Audioclasica

07-VII-2018 El testamento de Verdi

© ROH Catherine Ashmore. Bryn Terfel como Sir John Falstaff

LONDRES ROYAL OPERA HOUSE AT COVENT GARDEN BRYN TERFEL, ANA M. MARTÍNEZ, SIMON KEENLYSIDE, MARIE-NICOLE LEMIEUX, ANNA PROHASKA, FRÉDÉRIC ANTOUN, MARIE MCLAUGLHLIN, CARLO BOSI, MICHAEL COLVIN, CRAIG COLCLOUGH. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. ROBERT CARSEN: dirección escénica. NICOLA LUISOTTI: director musical Verdi: Falstaff  Aforo:2.256. Asistencia: 85% Era esta la primera función de esta obra inmensa en la temporada. Se volvía a contar con la puesta en escena de Carsen, ingeniosa aunque me sigo preguntando por qué cambiar de época. Sobre todo porque si todo pasa en una cocina –estilo Estados Unidos de los años cincuenta, tipo ‘la cocina de sus…

© ROH Catherine Ashmore. Bryn Terfel como Sir John Falstaff

© ROH Catherine Ashmore. Bryn Terfel como Sir John Falstaff

LONDRES

ROYAL OPERA HOUSE AT COVENT GARDEN

BRYN TERFEL, ANA M. MARTÍNEZ, SIMON KEENLYSIDE, MARIE-NICOLE LEMIEUX, ANNA PROHASKA, FRÉDÉRIC ANTOUN, MARIE MCLAUGLHLIN, CARLO BOSI, MICHAEL COLVIN, CRAIG COLCLOUGH. CORO Y ORQUESTA DEL TEATRO. ROBERT CARSEN: dirección escénica. NICOLA LUISOTTI: director musical

Verdi: Falstaff

 Aforo:2.256. Asistencia: 85%

Era esta la primera función de esta obra inmensa en la temporada. Se volvía a contar con la puesta en escena de Carsen, ingeniosa aunque me sigo preguntando por qué cambiar de época. Sobre todo porque si todo pasa en una cocina –estilo Estados Unidos de los años cincuenta, tipo ‘la cocina de sus sueños’ por más que algunos lleven falda escocesa y otros resulten, al menos en atuendo, muy ‘British’- el segundo acto sufre por la falta del ‘paravento’ y meterse bajo una mesa –como ya ocurrió en el primer acto- aparte de reiterado no es muy criterioso (tampoco el son del laúd representado por una radio de aquellas de transistores hoy tan en desuso como el laúd, si vamos al caso). El caballo que acompaña las reflexiones lúgubres del protagonista en el tercer acto hizo las delicias del respetable que rió a mandíbula batiente durante todo el corto preludio (total, es una genialidad más de Verdi y uno puede prescindir de escucharla). También rió en otros momentos, y como pasa en las óperas cómicas desde que hay subtitulado (o sobretitulado) las risas se producen al leer cuando el artista todavía no – o ya hace un segundo- ha pronunciado las palabras graciosas del momento. Pero todos parecieron pasar un grato momento de diversión de sábado por la noche aunque no sé si apreciaron que estaban ante una obra maestra que corona la carrera de uno de los genios indudables de la ópera (pero ‘no tiene ninguna melodía que se pueda cantar’…¿De veras no?) o ante un producto de consumo que cumple con su cometido y luego se desecha.

© ROH Catherine Ashmore

© ROH Catherine Ashmore

Luisotti dirigió bien pero en muchos momentos forzó las sonoridades innecesariamente y en la escena segunda del acto primero casi se produce un caos por falta de necesaria coordinación entre los cinco hombres y las nueve mujeres. En el último las cosas mejoraron y la gran fuga final salió bien. Al pasar, si Verdi y Boito establecieron tres actos bien diferentes entre sí habría que respetarlos con sendas pausas largas.

© ROH Catherine Ashmore. Simon Keenlyside y Bryn Terfel

© ROH Catherine Ashmore. Simon Keenlyside y Bryn Terfel

© ROH Catherine Ashmore. Marie McLaughlin, Anna Prohaska, Ana María Martínez y Marie-Nicole Lemieux

© ROH Catherine Ashmore. Marie McLaughlin, Anna Prohaska, Ana María Martínez y Marie-Nicole Lemieux

© ROH Catherine Ashmore. Craig Colclough, Michael Colvin, Frédéric Antoun, Simon Keenlyside y Carlo Bosi

© ROH Catherine Ashmore. Craig Colclough, Michael Colvin, Frédéric Antoun, Simon Keenlyside y Carlo Bosi

En el escenario sobresalieron los dos contrincantes. Terfel y Keenlyside poseen sus respectivos papeles y no es de asombrar que su encuentro en el medio de la ópera haya sido el momento más relevante artísticamente. Terfel se contuvo por suerte o llegó sólo a la antesala de las ‘monerías’. Vocalmente estuvo poderoso aunque de agudo algo corto. Keenlyside hizo un monólogo de los celos para sacarse el sombrero y actuó de la manera que es típica en él, entregado y al mismo tiempo distinguido. De los demás, sólo Bosi (Dr. Cajus) estuvo a su altura. Colvin fue un Bardolfo mejor actuado que cantado y Colclough fue un correcto Pistola. Prohaska es una voz pequeña, metálica y fija, pero tiene buenos ‘piani’ y su Nannetta sin ser nada del otro mundo funcionó. Antoun tiene medios, pero la emisión es deficiente, el agudo cambia de color y el resto es innecesariamente oscuro por engolado. Tampoco hace falta que Fenton domine los momentos de conjunto. McLaughlin llegó para sustituir a la colega prevista; tiene siempre clase, pero prácticamente la voz es un recuerdo y sólo algunas veces se oye.

© ROH Catherine Ashmore. Bryn Terfel

© ROH Catherine Ashmore. Bryn Terfel

Lemieux es vital y desenfada, tiene buena voz y buenos graves, y su Quickly es muy vivaz y cómica, pero la línea vocal más de una vez sufre con tanto trajín. Y la Alice de Martínez es muy bonita, pero bastante relamida, y vocalmente modesta (el timbre es cada vez más ingrato y algunas notas resultan duras o exageradas).

Jorge  Binaghi