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06-VII-2018 Un Pirata a medias

MILÁN Temporada de ópera 2017/2018. Teatro alla Scala PIERO PRETTI, SONYA YONCHEVA, NICOLA ALAIMO, FRANCESCO PITTARI, RICCARDO FASSI, MARINA DE LISO. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. EMILIO SAGI, DIRECCIÓN DE ESCENA. RICCARDO FRIZZA, DIRECCIÓN MUSICAL Bellini: Il pirata Aforo: 2.222 Asistencia: 80% Después de su estreno, el 27 de octubre de 1827, Il pirata de Vincenzo Bellini ha subido al escenario del Teatro alla Scala sólo otras tres veces; en 1830, en 1840 y – después de más un siglo de ausencia – el 19 de mayo de 1958 con Maria Callas en el papel femenino principal de Imogene. Hemos tenido que…

©Brescia/Amisano - Teatro alla Scala. Sonya Yoncheva, Piero Pretti y Nicola Alaimo en el segundo acto de Il pirata

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Sonya Yoncheva, Piero Pretti y Nicola Alaimo en el segundo acto de Il pirata

MILÁN

Temporada de ópera 2017/2018. Teatro alla Scala

PIERO PRETTI, SONYA YONCHEVA, NICOLA ALAIMO, FRANCESCO PITTARI, RICCARDO FASSI, MARINA DE LISO. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. EMILIO SAGI, DIRECCIÓN DE ESCENA. RICCARDO FRIZZA, DIRECCIÓN MUSICAL

Bellini: Il pirata

Aforo: 2.222 Asistencia: 80%

Después de su estreno, el 27 de octubre de 1827, Il pirata de Vincenzo Bellini ha subido al escenario del Teatro alla Scala sólo otras tres veces; en 1830, en 1840 y – después de más un siglo de ausencia – el 19 de mayo de 1958 con Maria Callas en el papel femenino principal de Imogene. Hemos tenido que esperar otros sesenta años para que finalmente el coliseo milanés volviera a presentar uno de los títulos más impactantes e interesantes del compositor siciliano y que lamentablemente (a causa de la dificultad en encontrar un reparto adecuado) no ha entrado de forma fija en el actual repertorio de la ópera italiana del XIX.

Il pirata fue la obra que decretó el éxito del joven Bellini instalándose de inmediato como obra clave del melodrama romántico. En ella se introducen por primera vez ciertos estímulos expresivos ya completamente románticos y de esta forma responsables de la gradual superación del estilo rossininano que había dominado el gusto de los años anteriores. Elemento fundamental y novedoso fue el abandono casi total de la construcción por precisos incisos melódicos, típico de la poética ideal de Rossini, y de la presencia de virtuosismos vocales desvinculados de la expresividad emotiva de los personajes. Sin renunciar a la estética del “belcanto”, Bellini inventa una gestión de la melodía muy personal que renuncia a la precisa división estrófica para desplegarse en una continuidad sin cesuras donde la armonía – con extrema simplicidad, pero al mismo tiempo gran intensidad – rige en todo momento el desarrollo del canto. Los inicios de las melodías son siempre tenues y las líneas son moduladas sin abruptos cortes dramáticos gracias a frases de respiro muy amplio, pero al mismo tiempo animadas en su interior con repeticiones y acentos que siempre están vinculados sobre la palabra. De esta forma Bellini satisface al mismo tiempo la necesidad de colorear y florecer el canto y de declamar en forma comunicativa el texto. Surge de esta forma una dramaturgia extremadamente original, única y que tiene muy pocas relaciones con la de los otros compositores clave del melodrama decimonónico italiano: Rossini, Donizetti y Verdi.

©Brescia/Amisano - Teatro alla Scala. Sonya Yoncheva en la gran escena final del segundo acto de Il pirata

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Sonya Yoncheva en la gran escena final del segundo acto de Il pirata

Lamentablemente, este aspecto es muy rara vez percibido por los interpretes (sobre todo los directores) que suelen acercar la obra del siciliano a uno u otro de los citados autores, disminuyendo de esta forma la unicidad de este compositor. Riccardo Frizza en su interpretación de Il pirata ha caído en la misma trampa. Pese a un excelente control de la orquesta, el director italiano no supo del todo valorizar el original desarrollo de la melodía belliniana proponiendo una lectura que parecía mirar demasiado al modelo rossiniano al que la obra se apoya sin duda, pero solo parcialmente. Asimismo, Frizza pareció creer poco en la partitura, interpretando mejor y con más intensidad los pasajes más conocidos e impactantes y dejando de lado otras secciones de la obra.

©Brescia/Amisano - Teatro alla Scala. Sonya Yoncheva en el primer acto de Il pirata

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Sonya Yoncheva en el primer acto de Il pirata

Desigual fue asimismo la actuación del reparto que exige cantantes con dotes vocales excepcionales, sobre todo en lo que se refiere a los papeles del tenor y la soprano. Piero Pretti demostró tener muchas dificultades en le papel de Gualtiero pensado por Bellini para un tenor como Rubini que, además de poseer una tesitura muy amplia, era capaz de conseguir gran expresividad y ternura en la zona muy aguda gracias a un soberbio empleo de la “mezza voce”. Aspectos lamentablemente ausentes en la generosa interpretación de Pretti. Mucho mejor fue Sonya Yoncheva en el papel clave de Imogene. La cantante rusa supo resolver soberbiamente las dificultades del papel demostrando gran expresividad, poderío vocal y una excelente presencia escénica. El Ernesto de Nicola Alaimo convenció a medias teniendo muchas dificultades a causa de una impostación vocal no del todo adecuada a la escritura belliniana siendo más cercana a la del bajo buffo rossiniano.

Unas últimas palabras sobre la conseguida puesta en escena de Emilio Sagi (con maravillosos traje de Pepa Ojanguren) basada en el contraste entre la luz y la oscuridad que caracteriza los personajes principales prisioneros igualmente de una gestión de las emociones de naturaleza inevitablemente obsesiva. De esta forma el blanco que define Imogene en el primer acto se transforma en la impostación del director de escena ovetense en un negro (color principal que define el universo de Gualtiero y Ernesto) que cada vez se hace más perturbador, hipnótico y total en el segundo. La escena final de la locura fue bajo este aspecto lo mejor de la velada, con un inmenso telón negro en el que se envolvió progresivamente Imogene frente a la tumba de Ernesto.

Éxito general al final de la velada con algún esporádico abucheo en un teatro con demasiados vacíos por un título que faltaba demasiados años del coliseo milanés.

Gian Giacomo Stiffoni

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