Audioclasica

19-VI-2019 Sangre vienesa

BARCELONA L’Auditori. Ibercamera. Temporada 2018-2019. Sala Pau Casals ORQUESTA SINFÓNICA DE VIENA. LEONIDAS KAVAKOS, violín y dirección. Obras de F. Mendelssohn y J. Brahms. Propinas: J. S. Bach, “Adagio”, Sonata para violín solo n. 1 en Sol m BWV 1001; J. Brahms, Danza húngara n. 5. Aforo: 2203 Asistencia: 90% Para su debut en Ibercamera, y en ocasión tan señalada como su clausura anual, Leonidas Kavakos ofreció con la “otra” orquesta vienesa (que visitaba el ciclo por quinta vez) un programa de vieja escuela: XIX germánico, concierto y sinfonía, romanticismo a raudales… Quizás en Brahms puedan llamar a disgusto algunas…

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BARCELONA

L’Auditori. Ibercamera. Temporada 2018-2019. Sala Pau Casals

ORQUESTA SINFÓNICA DE VIENA. LEONIDAS KAVAKOS, violín y dirección.

Obras de F. Mendelssohn y J. Brahms. Propinas: J. S. Bach, “Adagio”, Sonata para violín solo n. 1 en Sol m BWV 1001; J. Brahms, Danza húngara n. 5.

Aforo: 2203 Asistencia: 90%

Para su debut en Ibercamera, y en ocasión tan señalada como su clausura anual, Leonidas Kavakos ofreció con la “otra” orquesta vienesa (que visitaba el ciclo por quinta vez) un programa de vieja escuela: XIX germánico, concierto y sinfonía, romanticismo a raudales… Quizás en Brahms puedan llamar a disgusto algunas peculiaridades del Kavakos director (la escasa ortodoxia de su mano izquierda, su excesivo movimiento, el perceptible canturreo desde el podio), pero no pueden negarse las virtudes del Kavakos violinista: su versión del Concierto para violín en Mi m, op. 64, será recordada sin duda por su plena solvencia técnica –así, en la temible cadenza del primer movimiento–, su flexibilidad de arco, la claridad polifónica, la limpidez del ataque y el gusto dinámico, sobre todo en los dibujos decrecescendo. El perfil a ratos anodino del acompañamiento orquestal (“Andante”) contrastó con otros momentos en que la formación vienesa mostró que daba para más, en términos generales (coda “Più presto” del primer movimiento) y en sus familias instrumentales (articulación de las maderas en el rondó final).

Donde la Wiener Symphoniker pudo ofrecer numerosos destellos de su verdadera estatura fue, sin embargo, en la Primera sinfonía op. 68, de Johannes Brahms: si el “Allegro” resultó algo pesante, adquirió algo más de perfilado matiz en el desarrollo, en tanto la buena gradación dinámica de las secciones del movimiento central disculpó el ajuste inseguro de su tramo final; en tanto los accelerandi de los pasajes en pizzicato de la introducción del último movimiento y el buen papel del viento madera y de las trompas rubricaban el buen trabajo de Kavakos en el modelado del clímax y la progresión a una coda restallante, dotada de la conveniente expansión heroica. ¿Resultado? Aplauso tumultuoso, propina exultante y… ¡a por la próxima temporada!

Germán Gan Quesada

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