrant. PATRICIA RACETTE, Anna Maurrant. MARY BEVAN, Rose Maurrant. JOEL PRIETO, Sam Kaplan. LUCY SCHAUFER, Emma Jones. JENI BERN, Greta Fiorentino. ORQUESTA Y CORO TITULARES DEL TEATRO REAL. TIM MURRAY, director. Dirección escénica de JOHN FULLJAMES.

Kurt Weill: Street Scene

Aforo: 1.746 Asistencia: 99 %

La campaña institucional del Teatro Real para Street Scene de Kurt Weill ha insistido en justificar la presencia de este excepcional título en la parrilla operística pese a sus plebeyos orígenes como musical de Broadway. Precaución innecesaria para quien puede considerarse uno de los autores de teatro musical más curtido y original de su tiempo y para un título que se sostiene en el escenario sin ayuda de nadie, pero que revela la persistencia de ciertos automatismos estéticos que deberíamos ir superando ya.

El musical de Broadway es ciertamente un género comercial, como lo fue antaño el Singspiel o la ópera italiana, y ello no nos impide disfrutar de Mozart, Bellini o Verdi. Por otro lado, el paso del tiempo ha convertido este título en insostenible (ya lo fue en su día), al igual que tantas otras obras maestras del género, en los circuitos comerciales, lo cual transfiere a los teatros de ópera -las grandes plazas y las medianas- la responsabilidad de dar fe de este riquísimo legado musical con las garantías artísticas necesarias, tal como ya han asumido coliseos de toda Europa. Bienvenido sea, pues, el Weill norteamericano si sirve además para abrir la puerta a colegas como Gershwin -no solo el de Porgy and Bess, sino también el de Girl Crazy o Strike up the band– o a grandes del género como Porter, Rodgers o Berlin.

Dicho esto, nos encontramos en Street Scene con una obra de profundo calado operístico (una american opera, como la denominó su autor), tanto por las aspiraciones sociales del libreto de Langston Hughes -poeta afroamericano y cronista de la Guerra Civil española- como por la densidad de la partitura y las exigencias vocales planteadas a los primeros roles de un inmenso reparto de secundarios. Street Scene, ambientada en un vecindario del East End neoyorquino, comparte con Porgy múltiples cualidades dramáticas y musicales. Si bien evita el patetismo extremo del libreto gershwiniano (y su desenlace está igualmente lejos de alcanzar su impacto), la obra de Weill se libra también de los clichés que convierten a menudo a aquélla obra -como lo hicieron en el Teatro Real hace unos años- en un dechado de pintoresquismo y lugares comunes. Un precio que, como hemos denunciado a menudo desde estas líneas, aqueja con demasiada frecuencia a los títulos que tienen la desventura de ser demasiado “populares”.

La producción del Teatro Real, presidida por una enorme estructura que representa el bloque donde transcurre la peculiar vicenda, tuvo un gran oficiante en la figura de británico Tim Murray, y su gran protagonista en la Orquesta Titular, que tradujo la partitura a sonidos con una convicción contagiosa, atendiendo a sus múltiples registros con estilo, finura y entusiasmo a partes iguales. La parte vocal estuvo sostenida de forma equilibrada por las primeras figuras y la extensa nómina de comprimarios, algunos de ellos efímeros protagonistas de números musicales cargados de colorido y vitalidad. Paulo Szot y Patricia Racette ofrecieron un matrimonio Maurrant convincente en lo dramático y de gran peso vocal. Algo más pálidos, Mary Bevan y Joel Prieto completaron el cuadro protagonista. Con un equipo infantil en estado de gracia, solo cabe lamentar que el momento más dramático de la acción recayera en las partes habladas del agente judicial y su acompañante, de dicción inglesa entre manchega y murciana, un pequeño anticlímax en un momento especialmente sensible.

En resumen: si no ha visto Street Scene en febrero, ¡no se la pierda en mayo!

RAFAEL FERNÁNDEZ DE LARRINOA

essay writing servicepay for essaybuy custom essays