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17-XI-2019 Strauss y Hofmannsthal seducen nuevamente la Scala

MILÁN Temporada de ópera 2018/2019. Teatro alla Scala RICARDA MERBETH, ANDREAS SCHAGER, EVA MEI, THOMAS HAMPSON, ATTILIO GLASER, CATERINA MARIA SALA. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. SVEN-ERIC BECHTOLF, dirección de escena. FRANZ WELSER-MÖST, dirección musical Strauss: Die Ägyptische Helena Aforo: 2.222 Asistencia: 70% Después del éxito la pasada primavera de Ariadne auf Naxos, ausente desde varios años del escenario del Teatro alla Scala, la temporada del más famoso teatro italiano se cerró este mes con otra ópera de Strauss, siempre con libreto de Hugo von Hofmannsthal: Die ägyptische Helena (Elena egipcia). Fue además un estreno absoluto, ya que la…

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Eva Mei en el primer acto de Die ägyptische Helena

MILÁN

Temporada de ópera 2018/2019. Teatro alla Scala

RICARDA MERBETH, ANDREAS SCHAGER, EVA MEI, THOMAS HAMPSON, ATTILIO GLASER, CATERINA MARIA SALA. ORCHESTA Y CORO DEL TEATRO ALLA SCALA. SVEN-ERIC BECHTOLF, dirección de escena. FRANZ WELSER-MÖST, dirección musical

Strauss: Die Ägyptische Helena

Aforo: 2.222 Asistencia: 70%

Después del éxito la pasada primavera de Ariadne auf Naxos, ausente desde varios años del escenario del Teatro alla Scala, la temporada del más famoso teatro italiano se cerró este mes con otra ópera de Strauss, siempre con libreto de Hugo von Hofmannsthal: Die ägyptische Helena (Elena egipcia). Fue además un estreno absoluto, ya que la ópera – presentada por primera vez en Dresde en 1828 y en su segunda versión en Salzburgo en 1933 – era la primera vez que se presentaba en el coliseo milanés.

Un enorme radio, estilo años Veinte del siglo pasado, con válvulas, hilos eléctricos dentro de un fondo de fábula que la rodeaba, fue el centro neurálgico de la puesta en escena de Sven-Eric Bechtolf que consiguió actualizar con inteligencia el argumento basado en personajes derivados del mito y protagonistas del antiguo teatro trágico griego. La interpretación de Hofmannsthal de la historia de Elena que con su esposo Menelao vuelve a Esparta después de la victoriosa Guerra de Troya, inspiró a Strauss una partitura vertiginosa y de calado altamente sinfónico deudora como pocas otras del modelo wagneriano. El personaje de Menelao, encomendado al típico heldentenor no sólo es el verdadero protagonista de la obra (si cabe aún más de la misma Elena) sino que también tiene que enfrentarse a una escritura orquestal muy densa que mantiene un compromiso milagroso entre la densidad de las líneas y las intenciones no realistas, sino de fábula, que el sonido debe producir. En el libreto, fruto de una colaboración complicada entre el compositor, que quería tonos burgueses (poniendo la reconciliación entre Elena y Menelao al centro de un salón de los años Veinte) y el libretista que defendía la actualidad central de la narración mitológica, los dos personajes principales naufragan en tierra egipcia, en la región dominada por la presencia de la maga y ninfa Aithra. Será su mundo paralelo, hecho de fantasmas y sortilegios el que permitirá la reconciliación de la pareja y el descubrimiento de sus olvidados sentimientos amorosos. Todo después  de varias vicisitudes que mezclan ilusiones exóticas con alusiones literarias sacadas de Omero y Eurípides, pero también ancladas en el imaginario fantástico de una autor sin duda muy por Hofmannsthal: Ludovico Ariosto y su obra maestra, L’Orlando Furioso.

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Ricarda Merbeth y Andreas Schager en el primer acto de Die ägyptische Helena

En el carácter de Menelao, héroe herido y traumatizado por la larga guerra troyana, y en su imprevisto dilema (matar o no matar Elena, causa del conflicto) suscitado por la belleza legendaria y traicionera de su esposa, el director de escena ve reflejadas las inquietudes de la sociedad europea antes del segundo conflicto mundial. El resultado es un espectáculo fascinante, sugerente y nunca pretencioso, gracias también a los decorados sugestivos de Julian Crouch, los trajes suspendidos en un tiempo indefinido de Mark Bouman y el atractivo juego de luces de Fabrice Kebour. La partitura exprime muy bien el conflicto entre antigüedad y modernidad y el director Welser-Möst, especialista en Strauss, lo transmitió perfectamente a la audiencia milanesa consiguiendo subrayar en cada instante (aunque sin un control adamantino de la dinámica orquestal) el fascinante puzle de la partitura, suspendido entre fábula y realismo. Excelente fue además la prueba de la orquesta de la Scala que cuando está bajo la dirección de un director importante y carismático consigue a menudo demostrar su excelente calidad.

©Brescia/Amisano – Teatro alla Scala. Ricarda Merbeth y Andreas Schager y Eva Mei en el segundo acto de Die ägyptische Helena

Protagonista de la nueva producción milanesa fue, junto al director austriaco, el tenor Andreas Schager; un Menelao con voz segura, muy cálida y capaz de superar sin problema las tremendas dificultades de un papel muy complejo. No menos eficaz fue la Elena de Ricarda Merbeth, poseedora de un timbre agradable, notable presencia escénica y un excelente control de la voz. Eva Mei abordó con creces el papel de Aithra y junto a los dos intérpretes principales fue la otra triunfadora de la velada. También excelentes los otros intérpretes de los papeles menores (algunos salidos de la Academia del teatro alla Scala) con una nota de mérito para el Altail del ya veterano Thomas Hampson y por la actuación de Attilio Glaser, muy eficaz en el pequeño papel de Da-ud.

Cálidos aplausos para todos los intérpretes marcaron el final de la representación frente a un teatro lamentablemente no del todo agotado.

Gian Giacomo Stiffoni

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